martes, 29 de octubre de 2013

Vidas...

Quizás algún día descubra cómo escribir mi vida. Por ahora, me entretengo inventando vidas enteras en cuestión de minutos.

En el bus, en la parada, escuchando música, cenando envuelta en la manta...

Mientras que mi vida sigue siendo un libro con dos páginas escritas, y muchas más en blanco, me dedico a escribir ciento cincuenta vidas diferentes, en el tiempo que tardo en darme cuenta de que la canción ha terminado, el bus ha llegado, o que tengo frío, porque se acerca el invierno.

martes, 3 de septiembre de 2013

Adiós.

No lo entiendo.
¿Por qué?
Aún estuve contigo esta tarde...
Me regalaste dos pulseras de esas que "te dan equilibrio" para que se me pasaran los mareos.
Y de repente ya no estás.
Así.
En un abrir y cerrar de ojos te has ido.
¿¡Por qué!?
¡Aún no!
No te tocaba...
¿¡Por qué no fuiste antes al médico!?
¡¿Por qué ha ocurrido esto?!
Si hace apenas dos semanas fuiste conmigo, papá, mamá y mi hermana al concierto de Mägo de Oz... si en julio viniste con papá y conmigo al DerrameRock... si hace unos días viniste aquí a comer en familia con nosotros y las abuelas...
¿¡Por que ya no estás!?

Joder...

¡Joder!

¿¡Por qué se ha ido?!

Por qué...

viernes, 30 de agosto de 2013

Música.

No dejes que se interrumpa un silencio o se calle una canción. No permitas que se canse un trino o se duerma un accelerando.

Que nunca se hunda el sonido de un violín ni se ahogue el de una flauta. Que las cuerdas de una guitarra siempre sigan necesitando ser afinadas cuando llevan tiempo sin temblar, y el fuelle de un acordeón siga manteniendo unidos los dos extremos y les deje respirar.

Jamás dejes que un piano se rompa un piano, o se oxide un saxofón, ni que una batería pierda el ritmo.

No aceptes que una armónica cante a una sola voz ni que un bajo se sienta secundario.

Nunca dejes que la música muera, no se enseñe, no se entienda.

Porque lo es todo: sentimiento, arte, ciencia...

sábado, 10 de agosto de 2013

Goma y lápiz...

Ya está... estoy borrandote de mí.

Duele.

Pero duele más leerte contínuamente.

Lo malo es que calqué mucho y queda marca...

Da igual... algún día escribiré algo más por encima y no se notará.

¿No?

domingo, 4 de agosto de 2013

La única mirada

Que esquivo, pero quiero seguir mirando.
Los únicos ojos verdes por los que he temblado.
La única voz que siempre extraño.
El único cuerpo en el que me he fijado.
El único aroma que me ha echizado.
El único demonio al que mi alma casi le he regalado.
La única trampa en la que he tropezado.
La única cara que ahora estoy imaginando.

viernes, 2 de agosto de 2013

Quisiera tener la luna...

Quisiera poder pedirte de nuevo una oportunidad.

Quisiera decírtelo todo a la cara.

Quisiera ser más fuerte.

Quisiera ser más atrevida.

Quisiera poder resignarme definitivamente.

Quisiera olvidarte.

Quisiera poder tenerte...

martes, 30 de julio de 2013

Un roce...

Y ya está.

Relámpago.
Escalofrío.
Chispa.
Quemadura.
Descarga eléctrica.
Latigazo.
Paro cardíaco.
Cara roja.
Pensamientos atontados.
Gestos despistados.
Imaginación activada.

Más pillada.

domingo, 28 de julio de 2013

Mirando a la foto y evocando veo...

Camisa blanca, y corbata negra. Pantalones de ese mismo color. Pelo suave y marrón, con reflejos dorados. Ojos verdes, amarillos y avellana, como la miel, madera y tallo de una flor.

Sonrisa perfecta, hoyuelo en las mejillas. Espíritu libre lleno de heridas. Una voz indescriptible. Un cuerpo, para mí, de infarto. Y una piel brillante todo el rato.

Y sobre todo esto: un 'NO' grande como el universo, un 'PROHIBIDO' como el mundo entero, una voz que me dice cada instante que no debo, y un corazón que me susurra que le quiero.

Un rechazo como una casa. Una ilusión que sólo hace daño. Y mientras apenas comprendo qué me pasa, más grande es mi desengaño.

Saber que no puedes, mientras siempre está presente. Saber que no debes quererle.

Saber bien que todo lo que hago,
Es mantener una esperanza ilusa,
Intentar sujetar agua con las manos.
Y aún así tenerlo claro:
Por mucho que me duela, sé que no podré dejar de amarlo.

Sálvame,

Por favor, aléjame de este precipicio, haz que deje de llorar, haz que toda esta frustración desaparezca...

Sálvame, mi ángel de la guarda se esfumó cuando perdí mi fe...

Sálvame de este horrible dolor que oprime mi pecho y aprieta mi garganta, ahogándome. Que inunda mi cabeza, mareándome.

Sálvame, por favor, seas quien seas.Sálvame.

Aléjame de las puertas de mi depresión. Déjame poder verle sin que me tiemble el corazón.

Sálvame.

Hazme olvidar esta sensación.

Hazme frenar esta autodedtrucción.

lunes, 1 de julio de 2013

Felicidad vs tristeza

    "Después de la calma, viene la.tormenta. Después del día, viene la.noche. Ojalá que después de la compañía no venga la soledad"

    Siempre me pasa lo mismo.

    Cuando soy feliz, al poco tiempo me invaden la melancolía o la tristeza.

    Cuanto más feliz he sido, más deprimida estoy luego.

    O, dicho desde un punto de vista distinto:

    Siempre que estoy triste, es que poco antes he sido muy feliz. Inmensamente feliz.

    Por eso tengo miedo, a veces, de dejarme llevar por la felicidad. Porque, si me sumerjo en ella por completo...

    ¿Qué le seguirá?

martes, 25 de junio de 2013

Escribir ilusiones... mentirme a mí misma.


''Le dije a mi mente que no te pensara, que no imaginara paisajes contigo, que no creara historias a partir de imágenes distantes de un futuro. También le dije que no perdiera tiempo en sentimentalismos. Para entonces decidí, empezar a mentir, escribir, dejando que tu imagen me consuma''






Because I love you, 
even to the extent of seeing you in my dreams; 
I am concerned about you...


sábado, 1 de junio de 2013

Tengo esa manía...

Tengo esa costumbre de comerme la cabeza pensando en lo que pasará y lo que podía haber pasado.

Esa reacción de llorar cuando empiezo a escribir mis sentimientos de tristeza, o nostalgia, y sonreir a la vez por los buenos recuerdos.

Tengo esa maldita capacidad de evocar perfectamente las miradas que más ma han hechizado, los olores que más me han atado a una persona y las palabras y actos que más daño me han hecho.

Tengo esa puta manía de perdonar a los que me han herido más de una vez. De intentar arreglar las cosas yo sola cuando nadie es capaz y de luchar por algo en lo que he creído y sigo creyendo a pesar de que los demás hayan abandonado.

Tengo el vicio de seguir adelante, aunque a veces me tope con fantasmas que me dicen que vuelva.

    "Que lo que hay más adelante no es para mí"

     A veces me detengo y dudo. Pero nunca retrocedo. Puedo girarme un instante y mirar lo recorrido. Pero siempre termino por responder:

    "Si no es para mí ¿para quién?"

lunes, 20 de mayo de 2013

Guitarra.

Quiero tocar la guitarra siempre.
Quiero aprender más cada día.
Quiero componer, cantar y relajarme con este instrumento.
Porque lo que siento al tocarlo es... alegría.

Mini-tópico de peli de amor.

-¿Qué?-preguntó él, cuando ella pronunció su nombre.

-...Me debes un baile.- Puso cara de incógnita-¿recuerdas tantas veces que me animaste a bailar y yo me negué?

-Sí...

-Pues hoy te lo pido yo. Un baile.

    Ella estaba apoyada en el muro, con su bestido blanco de verano, mirando las estrellas. Él sentado a su lado, en el césped, con su camiseta blanca de manga corta y sus baqueros. La moto estaba apoyada en el camino.

    Se levantó y le dio la mano, le rodeo la cintura. Aunque estaban lejos de la orquesta, la musica se oía erfectamente. No había nadie más. Se movieron al pausado ritmo de vals que marcaban una batería y un teclado, sin prestar atención a una letra de amor que no contaba la historia de ninguno de los dos.

    Ella miraba hacia abajo, y él, sin entender nada, le hacía girar en los compases que no tocaba, haciéndola reír, sonriendo.

    Al sonar las cadencias semiperfectas que marcaban el fin de la canción, se frenaron y ella apretó su mano. Ambos miraban abajo, uno frente al otro, con las frentes casi rozándose. Con la nota final, ella levantó la vista.

-Abrázame, porfavor.

-¿Qué?

-Porfavor...-susurró. Él rodeó su cuerpo y la apretó contra sí. Ella entonces se dejó caer en sus brazos y, escondiendo el rostro entre su cuello y su hombro, lloró. Lloró lo que hasta aquel momento no había llorado frente a nadie. Lloró, y él pareció comprender, entre sus sollozos y los aplausos del público a lo lejos, que no debía hacer nada más que abrazarla.

    Ella empezó a hablar. Le confesó todo lo que sentía, todo. Cuánto le quería, lo mucho que deseaba estar con él, cuánto sufría amándolo y la fuerza y el tiempo que había dedicado a intentar olvidar sus sentimientos sin éxito. Lloró y confesó todo aquello que temía que rompiera su amistad de forma irreparable.

    Por eso le pidió que confiara en ella. Que fueran siempre amigos. Que le tuviera en cuenta, que siempre estaría ahí.

    Y él escuchó, sin saber realmente qué hacer.
   
    Sin palabras. Sin encontrar una acción correcta. Sin nada adecuado. Sin saber la manera de hacer que dejase de sentirae tan desconsolada.

    Con muchos sentimientos: empatía, cariño, fraternidad, amistad... pero ninguno que pudiera corresponderla.

sábado, 18 de mayo de 2013

Hasta que hace unos días volví a patinar, ¡no me había dado cuenta de que...


...Amo esta sensación de libertad!

    Recuerdo por qué empecé. Porque me gustaba un chico al que le encantaba. Y quise probarlo. Si a él le gustaba, debía haber algo en ese deporte.

    Y vaya que si lo había... Deslizarse por la acera, la carretera, la pista... El viento te da en la cara, mantienes contínuamente el equilibrio, levantar los brazos y reír, sonreír... Gritar ''¡Uuuuuuh!'' mientras aumenta la velocidad y olvidar lo que te rodea.

    Luego paré. No conseguía hacer nada más que deslizarme. Ni un ollie. Ningún truco, aunque lo intenté cientos de veces. La gente me veía y se reía, porque, según ellos, estaba siguiendo una moda. Una moda que no me iba. Paré porque me sentí inútil. Jamás sabría hacer skate.

    Y pasó tanto tiempo... a veces sacaba la tabla para practicar, pero no era capaz de nada más que lo de siempre, deslizarme por el asfalto.

    Hace unas semanas volví a empezar. Y dios... fue... Hasta ese momento en que bajé por la carretera subida al skate, ¡no me había dado cuenta de cuánto amo esa sensación de libertad! Lo hago porque me gusta. No sigo una moda, y si no aprendo ningún truco, da igual. Me gusta hacer esto. Bajar dos kilómetros subida en mi tabla azul, y sonreír. Ponerme los cascos mientras bajo, y no ser conscienta de nada más que el suelo, el aire, la música, y yo.

    -Volando-

sábado, 11 de mayo de 2013

:)

Estoy contenta.
Preparada para cualquier reto.
Motivada para conseguir lo que quiero.
Ilusionada a que lleguen, poco a poco, las fechas ansiadas.
Deseosa de ver a lejanas amistades.

Espero a que crezca la luna.

Luna llena, en mi alma, en mi corazón.

Luna llena. Brillante, grandiosa.

Reina de la noche sin estrellas.

lunes, 6 de mayo de 2013

Danza del cuculo.


  Heyeheyheyheeeey!! ¿Qué tal? Bueno, este es mi segundo vídeo, y la verdad, no estoy muy orgullosa de él ^^'
 
    Cosas de mi padre: Le gusta la canción en la guitarra eléctrica, así que la subí :3

    La ensayo para guitarra española, así que aquí no me sale del todo bien xP Pero bueeeeeeeeeno.

    En breve subiré otro vídeo ^^ Así, que...

Chagüito ^^

domingo, 5 de mayo de 2013

Misión: olvido.

-Si olvidas a alguien, también olvidas tus sentimientos hacia esa persona ¿verdad?
    Tenía los ojos llorosos, y estaba arrancando hierba. Bestía una camiseta de sisas blanca y unos pantalones cortos negros. El curso había terminado dos días antes. El riachuelo que corría a pocos metros apenas ensordecía el canto de los pájaros, de los grillos y el suspiro de los árboles al ser mecidos con el viento. Yo estaba tumbada a su lado. Sabía lo que le pasaba, para algo éramos amigas. Al parecer por fin se planteaba rendirse... aunque me sentía mal por ella. Aquel chico de verdad valía la pena.
    Yo no estaba interesada, ni mucho menos. Apenas le conocía. Pero entres las veces que hablamos y lo que Julia me contaba, lo veía claro.
    Verlos juntos era como escuchar una cadencia casi perfecta.Armonizaban como nunca había visto, aunque fallaba un factor, como todo lo que en esta vida parece perfecto. Ellos eran amigos de la infancia. Así la veía él, como una amiga, y no había más que hacer. Él se había echado novia y ella lo sufrió todo en silencio. Incluso a mí dejó de contarme lo detalles.
    El hecho de que se rindiera por un lado me entristecía, porque sabía que sus sentimientos eran sinceros. Por otro lado, pensaba que así por fin volvería a sonreir como antes.
    Nunca le había visto llorar. Me sobresalté y me incorporé. Ella seguía mirando al suelo, pero tenía los puños apretados contra la tierra, y los ojos fuertemente cerrados.
-Tranquila, no pasa nada... con el tiempo...
    Posé una mano en su hombro y ella, llorando más fuerte, me abrazó.
-Le quiero, Aya, le quiero de verdad. Si le olvidó dejaré de quererle ¿verdad?-sollozaba fuertemente- si le olvido dejaré de sufrir...
-¿Y renunciarás a su amistad?
   Me miró con los ojos muy abiertos y luego sollozó más fuerte. Le abracé susurrándole y dándole palmaditas en el hombro.
-No puedo... no puedo olvidarle. No quiero perderle como amigo, pero así no le olvidaré...
-Aunque le olvides creo que seguirás sintiendo eso... no es el camino... creo que... aunque seguirás sufriendo, lo irás asimilando. Y al final te acostumbrarás... encontrarás a alguien más...
-De verdad... va a ser muy difícil.-sollozó tras unos momentos.
    Lloró para desahogarse. Y quizás, me hizo ver una cara de la vida que no conocía en primera persona.
    Y el río, los pájaros, los grillos y el viento siguieron su canción. Y el sol su curso.
    Y siguió pasando el tiempo.

jueves, 25 de abril de 2013

Es bonito tener alguien a quien contarle tus preocupaciones.

Es bonito tener alguien que te alegre el día sólo por el detalle de saludarte y preguntarte cómo estás sin que tú inicies la conversación.

Es bonito tener a alguien que te calme cuando te estás ahogando en tus sentimientos sin saber si gritar, llorar, o seguir asfixiandote ¿verdad?

    Me gustaría saber este último. Me gustaría dejar de notar el corazón salírseme del pecho y los ojos a punto de desbordar, sin razón aparente, y ocultarlo.

    No me duele que pase, en realidad. Me duele ocultarlo. Me gustaría llorar y llorar en el hombro de alguien que pudiera, simplemente, escucharme.

    Pero no puedo explicar qué me pasa si ni yo consigo saberlo. No entiendo por qué un día estoy muy contenta y siento que nada puede hundirme, y al siguiente todo se me viene encima, incluso aunqur haya tenido un buen día.

     O los días como hoy: empiezo muy contenta. Y termino desanimada, triste, nerviosa... sin saber por qué.

     Y eso que ha sido un buen día. No ha pasado absolutamente nada que pudiera alterar mi estado de ánimo ni ponerme nerviosa.

    ¿No?

martes, 23 de abril de 2013

Se busca. CAP 19

-->¡Esto es lo que sucede antes de lo que vas a leer!<--

Antes de leer el capítulo, está el prólogo con el que empecé a escribir esta historia.
Quien no lo recuerde, puede refrescarse la memoria volviendo a leerlo, como señalo en el enlace de arriba :3
Y eso, ¡espero que os guste!
Poned algún comentario, porfabolis, que los echo de menos jajaja
¡Disfrutad! (Dentro de lo posible xD)




lunes, 22 de abril de 2013

Se busca. CAP 18

-¿Por qué?

    Lo detengo cuando sale del trastero. Vuelve a tener su sudadera marrón y sus baqueros. Y sus deportivas blancas. Tiene en la cara rastros de lágrimas y los ojos rojos. Baja la mirada y le corto el paso con el brazo.

-¿Por qué?-repito, aguantando las ganas que tengo de abrazarle y descubrir que esto es un mal sueño.

-Emma... no quiero usar ninguna excusa. Te he mentido. Ya está. Te he mentido en lo más importante de todo, y no puedo dar marcha atrás. Incluso aunque me perdonaras, cosa que no merezco, he cometido un crimen y sin darme casi cuenta, te he convencido de que lo había cometido otra persona. -Me mira-no tengo perdón ¿entiendes?

-Lo único que entiendo es que merezco una explicación. Al menos eso.

    Baja la mirada de nuevo y da un paso hacia adelante. Vuelvo a poner el brazo, y esta vez le rodeo con los dos para detenerle. Él se queda inmóvil, con sus brazos pegados al tronco, inmovilizado. Cierro los ojos con fuerza para no llorar de nuevo. Me fallan las fuerzas y caigo a sus pies, rodeando sus piernas, sentada en el suelo. Coloco mi cabeza entre sus rodillas mirando hacia abajo, buscando un punto de apoyo. Él respira y se agacha, separando mis manos y sujetándolas entre las suyas, contra su pecho.

-Henry y yo estamos solos en este pueblo. Nuestra madre trabaja en Díncenis, y no puede venir a vernos. Ella quería que estudiásemos aquí porque pensaba que necesitábamos independencia, y que el campo nos ayudaría a cambiar de ambiente tras la muerte de nuestro padre. Ya sé que este sitio no es precisamente campo, pero es lo que más se parece en la zona, y la casa era herencia familiar...-aprieta mis manos- Yo sé que en realidad nos alejó de ella para que no veamos que trabaja día y noche para poder pagar las medicinas de Henry y nuestra abuela. Aún así, hice lo que dijo, y vinimos aquí. Supongo que mi hermano también lo sospecha. Lo que no sabe es que cuando hace dos semanas fue al médico, nuestra madre llamó para hablar conmigo. Estaba derrotada y necesitaba contárselo a alguien. A él aún no quería preocuparle y a la abuela menos, con sus problemas de corazón. Henry necesita una operación. Por ahora no es urgente, y puede esperar unos dos años. Pero es recomendable hacerla cuanto antes. El problema es que es demasiado cara.-Hace una pausa y yo tiemblo. No podía imaginar algo así... Henry... ¿de verdad está tan mal?- Le pregunté qué haría, y dijo que buscaría otro trabajo por horas para aumentar los ingresos. Le dije que yo podía trabajar, que no habría problema en encontrar trabajo... Ella me lo prohibió, me dijo que debería estudiar y no preocuparme de nada más. Que ella se las apañaría.-Aprieta la mandíbula y apoya sus labios en mis nudillos.- Hablé con unos chicos de los que había oído que solían cometer robos, y en mi cabeza empezó a maquinarse una idea. Me daba miedo, pero necesitaba el dinero, así que hablé con ellos y cuando supe que estaban planeando robar una tienda, les pedí ir con ellos. Se rieron, pero aceptaron. Esa noche fui con ellos y nos llevamos todo lo que pudimos. A mí me tocaron dos mil euros. No es suficiente, pero es lo que mi madre gana en casi tres meses de trabajo continuo. Casi no me arrepentí al momento, pensaba que esto nos facilitaría la cosas. Luego... bueno. Cuando todo se arreglara con la operación y medicinas, trabajaría y devolvería  el dinero. Pero los otros me dijeron que con las grabaciones de las cámaras de seguridad, nos pillarían, y que o me encargaba de ocultarlas o no me darían nada, y me acusarían de cabecilla, o cualquier cosa que me sumase culpas. Hice lo que dijeron: fui a comisaría, y cuando estaba cogiendo los documentos, grabaciones y demás pruebas, Nathan me pilló. No sé por qué te mentí en ese momento. La verdad es que su reacción contra mí tampoco me pareció normal, como si de verdad estuviese encontrando pruebas en su contra de algo. Fue lo primero que se me ocurrió. Necesitaba ayuda, y no podía imaginar tu reacción al decirte lo ocurrido. En ese momento necesitaba un apoyo. Y te mentí.- Esas frases me hieren, pero no consigo reprocharle más que eso. Lo demás... incluso creo que en su lugar podría haber llegado a actuar igual. Pero no digo nada y dejo que continúe-Y cuando llamaste a Nathan para alejarlo de mí...-cierra los ojos con fuerza y a continuación me mira fijamente- Supe desde el principio que había pasado algo. Y me sentí culpable cuando fuiste a buscarme a la iglesia abandonada esta mañana. A partir de ahí... a partir de ahí sólo he intentado decirte esto. No podía aguantarlo más. Sabía que cuanto más lo atrasara más daño te haría. A ti y a mí. Pero estaba tan bien a tu lado... me dijiste que ibas a dejar a Nathan. Y entonces... sentí que me he metido en medio de algo en lo que nunca debí haber entrado. Tengo que irme, Emma. Sólo te pido que hagas como que no sabes nada. Es lo último que te pido. No puedo dejar que mi hermano lo sepa, ni mi madre. Limpiaré el dinero y conseguiremos pagar la operación. Y luego lo devolveré. Es lo único que puedo intentar ahora. Tengo que irme, princesa. No merezco estar a tu lado. Y tú te mereces a alguien mejor que yo. Te deseo que puedas... ser feliz.

    Se levanta y se va, tras besar mis manos con los ojos cerrados. Yo no me muevo. Oigo la puerta de fuera cerrarse, y no sé cuánto tiempo a partir de ahí paso en este estado de semi consciencia. Finalmente me voy a mi cuarto y cierro la puerta. Voy a acostarme cuando veo en la mesilla la caja de preservativos que compré. La meto en el cajón antes de ponerme a llorar. Miro la cama y me tiro en el colchón, llorando. Me duermo en algún momento indefinido, pero mi mente no me regala un sueño tranquilo, si no pesadillas en las que caigo y caigo continuamente, en un vacío en el que flotan la mirada de Nathan y la de Marcus, sin poder esquivarlas.
  

domingo, 21 de abril de 2013

Se busca. CAP 17

    Abro los ojos y lo primero que sé es que no hay luz. Lo segundo, que estoy en brazos de Marcus. Lo tercero, que me está acariciando el pelo.

-Te has despertado.-murmura. Me aprieto contra él y respiro su olor.

-¿Qué hora es?-pregunto.

-Las once menos veinte.-responde. Levanto la cabeza de su pecho para mirarle y besa mi frente.-Nunca había dormido tan bien.

-Ni yo, Marcus.

    Lo hacemos de nuevo. Al terminar, mi cuerpo se rinde.

-Marcus, yo... nunca había pensado... dios... eres... eres... dios... increíble. Ha sido... maravilloso.

-Emma, tú eres... dios mío... eres...- sonríe y me abraza-no te había imaginado tan juguetona... ni tan... experta. ¿Soy el primero?

-Claro que sí.-murmuro.- ¿Y yo soy la primera?

-Dios, sí.

    Me acaricia, y finalmente nos levantamos y nos vestimos. Bueno, yo con un pijama, y él se pone una camiseta de mi padre que le he dado, y un pantalón de pijama. Le quedan enormes, pero incluso le favorecen. Bajamos hasta la cocina y nos tomamos unos tazones de cacao con leche, y galletas. Qué paradoja. Volvemos a mi cuarto, nuestro fuerte, y me abraza fuerte sentándome en su regazo, por detrás. Nos quedamos en silencio. Apoya su mejilla en mi hombro, entre mi pelo. Yo giro la cabeza y apoyo mi frente en su pelo.

    Su respiración de pronto se entrecorta unos segundos y abro mis ojos. Me aprieta fuerte y unde su cara en mi pelo.

-P.A... ¿estás bien?-le pregunto, apretando sus manos. No me contesta.- Marcus...

-Lo siento-dice, y abro mucho los ojos, al notar la voz nasal que intenta disfrazar.

-¿Por qué? Marcus... ¿estás llorando?

    Me separo de él y me pongo de rodillas a su lado. Está intentando no llorar. Le abrazo pero me aparta.

-Marcus...

-Lo siento. Debía habértelo dicho. Ahora voy a perderte. No vas a perdonarme... y es lo que me merezco. Pero quiero que sepas que...-levanta la mirada y veo cómo le brillan los ojos. Me quedo petrificada-lo siento de corazón, Emma...

-¿Por qué?¿Qué pasa?

-Me voy de aquí. No puedo seguir a tu lado después de haber hecho esto...

-Marcus, me estás asustando, por favor, dime qué ha pasado. ¿Qué has hecho? no creo que sea tan grave, tranquilo...-Pongo una mano en su hombro y lo atraigo hacia mí. Por un instante me rodea fuerte con sus brazos, y me besa fuerte, sin movernos ninguno, como si el tiempo se detuviera. Luego se separa y se separa de mí.-Marcus...

-Te he mentido.-Se me para el corazón y una sospecha asoma a mi mente. Tiemblo. Por favor... que no sea... no puede ser eso...-Nathan es inocente. Yo sí participé en el robo de la tienda.

    Me están callendo lágrimas por la cara, pero la respiración no varía. No puedo apartar la vista de él. Siento que algo se ha roto en mi interior. No...

-No... Marcus... es una broma ¿no?-Me mira dubitativo y baja la mirada. Hay olas dentro de mí. Cada vez son más altas.-Marcus...

-Me tengo que ir. Voy a hacerte la vida imposible si me quedo aquí. Y ya no soy bienvenido.-Coje su ropa-me cambiaré en el trastero...-Avanza hacia la puerta y se desborda el mar entero.

-¡¿Cuánto de lo que me has dicho era verdad?!-Le grito, cuando va a salir. Se detiene.

-Es verdad que me llamo Marcus, que Henry es mi hermano gemelo, que tenemos diecisiete años.-Se gira hacia mí mirando mis pies-Que le dieron una paliza a mi hermano a principios de verano e intenté defenderlo. Que quiero ser psicólogo, que me gusta la silla de la esquina de tu cocina.-Tiemblo al oir eso y cierro los ojos. Oigo un paso hacia mí-que me gusta cómo te quedan los petos. Que eres preciosa e increíble. Que eres la primera.- Le miro y me tropiezo con sus ojos. Dejo de llorar.

-P.A...-susurro.

    Niega con la cabeza. Su mirada se ensombrece y acaricia mi mejilla. Nunca había visto a alguien tan triste.

-No es verdad que sea el Príncipe Azul, ni morado, ni verde, ni uno del montón. Pero sí es verdad que tú eres una Princesa. Que eres mi princesa, aunque yo sólo sea un pirata, ladrón, o plebeyo.

-Marcus...-susurro. Me besa la frente, con su mano en mi nuca, y me susurra al oído la última frase.

-Es verdad que te quiero.

sábado, 20 de abril de 2013

Se busca. CAP 16


    Marcus... Marcus... no sé cómo encontrar las pruebas que necesita. Nathan ha inventado una buena historia y ya ha repartido la orden de busca y captura por cada casa. Y están colocando carteles por las calles. Y no puedo hacer nada. Y sigo acariciándole mientras me besa. Y sigo actuando. Y sigo pensando que Marcus está tan cerca, en el piso de arriba, mientras busco la manera de conseguir que a Nathan se le escape algo o confíe en mí y me cuente  la verdad...

-Lo siento-murmura, besándome de nuevo apasionadamente, tras sonar su móbil- tengo que volver al trabajo.

-Claro-le disculpo, poniendo un puchero. Le acompaño a la salida y vuelve a besarme, tocándome el trasero. Una vez se va, cuento hasta diez en silencio y miro por la mirilla. Ya no está: cierro con llave.
  
    No puedo evitar sentirme mal. Me gustaria alejarme de él. Estoy fingiendo. Es difícil. Corro al piso de arriba y abro la puerta del trastero. Marcus se levanta y le abrazo. Me acaricia el pelo y al separarme de él, me besa.

-No sé cómo lograrlo. No deja de mentirme...-le digo- tengo que buscar la forma...

-Ssssh- me susurra, y me abraza-tranquila. Mañana por la mañana iré al bosque: voy a buscar pistas. No creo que haya escondido nada en casa. Tiene que haber enterrado o tirado todo al río...
  
    No sé cómo está tan tranquilo. Me gustaría tenerle aquí pero sin problemas.
  
    Nos metemos en mi cuarto y vemos la tele, nos hacemos cosquillas...

-Te quiero princesa.-me dice, besándome la clavícula.

-Te quiero, príncipe.
  
    Sé que esto se romperá en cualquier momento. Pero ahora mismo sus besos y sus caricias me van borrando la preocupación. Pienso en la ventaja de que mis padres no estén en casa. Sólo nos falta haber pensado en comprar protección... creo que tendré que encargarme de ello, aunque me da algo de vergüenza. De todas formas, hoy iré a la farmacia que abre todos los días. Sí. Se lo digo a Marcus y roza su nariz con la mía.

-Buena idea.-pone cara culpable y de quien va a decir algo sin estar seguro del efecto que provocará- Me es difícil evitar llevarte a la cama.
  
    Me sonrojo y aparto la vista. Me mordisque una oreja y le abrazo.

-Voy ahora.-le digo, levantándome. Tira de mí cuando estoy de pie y caigo sobre él.

-Te quiero. Eres preciosa, Emma.
  
    Una vez salgo me dirijo a la plaza en la que está la farmacia. Entro cuando veo que no hay nadie y espero a que llegue el dependiente. Estoy nerviosa.

-Buenas ¿qué desea?
 
    Respiro hondo y digo, mientras me quedo tensa.

-Una caja de preservativos, por favor.

-¿pequeños, medianos, grandes, muy grandes o estándar?

    Me quedo petrificada y creo ponerme colorada. Oh, dios. Tengo tanta vergüenza...

-esto... e... estándar.

-un minuto, por favor.

    Se va al almacén y oigo la campana de la puerta. No me giro, y justo vuelve el vendedor. Los pone sobre
el mostador mientras dice:

-Son diez setenta.

    Le doy el billete y noto una mano en el hombro. Me sobresalto y se me para el corazón, la respiración y todo yo.

-Traviesa-me susurra Nathan al oído-¿me preparas una sorpresa para cuando capture a ese capullo?

-Esto...-no, por favor. No puede ser que justo él haya venido ahora. Estoy nerviosa. Cojo las vueltas y Nathan entrega una receta.

-Es para July, su inhalador.-Explica. Salimos juntos de la farmacia y me rodea con un brazo mientras caminamos.-tranquila, haré como que no he visto nada, y podrás sorprenderme.-guiña un ojo- pero no tenías por qué haber pasado el mal rato, podría haber ido yo.

-Pero lo sabrías... da igual. Tú ahora, hazte el tonto-le digo, señalándole.

-Descuida. Pero estoy deseando 'ver' la sorpresa.-sonríe con la misma sonrisa que apenas hace una semana
me enamoraba-ahora tengo que irme.

-chao, Nat.

-hasta luego, Emmi.

    Voy hasta casa y al atravesar la puerta me aseguro de dar dos vueltas a la llave, y las dejo puestas. No sé
por qué. Es como si... quiero estar lo más lejos posible de Nathan.

    Me tomo mi tiempo para respirar y tranquilizarme. Y decido no contarle nada a Marcus. Y sonrío, apretando la bolsa contra mí, aún apoyada en la puerta. El corazón empieza a latirme muy rápido y me arden las mejillas. Estoy temblando. Marcus y yo vamos a... ¡Aiaiaiaiaiai! Cierro los ojos con fuerza sacudiendo la cabeza. Tranquila. Debo estar tranquila. Ya está, así. Respiro hondo y la agitación desaparece poco a poco.

    Subo las escaleras y miro el reloj: son las seis menos diez. Me muerdo el labio inferior y corro hasta el piso de arriba.

-Princesa, qué rápido has vuelto-Me dice, besándome. Me rodea con los brazos por detrás y giro la cabeza para volver a besarle.

-Mi príncipe-le digo. Me viene un flash de esos libros que hablan de la manía de las chicas de pensar en un príncipe azul que venga a rescatarlas. Las aparto al momento. Sólo es una muestra de cariño llamarle así.

-Estás temblando. ¿Pasa algo?-me abraza más fuerte.

-No, es que me puse muy nerviosa...-Digo, al enseñarle el paquete.

-Recuérdame cuando acabe todo esto que pague la mitad-me dice, y me besa acariciando mi cara.

    Las películas siempre te enseñan las escenas en las que se hace el amor a oscuras. Siempre que me lo imaginé, fue así. Y sin embargo, ¿qué puede haber más bonito que poder mirarse a los ojos el uno al otro?

    Me estremezco con cada caricia y beso. Con cada vez que sus labios rozan mi cuerpo. Con cada suspiro. Mi piel se derrite bajo la suya. Y él sigue tan temeroso de que yo sólo sea un sueño como siempre. Le muerdo ligeramente el cuello.

-Vampira-me susurra. Sonríe y me muerde un labio, mientras me acaricia los costados. Respiro su aroma. Ya estamos en mi cama, desnudos del todo. Mi pelo se desliza por su pecho, y me olvido de todo lo que hay fuera de este cuarto.

    Me asusto un poco al llegar al punto en el que nos habíamos quedado la última vez. Me acaricia el cabello.

-¿Estás bien? Si no estás segura...

-Sssh-le silencio, y sonrío. Noto tanta tensión en mi cuerpo burbujeando...

    Oh, dios mío. Me besa, y yo muerdo sus labios, en un intento de retener unos segundos esta tensión. Empiezo a temblar. Le rodeo con mis brazos y entonces todo se desborda. Me ruedan lágrimas por las mejillas mientras me abrazo a él con fuerza y sale de mi garganta un sonido que nunca pensé que podría emitir. Y él hace lo mismo segundos después.

-Increíble-suspiramos a la vez.

    ¿Por qué lloramos? Yo lloro porque tengo miedo de que esto sea un sueño... es como si hiciera siglos que le conozco. Pero... ¿por qué llora él?

    Me besa el cuello, con los ojos cerrados y tumbado sobre mí. Se gira para quedarse a mi lado y respiramos hondo. Ya no queda rastro de lágrimas en su cara, y juraría que en la mía tampoco

-Eres... Emma. Te quiero.-me besa de nuevo- eres increíble.

-Tú eres increíble. Nunca habría imaginado algo así...

-Yo tampoco, mi princesa.

     Nos abrazamos y me acaricia el pelo. Yo tengo mi cabeza sobre su pecho. La sábana beis no evita que el sol que entra por la ventana acaricie nuestra piel.

    Me duermo en sus brazos.

    

lunes, 15 de abril de 2013

Noches.

Esas noches que pasas consciente sin poder pegar ojo, con el cuerpo cansado y la mente más. Esas noches de desesperación en que ya no sabes qué hacer para descansar.
Esas noches no pueden compararse con aquellas en las que duermes y no descansas. Aquellas en las que tan sólo estás en tu pesadilla, en tu propio sueño destructivo, prisionero. Aquellas noches en que lo que temes se materializa ante ti. En que lo que quieres desaparece. Esas noches en que te despiertas en un mar de sudor frío; te despiertas gritando; te despiertas de golpe; te despiertas y sigues sintiendo la pesadilla; te despiertas llorando.
Esas noches que te arañan y te encierran en tus miedos, tus demonios. Esas noches en que tu corazón late a cien, por el temor de que algo se haga realidad.
Luego están las noches vacías. Las noches tranquilas. Las noches de las que no guardas ninguna sensación. Las noches en que descansas.
También hay noches de sueños alegres. Noches en las que sonríes mientras duermes, aunque no lo sepas. Noches en que tus ilusiones, tus ambiciones, te acompañan.
Y noches en las que sueñas que la más oculta de tus pasiones se despierta hambrienta de satisfacer ese deseo secreto y que al despertas te hace ruborizar y pensar, con alivio (y algo de pesar):
"Sólo era un sueño"
¿Qué has hecho en un sueño que desearías ser capaz de hacer realmente? ¿Qué has hecho que nunca habías imaginado hacer?
¿Cuántas veces has tenido la misma pesadilla?

domingo, 14 de abril de 2013

Se busca. CAP 15

-¿Tu hermano sabe algo de todo esto?-Le pregunto, mientras me da los platos para meter en el lavavajillas.
-Bueno... sabe lo nuesto... y sabía que estaba en comisaría cuando no fui a clases. Supongo que lo demás... se lo imaginará a medias.
-Debe de estar preocupado.-murmuro.
-Supongo que sí...
    Nos quedamos callados. Le miro abstraída y recuerdo una pregunta que quería hacerle.
-¿Recuerdas hace una semana, cuando viniste a saludarme y yo estaba lavando el coche?
-Claro.
-Salías de la comisaría. Y la sheriff te estaba regañando por algo. ¿Qué era?
    Se para y me mira unos instantes. Se sienta en la misma silla que la noche que me besó por primera vez.
-Me había metido en una pelea.-Dice al final.-Y según varias personas, yo era el responsable.
-¿Por qué? Cuéntamelo todo, P.A-me siento en la silla frente a él, como hace una semana.-Confianza-le recuerdo.
-La tarde anterior había salido a dar una vuelta para conocer mejor el pueblo. Mi hermano había salido un rato antes. Se ve que a los amigos de Nathan les pareció gracioso ofrecerse a enseñarle el pueblo y  meterse con él una vez lejos de la vista de la gente. Cuando caminaba junto al río les oí reírse y tuve curiosidad. Los muy cobardes... tres contra uno. Henry estaba tirado en el suelo y le daban patadas. Nathan se reía. Todos se reían.-Aprieta los puños-No me arrepiento de ningún golpe que les di. Al principio se sorprendieron.-dice con una sonrisa triste-Nunca nos habían visto juntos, así que al ver que quien le había dado un puñetazo en su careto de matón a uno era igual que el chico al que estaban pateando no reaccionaron inmediatamente. Aunque enseguida se les ocurrió que lo mejor era darme a mí también. Aunque el más cobarde fue Nathan: llamó a comisaría y una vez llegó la sheriff, se encargó de que mi hermano y yo quedásemos como los causantes de la pelea. Como no podía convencer de lo contrario, asumí la responsabilidad que habia caído sobre los dos. Mi hermano no estaba acatarrado. Tenía encima una paliza.
-Dios... es... increíble. Y pensar que yo estuve loca por Nathan...-digo.
-Luego finjió que no me conocía de nada.-reflexiona un momento y sonríe-al menos al salir de comisaría ese día, tuve la oportunidad de acercarme a ti. Te quedan muy bien los petos.-me guiña un ojo y me besa en la mejilla. Yo sigo pensativa, y le sonrío.
-Ahora entiendo por qué le pegaste tan fácilmente aquella noche. Ya estabas hasta las narices de él.
-Bingo-responde.-Me la tiene jurada. Y como se entere de que estamos juntos... bueno... Me gustaría evitarlo un tiempo. Tengo miedo de que te haga daño a ti.
-Tranquilo... es un capullo. Pero no creo que me vaya a hacer daño... en serio. Además, si quiero ayudarte, tendré que finjir un tiempo a su lado ¿no?
-¡¿Qué?!-Exclama-no hace falta, princesa. De veras. Además, puedo ir yo a...
-Marcus, escúchame-le digo, sujetando su cara. Rozo mi nariz con la suya- No podrás salir de esta sólo. Y yo soy la que puede ayudarte.
    Y justo en ese momento suena mi móvil. Nathan.
-¿Es él?-me pregunta al ver mi expresión.
    Asiento y contesto. Nathan me avisa que en quince minutos vendrá a "hacerme compañía". Y yo le digo que le espero aquí. Me envía un beso. Yo otro. Colgamos.
-Viene para aquí. Ven, te enseñaré dónde puedes esconderte cuando lo necesites.
    Le conduzco al cuarto de los trastos en el tercer piso. Hay un viejo sillón junto a la ventana, una cuna de cuando era un bebé, un carrito de la misma época, cajas de ropa y varias lámparas estropeadas. Y también un colchón apoyado contra la pared.
-Acogedor-evalúa Marcus.
-Lo sé, es incómodo...
-¿Qué dices? Esperaba que me llevases a un armario-sonríe y se sienta en el sillón.-me gusta.
    Voy a besarle cuando llaman a la puerta. Cierro la que me comunica con Marcus y bajo. Al abrir, Nathan me saluda sonriendo. Cuando cierro ls puerta, me rodea la cintura y me besa, sacando un ramo de flores. Una imagen digna de película, a decir verdad. Pero yo me siento dividida entre la atracción inevitable que siento hacia él cada vez que me toca y la realidad de que cada vez le temo más y lo veo como un cabrón.
-Siento todo lo de ayer, rubia. De verdad ¿me perdonas? Di que sí...
-Claro, cariño-respondo, siguiéndole el juego y poniendo en marcha la gran farsa. Sonrío como buena actriz.
-Tengo que contarte sobre este caso. Quién lo diría de ese marica ¿eeh? La verdad es que me pareció desde un principio...
-esto... Nat... Te noto cambiado...
-Oh, amor, tranquila. Es que me pone de los nervios pensar en lo engañados que nos tuvo a todos. ¿Te conté que intentó darnos una paliza? Solo que vi que la cosa se ...pondría mal y llamé a la sheriff. Menuda bronca le cayó...
-Nathan... -le digo- prefiero que me hables sobre lo que pasó... ¿no eres tú el único testigo?

sábado, 13 de abril de 2013

Una historia que nace y crece a día 28, aunque hoy la narre a 13.

Ésta es la historia de una persona más.
Ésta es la historia de una persona que puede ser un chico o una chica: tú decides.
Ésta es su historia(por ahora).
Todas las 7 y 3 minutos de la tarde de cada 28 de cada mes esta persona cruza un puente que hay sobre un pequeño río. En medio de un parque. En una ciudad. Cualquiera.
Lleva haciéndolo desde los diez años y un mes.
Pero volveré al principio.
Nació un 28 de febrero de un año bisiesto, un día antes de lo previsto. Quizás para evitar esa fecha escurridiza que sólo aparece cada 4 años. No se sabe.
Esta persona nació y creció como cualquier otra persona. Aprendió a caminar, hablar, correr, jugar a la pelota y fue a la escuela infantil. Luego primaria. Y sus primeros 10 años y un mes de vida fueron normales: amigos, colegas, peleas, juegos, castigos, descubrimientos,  deberes, etc...
Justo el 28 de marzo de hace seis años estaba paseando por un parque. Hacía buen tiempo, aunque estaba nublado. Eran las 6 y 59 minutos de la tarde. Entonces se dispuso a cruzar el puente que solía cruzar todos los días para volver a casa.
Al pisar las maderas torcidas, se detuvo a mirar el pequeño regato. Cogió una piedra que había en un borde, y la dejó caer, sin que provocara ninguna alteración en la superficie del agua en movimiento.
Justo a las 7 y 3 minutos, se giró hacie el otto lado y cruzó.
Y justo en ese instante, le saludó otra persona. De su edad. Esta persona le respondió y se presentaron. Mientras hablaban descubrían lo bien que se entendían, de la forma propia de relacionarse con diez años y un mes, y se empezó a forjar una amistad. Nuestra persona, entonces, le preguntó:
-¿Por qué te estás haciendo transparente?
Estaba anocheciendo. Su nueva amistad bajó la mirada y le dijo:
-Quedamos aquí dentro de un mes exactamente. No faltes. Por favor, me gusta tener compañía.
Y así fue. Y sigue siendo.
Cada 28 de cada mes a las 7 y 3 minutos, esta persona cruza el pequeño puente y se pasa 1 hora y 57 minutos hablando con esa otra persona que desaparece misteriosamente al descender el sol.
Ya llevan así 71 meses.
Este 28 de marzo hace 6 años del primer encuentro.
Y acaban de encontrarse. Esta persona sonríe al ver a la otra persona. Le cuenta las novedades. Le cuenta todo. Y hoy ha pasado algo raro que le ha impedidi dormir esta noche tranquilamente. Antes de despedirse, antes de empezar a oscurecer, en el césped del parque, esta persona quiso darle la mano a la otra como ya había intentado otras veces. Sabiendo que sólo encontraría aire y una cara preocupada por parte de su compañia, (que, por cierto, había crecido, no se había quedado en la aparienca de 10 años).
Pero esta vez fue diferente.
Se encontró con una mano de carne y hueso que sujetó la suya. Y una sonrisa radiante en el otro rostro.
Y unos latidos desbocados que nunca antes había sentido, ni con todos los los líos de sábados noche.
Y su fantasma desapareció puntual, dejándole, no por primera vez, con preguntas en la boca.
Y durante ese mes, siguió con su vida.
Esperando el 28 de abril.

domingo, 7 de abril de 2013

Cóctel de sentimientos (explosivo)

Ver y no poder tocar.
                       
                        (Ni olerte, ni escucharte, ni acariciarte, ni abrazarte, ni besarte...)
Verte y leerte y sentirte aquí.
                        (No giro la cabeza porque sé que no estás, y duele darse cuenta).
Quiero perderme en tus ojos mientras me acaricias el pelo; Quiero oirte susurrar mi nombre con tu frente apoyada en la mía, rozando nuestras narices; Quiero sentir tus manos acariciando mi cara, mi cuello, mis hombros, mi pecho, mi espalda, mi cintura...; Quiero hacer lo mismo; Quiero sentir tus labios sobre los míos brevemente, un sólo roce, y sonreir; Quiero, entonces, rodearte con mis brazos y besarte, besarte de verdad, aprenderme tu sabor, conocer cada rincón de tu boca.
Quiero que me abraces fuerte, y por unos minutos, finjas que me quieres y que es posible. Quiero que durante unos instantes, nuestras vidas se entrelacen. Y luego (no) quiero que deshagas la ilusión y vuelvas a tu expresión de alguien que está mirando al sol, que vuelvas a cerrar la ventana de tus ojos, que tantas veces deja escapar tu luz.
Te quiero a mi lado. ¿Ves mis lágrimas? No, claro que no. No estás aquí, y con cada 'que tal?' Yo respondo 'bien'. Se van acumulando, y desbordan. Y sólo desearía llorarlas en tu hombro.
Pero sé que no te gustan las cosas así. Y si lloro, sabrás que te quiero. No puedes saberlo.
No se cierra el grifo. Mi alma sigue empapada de tanto que guardo en ella. Y no se seca ni con el sol de la primavera, porque sin ti no llega el calor.
¿Y qué hombro tengo para llorar? Ninguno. Almohada, cogines, peluches... nadie que pueda acompañar mi llanto con su silencio, escuchándome, y respondiéndome tan sólo con su respiración, para saber que no estoy sola. Nadie. Nadie.
¿Fiestas?
No. ¿Para qué? ¿Para ser la pringada a la que ni le gusta bailar, ni beber, ni caminar sin rumbo, ni la música de los locales, ni el ambiente de sábado noche, que además no quiere ligar? ¿Para sentirme más sola aún entre tanta gente? ¿Para recordarme que no encajo con nada de lo que me rodea?
Quiero alejarme de todo esto. Quiero respirar aire nuevo, diferente. Quiero escapar y correr sin parar hasta quedarme sin aliento, y un poco más. Quiero ir a algún sitio en el que poder gritar, llorar, dormir y vaciarme de este sentimiento sin que nadie lo sepa, sin nadie cerca, sin tiempo que corra y me conecte a mis miedos.
Quiero correr hasta el sol del verano y salir de aquí de una vez. Y quiero verte. A mi lado. Sólo eso: ni que me des la mano ni que mucho menos me beses o me abraces.
Quiero que hagas lo de tantas veces: que te sientes a mi lado, en silencio, y nos quedemos así un buen rato. Escuchándonos respirar. Sabiendo que ninguno está sólo. Sin mirarnos, sin rozarnos: sólo sentados juntos en silencio, escuchando, deteniendo el tiempo.
Y quizás, empezar una guerra de cogines, o de cosquillas, una vez mi corazón se acompase al ritmo del tuyo.
                        Y escribiendo todo esto (queriendo y sin querer) me autodestruyo.

sábado, 6 de abril de 2013

Adiós Dulcinea - Cover



Hola a todos*!!
Bueno, aquí os traigo mi primer vídeo en YouTube!!! La canción es 'Adiós Dulcinea I' de Mago de Oz, un grupo que recomiendo a todo aquel que le guste la buena música :D

La verdad es que aún tengo que mejorarla bastante, pero me hacía ilusión (no pregunteis por qué, porque no lo sé xD) que fuera la primera canción subida.

Así que por fin Salgo a escena!! ^^

Intentaré ir subiendo más vídeos, y ya sabéis, si os gusta, manita arriba ↑ n.n Y suscribiros a mi canal ;P

Disfrutad!! ^^


*(Decididamente, paso de poner '@' o 'os/as', 
me parece una redundancia). 

lunes, 1 de abril de 2013

Mi alma

Mi alma.
Azul, blanca y gris.
Mi alma.
Igual que yo, pero más ligera. Tan ligera que puede volar e ir a donde yo quiero pero no puedo.
Mi alma, a la que no puedo guardar y envolver para protegerla de golpes porque es claustrofóbica y aracnofóbica. (Al lado de cosas envueltas siempre hay arañas)
Mi alma. Que desde hace tres días está tendida al sol, lejos, respirando aire puro, secándose. Recuperándose.
Desde hace tres días tiene un rasgón. Un rasgón negro a la altura del cuello. En el lado derecho. Un rasgón hecho con uñas.
A mi alma no le duele. Quiere conservarlo. Pero tengo que coserlo. Porque ese rasgón lo hizo él al rozar con sus dedos mi cuello. No lo sentí entonces. Tengo su marca ahí. No se ve a simple vista. No está en la piel.
Si no que está en mi alma.
Un rasgón hecho por sus dedos.
Un rasgón sin forma.
Un rasgón negro como mis pupilas.
Ahora mismo mi alma está lejos y me siento vacía. Sé que cuando vuelva a mi lado sentiré el rasgón con más intensidad.
Y entonces... ¿qué pasará?
Estoy aguantando bien.
Aunque acaba de empezar.
El rasgón no va a hacerse más grande, porque lo coseré. Y no lo sentiré más.
No recordaré más el roce de tus dedos en mi cuello.
Ni tampoco en mis manos. Aunque claro.
Ahí no hay rasgón.
Tan solo pequeños rallazos negros que no notaré apenas...
¿no?

domingo, 31 de marzo de 2013

Una serie de incoherentes sentimientos y sensaciones.

    A veces sólo siento una tormenta en mi interior.
    Y por la noche hay dos leones peleando detrás de mi. No quiero girarme para verlos. Pero sus rugidos forman parte de mi ser. No puedo hacer otra cosa que cerrar los ojos y seguir escuchándolos. No puedo hacer otra cosa que intentar ignorarlos para no alimentarlos.
    Entonces se transforman en certeros arqueros que disparan flechas envenenadas que me atraviesan el pecho y me duelen.
    'Un meteorito pasó anoche frente a mis ojos, una brillante y duradera estrella fugaz que me premitió pensar en mi deseo.'
    La música me llama. Me dice que siga adelante.
    Pero... ¿por dónde? Me he perdido. ¿Qué hago? No me encuentro.
    Me duele el corazón. Y ninguna de las curas ha funcionado.
    He tomado un elixir que me ha vuelto pequeña, como Alicia en aquella casa desconocida de un país de maravillas incimprensibles para ella. Estoy desorientada. A mi alrededor se celebran 'no cumpleaños' que no entiendo, y hay horarios que no consigo seguir de forma natural... prefiero llegar tarde. La reina de corazones me quiere cortar la cabeza. Pero no puede, porque se ha escondido tras un corazón herido y rebelde, que no olvida.
    El mundo está loco. Y yo cada vez me siento más como un oasis de cordura.
    Con una grieta por amor.

jueves, 28 de marzo de 2013

Estoy...

En una nube de humo perfumado con su olor.
En un laberinto de rosas con espinas.
En un barco, en aguas fantásticas, sin brújula.
En una encrucijada cuyos caminos llevan al mismo sitio.
En un sueño agridulce.
En una pesadilla deliciosa.
En el país de las maravillas, atrapada como el sombrerero loco.
En un carrusel mágico que nunca se para.
En un deseo incompleto.
Bajo un cielo con eterna luna llena.
Al otro lado del espejo.
Empapada por una lluvia de verano, saliendo de la piscina.
En el ojo de un tornado.
A media altura entre mente y corazón.
Viendo una película 3D sin gafas.
Tomándome un helado a 7°C
Con una bufanda a 30°C
Preguntándome de nuevo si la marioneta que cuelga de mi lámpara desde siempre es una bruja o un hada.
Decidiendo si borrar el tacto de unos labios oníricos o esperar.
Pensando si vale la pena, mientras me doy cuenta de que no volveré a dormir hoy, tras tres horas despierta.
        Y que si lo hago, ya no soñaré.
Mirando a mi osito de peluche, para ver si me abraza.
        Pero no lo hace.
Sonriendo al mirar su foto mientras resbala una lágrima silenciosa.
Dándome cuenta.
            Vale la pena. Sí. Me da igual ahogarme en esa nube de humo perfumado, perderme y no encontrarme, pincharme, marearme, tener sueños contradictorios, acatarrarme o que me de un golpe de calor, bajar hasta el corazón, verlo todo al revés, tener medio deseo, sufrir los aullidos de lobos cada noche. Me doy cuenta de que la marioneta es un hada o una bruja según la ocasión. (O un hada mala... o una bruja buena) Que ese sueño me lo debo guardar, porque es mío, es mi ilusión. Que debo abrazar yo a mi peluche. Que no me importa las lágrimas que caigan mientras verle me siga haciendo sonreir.

martes, 26 de marzo de 2013

Se busca. CAP 14


    Bajo hasta el primer piso y abro la puerta. Casi se me para el corazón. Suspiro.

-¡Emma! ¿Por qué no contestas al móvil?

-Julia, tranquila. Lo apagué porque tenía un poco de fiebre... ¿qué pasa? Entra.

-¿No te lo ha contado Nathan?-me dice, sorprendida. Cierro la puerta y subimos al primer piso. Marcus está escondido en mi cuarto. Supongo que entenderá que no es buen momento para salir de ahí. Me encojo de hombros y se sienta en el sofá suspirando.-Es muy fuerte. ¡Han pillado a Marcus robando en comisaría! ¡Ha robado documentos, pruebas del robo de la tienda de móviles, las cintas de las cámaras de vigilancia y las llaves maestras! Y para colmo se ha escapado. Se están imprimiendo unos carteles de busqueda y captura. Pero creen que ya se ha ido...

-Espera, espera, espera... Para. ¿Cómo que ha hecho eso? ¿Qué pruebas hay?

    July me mira en silencio, y parpadea. Mira al tejado y suspira. Vuelve a mirarme.

-Lo pilló Nathan. Es el único testigo. Bueno, eso y una huellas dactilares en la fotocopiadora, porque las demás pruebas las robó...

-¡No es posible!-exclamo. Sé que no ha hecho eso. Sin embargo, aunque Nathan cada vez me parece más un cerdo, no creía que fuera capaz de inculpar a alguien de algo así... Creo que ahora sí me creo que Nathan haya robado la tienda de móviles...

-Al principio yo tampoco me lo creía, pero no cabe lugar a dudas. Aunque podría haber sido su hermano gemelo...

    Me quedo paralizada. Es cierto. Con Marcus escondido, ¡puede que Henry reciba todas las culpas!

-Van a hacerle una prueba, a ver si coinciden las huellas. Pero Henry está tan aturdido que no parece el culpable.

    Dios... no sé qué hacer ¿debería contarle a Julia lo que ha pasado? No, ella es mi mejor amiga, pero no creería nada que inculpara a su hermano en algo así. Y si descubre que le he estado poniendo los cuernos con el que ahora parece ser un ladrón a ojos de todos en este pueblo, y que si es capturado por Nathan, este será un héroe, creo que me matará. No, definitivamente, no es buena idea contárselo.

-¿Emma? ¿Me escuchas?

-¡Sí! claro, es que me he quedado...

-Lo sé, pero si lo piensas bien, casi no lo conocemos. No sabíamos cómo es, así que... Bueno, supongo que Nathan vendrá a decírtelo en breve. Dijiste que tenías fiebre ¿estás mejor? Si necesitas algo... -me guiña un ojo- le diré que venga a cuidarte y le deje este trabajito a la sheriff.

-¡No! No hace falta. Estoy bien, y además, esto es... importante para él.

-Bueno, pero un descansito no hace daño- me da un beso en la mejilla y  me revuelve el pelo-y no te pongas enferma, chica. Ya le llamaré para que venga en cuanto pueda.

-July, no hace...-me guiña un ojo y se va-tengo que ayudar a mi madre.-Se para y añade-qué suerte tienes, casa vacía siempre.

    Y se va. Yo me quedo allí, derrotada. Lo último que quiero es vérmelas con Nathan. Marcuas baja y se sienta a mi lado.

-No tienes buena cara, princesa. Creo que no me lo has contado todo. No es sólo que él te ignorase cuando le dijiste que paraseis, ¿verdad? Hizo algo más.

    Niego con la cabeza, sin mirarle. Me acaricia el pelo. Me agarra una mano y besa cada dedo despacio, acariciando la palma dibujando círculos con un dedo.

-Si yo te hiciera algo malo alguna vez, no me perdones. No vuelvas a hablarme. Si alguna vez te hago daño, castígame alejándote de mí. Olvídame. Si pasa, me lo mereceré.

-¿Qué estás diciendo? Tú jamás me harás nada malo, P.A.

-Esa es mi idea.

    Le beso y me abraza.

-Pero quiero que confíes en mí. Al igual que yo confío en ti.

-¿Qué quieres decir?

-¿Qué te hizo? Necesito saberlo.-Respiro.

-Cuando le dije que parara... me agarró la manos con fuerza... me hacía daño... Y no podía moverme... Sólo paró al verme llorar... Pero no llegamos a...-Me escuecen los ojos. Revivo el miedo... Cierro los párpados.

-Ssshhh-me dice, silenciandome con un dedo en mis labios. Me abraza. Y me siento fuerte a su lado.-Juro que no va a salirse con la suya. Y no volverá a tocarte.

-Pero tienes que esconderte hasta que encontremos una forma de demostrar que eres inocente. No voy a permitir que te inculpen por algo que ha hecho él. Quédate aquí, conmigo.

-No puedo, te meterás en líos si me descubren.

-No tienen por qué. Mi madre no vendrá hasta dentro de unos días, y mi padre hasta dentro de una semana y pico. Sólo voy a estar yo. Contigo. No encuentro otra forma mejor de esconderte. Encontraremos alguna manera de demostrar tu inocencia para entonces.

-Es una tentación demasiado grande...-me susurra al oido. Sonrío.

-¿Quieres comer?

    Comemos pasta. Mi especialidad.

Y todo marcha bien. Sé que Nathan va a aparecer en cualquier momento. Que la tormenta está a punto de desatarse de verdad. Que a partir de ahora, se acaba la calma... y empieza la acción.


miércoles, 13 de marzo de 2013

Se busca. CAP 13


   Al despertarme todo da vueltas. Miro el reloj. Son las diez de la mañana. Suspiro. Recuerdo lo que ha pasado y cierro los ojos. Un zumbido me invade la cabeza. La imagen de Nathan no deja de bailar en mi mente, junto a lo que le oí gritarle a Marcus. No puedo creerlo.

    Me levanto y me apoyo en la pared. Estoy mareada. Voy a por el termómetro. Cómo no. Tengo fiebre. Me tomo una pastilla, hago la cama y me visto. Desayuno. Cojo el móvil y llamo a Marcus. Tras dos toques, responde.

-¿Emma?-parece cansado. Me muerdo el labio y sonrío nada más escuchar su voz. Cierro los ojos.

martes, 12 de marzo de 2013

Una 'pequeña' crónica de pensamientos semiordenados.

No sé qué escribir. La verdad es que estoy en uno de esos momentos en que, no diré cientos, pero sí muchos sentimientos se me remueven aquí dentro, en el cuerpo. Algunos contradictorios. Es uno de esos momentos en los qué más necesito desahogarme y escribir, cantar, tocar la guitarra... Pero siempre sucede igual: Las palabras se van de vacaciones y sólo me sirven para hacer los exámenes. La creatividad se ve en una sala de espera. Y la verdad, tal y como tengo la garganta, lo de cantar no me parece buena idea.
En fin. Lo dicho. Que me quedo en crisis creativa. Porque a mi cerebro le da por bloquearse. "SÓLO DISPONIBLE PARA LOS ESTUDIOS" Debe poner en algún sitio. Claro. Para lo demás el corazón. Pero con los nervios que tengo me va a ser difícil. Es decir, me encanta (y de hecho es lo que hago casi siempre) dejarme guiar por mis corazonadas y eso. Pero me gusta llevar mi cerebro conmigo. Por si acaso. Luego ya se sabe: a arrepentirse toca.
Ese es mi problema ahora mismo. Intuyo que no voy a estar con la razón a tope hasta un tiempo despues de terminar los exámenes ( lo que se reduce a tres días nada más), y eso es un problema. Sí. Luego viajecito a Roma y mucha responsabilidad. Ya lo tengo interiorizado. No me preocupa. Me fastidia más que mis padres me paguen una excursión así. Sé que les supone un esfuerzo considerable. Pero así estoy. Lo que me preocupa es saber llevar las cosas bien. Me veo preparada. Pero no sé exáctamente para qué.
Avisto algo al gira la esquina. Pero no lo reconozco. Intuyo lo que es. Da igual. Ya llegaré. Ahora he de centrarme. Para eso estoy aquí ¿no?
Luego está la estación de descanso. Claro que podré descansar al volver de Italia. Faltaría más. Ventajas de tener una festividad cristiana aquí en medio del primer semestre del año. Pero... ¿cómo? Creo que hay dos o tres personas que lo saben mejor que yo. Yo ya ni sé qué voy a hacer. Aunque eso es mentira, sí lo sé: voy a dejarme llevar. Me da igual, sé que no tendré razón alguna de arrepentimiento. Sin embargo preferiría estar lista. Por eso quería saber qué me espera. Para prepararme.
Pero bueno. Así es la vida. Hay que aprender a colocar espejos en las esquinas de la calle a lo largo de ella. Nos ahorraríamos muchos dolores de cabeza. Pero tampoco en todas. Si no ¿dónde está la emoción?

viernes, 8 de marzo de 2013

Falta poco...

Sábado: madrugar por clases de acordeón y saxo. Estudiar. Leer el libro. Practicar guitarra.
Domingo: dormir, estudiar y practicar la coreografía. Leer.
Lunes: Dos exámenes. Clases hasta las seis de la tarde. Estudiar.
Martes: Tres exámenes. Teatro. Solfeo. Estudiar.
Miércoles: Sin exámenes. Clases. Guitarra. Solfeo. Estudiar.
Jueves: Clases. Un examen. Piano. Estudiar.
Viernes: Dos exámenes. Darse cuenta de que he terminado esta fase.
Sábado: Madrugar por clases de acordeón y saxo. Preparar la maleta.
Domingo: Madrugar para coger el bus a Madrid. Seis horas de viaje. Aeropuerto. Avión. Dos horas y pico. Roma.
Lunes, martes, miércoles, jueves, viernes: Roma. El último día por la tarde, avión.
Sábado: Llegada (inaugura asi el día) a Madrid. Seis o siete horas de viaje. Llegada a casa. Ni idea de qué más una vez aquí.
Sábado(el mismo) a lunes siguiente: Última estación de repostaje antes de la recta final.
Se termina esta etapa. Falta muy poco. Sólo 15 días para el periodo de descanso... y luego dos meses y medio corriendo, acelerando, cogiendo la carrerilla sificiente para saltar el muro y empezar una nueva etapa. Espero no tropezar.

domingo, 3 de marzo de 2013

Hola:

¿Qué tal? Yo me siento extraña. El
mundo en toda su amplitud parece haberse vuelto loco. El tiempo no pasa como siempre. Cada segundo es más lento que el anterior.
Y me dices que bien. Me alegro. Tenía ganas de hablar contigo. ¿Cuánto tiempo hace que se terminaron aquellos sueños? Fue tan de repente...
Ahora mismo debería estar durmiendo. Y mañana tengo que estudiar en serio. Porque parece que hoy mi cerebro se ha ido de huelga. No he conseguido aprovechar el estudio.
Y en realidad tan sólo tengo que meter datos en la cabeza: cinco páginas de música, tres autores de gallego, cláusulas en castellano, conjugaciones en francés, práctica en inglés, historia y declinaciones en latín, etc...
No es tan difícil. Pero la tensión juega malas pasadas y me traicionan los nervios.
Tanto en tan poco tiempo...
Y ya está... luego pasa.
Sólo eso.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Hay tanta distancia

Entre tu cabeza y mi corazón... entre mi amor, tu razón y la común atracción...
Tú lo sabes y lo tienes en cuenta: no puede ser.
Yo lo sé y quiero ignorarlo, apartarlo: sí puede ser.
Así que mientras dura
Este balance de ideas
El tiempo y la distancia también nos separan, aunque el primero, poco a poco pasa.
Primavera, que vienes del sur para calentar el norte, llega ya, corre.
Haz hervir mi sangre
Y dame miel para alimentarme.
Cura este frío
Que no deja de atormentarme.
Luna llena y primavera, llegad a iluminarme.
Una noche cálida y apetecible
Venid a demostrarme
Que las esperas sirven para algo.
Que los esfuerzos algún premio reciven.
Ven, primavera, acércate día a día, y muéstrame lo que temía perder.
Ven, luna llena, acércate a mi vera,
Y dime lo que podemos hacer.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Correcorrecorre... no te puedes parar!

Guitarra.
Instituto.
Guitarra.
Deberes de gallego.
Deberes de matemáticas.
Deberes...
Guitarra.
Dictados melódicos.
Él.
Ellas.
Leer.
Escribir.
Guitarra.
Dormir.
Intentar (no) soñar con él.
Guitarra.
Piano.
Madrugar.
Acordeón.
Saxo.
Ganas de correr.
Ganas de gritar: "¡Sólo un minuto de cero consciencia!"
Un futuro tras una valla.
Una recta ante esa valla.
Una larga carrerilla.
No puedo fallar.
No puedo fallar.
Queda cada vez menos.
No puedo parar.
    No cierres los ojos. Ya después podrás descansar.

sábado, 2 de febrero de 2013

16

16 años.
Esta vez sí noto algo distinto. El 16 me parece un número extraño. Es como si hubiera traspasado una frontera.
Y en realidad es un año más. Pero qué año...
Creo que este año sí he crecido de verdad.
Me consideraba madura, aunque tenga esas pinceladas de niña que lucho por no tapar. Pero a lo largi de este año creo que he madurado de otra forma.
Porque he respirado. He visto un mundo más allá de donde vivo. He respirado el aire fresco que no dejan entrar en este pueblo.
No sólo he cruzado el océano y he viajado por primera vez en avión. He conocido gente, y cada persona nueva era una ventana distinta al mundo que tan poco conocía. Cada una era la cara del prisma de la vida. Y yo crecí al conocerlas y vivir y esforzarnos juntas.
Y... bueno. Han pasado muchas cosas. Muchas cosas buenas. Desgraciadamente, también malas. Pero todas me han hecho crecer.
Y eso es lo importante.
¿No?

domingo, 27 de enero de 2013

Un talento que no tengo.

Este martes nevó. No tuve clases. Y la nieve me hizo sonreir como cuando era una chiquilla. La chiquilla que sigo siendo.
 
Pero no es eso lo que quería decir, maldita sea. No sé a qué vino. O sí. Lo sé. Vino a que aunque quiera hablar sobre lo malo, mi cerebro ha seleccionado primero lo bueno. Esas cosas buenas que muchas veces se ven eclipsadas por las malas.

Me siento atravesada. Como si una espada se hubiera clavado en mi pecho. O como si estuviera debajo de 100 colchones, al revés de la princesa que estoy tan lejos de ser. Todo lo que escribo me parece sincero. "Pero no es bueno" me digo. Nada de lo que hago se me da realmente bien. No sé dibujar sin un patrón a seguir: si lo intento, sólo consigo imitar un dibujo de cando tenía cinco años. No soy capaz de componer una canción bonita u original. No puedo cantar como antes: ya no llego a notas agudas fácilmente. Ya no sé si es acertado seguir escribiendo. Ya no sé si debería seguir haciendo lo que hago.

Porque hay que ser buena en ello para poder seguir haciéndolo a largo plazo. Y cada vez veo más gente a mi alrededor que hace todo lo que a mí me llena con una facilidad y una calidad asombrosas, sin importarle realmente a la mayoría, o sin aprocechar eso que hace tan bien.

Y me planteo si debería dejarlo.

Porque, a fin de cuentas... si no valgo... ¿Cómo me voy a dedicar a ello en el futuro?

No sé qué pensar. Me duele dejarlo. Y me llena de angustia ver que no soy capaz de mejorar.
   

jueves, 17 de enero de 2013

Te extraño.

Echo de menos tu aroma.
Tu sonrisa bacilona.
Tus cosquillas.
Tu timbre de voz.
Tu pelo.
Tus ojos.
Tus bromas.
Tus momentos jugando a la PSP y desconectando del mundo.
Tus locuras.
Tu mechero asustándome.
Tu ropa.
Tus toques para avisarme de que ya llegas.
Tus miradas cómplices.
Tu timidez ante la cámara.
Tus momentos de silencio.
(Esos en los que me dejas ver, sólo a mí, tu interior.)
Tus faroles.
Tus mentiras.
Tus verdades.
Todo tu ser.


Extraño tus presencia a través del chat.
Tus "holaa" y tuS "bn y tuu?".
Ver que siempre tendrás un "jaja" o un "xd" a punto.
Que siempre te pararás a preguntarme "Qué te pasa?" cuando ves que algo va mal.
Tus salidas impredecibles.
Tus chistes.
Tus hobbies.
Tu mundo, tan desconocido para mí.

Extraño estar cerca de ti.

Pero no puedo ser yo la que intente acercarse.
 
Porque no podemos. No debemos
Tenemos prohibido estar juntos
por una sola palabra
un significado,
una tontería de cinco dígitos.
Y si yo me acerco y tú mantienes la cordura,
la cordura de no atravesar la línea que yo ya he pisado...
Me dolerá más.
Ya he luchado y avanzado.
Ahora simplemente me quedo parada.
Si quieres tú, da el paso.
Si no, dilo antes de Semana Santa.
Yo tan sólo voy
a tachar días en el calendario
y a esperar
a que me des contestado.
 
Y SÍ... TE EXTRAÑO.
 





sábado, 12 de enero de 2013

Hao.

Hoy me inunda tanta felicidad como nunca recuerdo. Nada me preocupa. Llevaba demasiado tiempo desbordada con cosas malas y ahora... me despierto sonriendo y con todas mis energías.
Y esta palabrita en chino: 'Hao'
Así, sin emocionarse y con optimismo, es cómo me van las cosas, cómo me siento, cómo me has hecho sonreir tanto desde hace tres días...
Me has devuelto la sonrisa. La motivación. El optimismo. La energía. Mi 'hao' al '¿qué tal?'
Todo.
Gracias.

jueves, 10 de enero de 2013

Pensando en ti.

Hola. ¿Qué tal?
Sí, aquí estoy: observando el atardecer. ¿Adivinas desde dónde?
Es nuestra roca. Nuestro balcón. Nuestro rincón.
Pasamos tan buenos momentos aquí...
Jugabamos a vivir en un mundo diferente.
Yo con mis "¡Tenemos que salvarnos!" O "¡Vayamos igual!", y tú con tus "Me quiero morir" o tus "Escondámonos".
Y tú me picabas. Me bacilabas. Y yo te perseguía por todo el camino, o bosque, o cuadra... gritándote. Y tú te reías de que fuera tan niña.
También tú lo eras.
Sí estoy aquí, borracha de melancolía. Y... ¿sabes? Me gustaría que cuando vuelvas, fuéramos a nuestra roca. Nuestras alpacas. Nuestros silos. Nuestro camino.
Volvamos a cuando éramos niños y no nos dábamos cuenta de que el tiempo pasaba y nos tendríamos que separar cuando todo se volviera más interesante, o descubriéramos otro sitio para explorar, y cada día duraba una pequeña eternidad.
Volvamos a pensar que podemos escondernos tras una roca y reírnos porque todos nos buscan.

O simplemente, ven e intentémoslo. Escondámonos tras una roca y riámosnos.
Y desaparezcamos por un día, consiguiendo lo que de niños ansiábamos, pero no podíamos hacer; y que ahora podemos lograr, pero al parecer ya no deseamos. O no lo recordamos.

miércoles, 2 de enero de 2013

Impensable fantasía.

Sólo puedo pensar en ti.
En tus labios sobre los mios, suavemente.
No puedo sacarte de mi mente.
Sacar la sensación de electricidad,
al pasar tus manos por mi espalda,
y lamer tu labio si sangra.
Morderte como un felino salvaje.
Clavar en tu piel mi mirada ardiente.
Que ese momento dure siempre.
Respirar tu aliento cálido
y voler a dormirme con tu olor,
que me estremece el corazón.
Sentirte cerca, oir tu voz,
morder tu oreja, ver tu mirada.
Que fuera no haya nada.
Quiero abrazarte sin palabras.
Probarte, saborearte,
decirte esto cuando te hable.
Atreverme a arañar
tu ardiente piel con mis uñas
para que no escapes nunca.
Subir contigo, juntos,
al espacio.
Espera, tienes razón, vayamos más despacio.

Susurra mi nombre.
Acaricia mi cara.
Abrázame fuerte,
no te haré nada.
Mira mis ojos
dejaron de llorar.
Sólo porque tú
me empezaste a hablar.

martes, 1 de enero de 2013

Año nuevo, 2013.

Porque...
Empieza 2013. Dicen que el 13 da mala suerte. Y yo en buena medida, he estado pensando que este iba a ser mi año. Aunque ahora pienso que espero tener muchos "años mios".

He puesto en un vaso con sal una piedra, para atraer la suerte. Este ritual me lo dijo mi abuela.
He sujetado con la mano de las uvas un paquetito con una cosa dentro que me dio tambien mi abuela para atraer la abundancia.
He empezado con el pie derecho.
He sujetado una moneda para atraer el dinero, y, según mi abuela, mañana tendré que dársela a alguien
He escrito mi lista de propósitos. En vez de 10, como todos los años, sólo ocho. Porque quiero menos cosas, pero las considero más importantes que las de hace un año.
Y he pensado en él.
Y aún así... No se debe empezar con melancolía ¿no?

Ahora me vienen a la cabeza letras mezcladas de canciones que me sé de memoria, y recuerdo una frase que leí en alguna página web:

"Hay una canción para cada momento de nuestras vidas"

Cuánta razón...

Ahora mismo sólo puedo pensar en dos cosas con claridad.

Mi abuelo, que se fue el día de la lotería. 

En él. Porque no tengo (y menos, tiene) nada claro. Porque no sé qué va a pasar, pero sí lo que no puede pasar.

Y por eso siento que empecé el año nuevo con mal pie. O mejor, acabé el viejo con mal pie.

No sé cómo sentirme. Si bajar ahora con mis amigas a aburrirme, porque sé que no tengo el humor para divertirme, pero estar con ellas y distraerme; o quedarme en casa, con mi orgullo, por qué no decirlo. 

Porque si fuera otro tipo de chica saldría ahí, y simplemente me soltaría la melena. 

Y eso me pesa, no poder olvidar. No consigo olvidar mis responsabilidades.

Ni dejar de pensar en lo que me gustaría hacer, sin pensar en los demás.

Si fuera otro tipo de chica, en vez de bajar la cabeza y decir "no pasa nada, está bien" ante un proyecto anulado por mis padres, me pondría histérica y les exigiría que a última hora no está bien cambiar esas cosas, y que me da igual lo que digan, que ahora no se cancela.

Pero no soy ese tipo de chica. Soy como soy. Aunque esa Ainhoa estúpida me grite a veces que le deje salir.

No puedo dejarla porque sé que no volveré a encerrarla.

Así que me  quedo aquí.

Esperando.

Aguantando las lágrimas. Porque eso sí se me da bien. Aguantar, y aguantar, hasta que lo aguanto por inercia. Y en algún momento, sola, exploto.

Porque no quiero estar rodeada de gente feliz cuando yo no me siento así. No quiero sentir envidia. Así que...

Me voy. Porque voy a explotar. Y espero que 2013 sea diferente, aunque ¿qué vas a pedirle a un año nuevo?

Si lo piensas bien, es una noche como otra cualquiera, que decidieron poner como puente entre un año y otro.

Y entonces, puede que mañana pueda empezar con buen pie?

Sólo pido un deseo, que no está en mi lista, pero que tendría el número 9.

    9- Que me abrace aunque sólo sea una vez, estando solos.

Con eso llegaría.