sábado, 18 de mayo de 2013

Hasta que hace unos días volví a patinar, ¡no me había dado cuenta de que...


...Amo esta sensación de libertad!

    Recuerdo por qué empecé. Porque me gustaba un chico al que le encantaba. Y quise probarlo. Si a él le gustaba, debía haber algo en ese deporte.

    Y vaya que si lo había... Deslizarse por la acera, la carretera, la pista... El viento te da en la cara, mantienes contínuamente el equilibrio, levantar los brazos y reír, sonreír... Gritar ''¡Uuuuuuh!'' mientras aumenta la velocidad y olvidar lo que te rodea.

    Luego paré. No conseguía hacer nada más que deslizarme. Ni un ollie. Ningún truco, aunque lo intenté cientos de veces. La gente me veía y se reía, porque, según ellos, estaba siguiendo una moda. Una moda que no me iba. Paré porque me sentí inútil. Jamás sabría hacer skate.

    Y pasó tanto tiempo... a veces sacaba la tabla para practicar, pero no era capaz de nada más que lo de siempre, deslizarme por el asfalto.

    Hace unas semanas volví a empezar. Y dios... fue... Hasta ese momento en que bajé por la carretera subida al skate, ¡no me había dado cuenta de cuánto amo esa sensación de libertad! Lo hago porque me gusta. No sigo una moda, y si no aprendo ningún truco, da igual. Me gusta hacer esto. Bajar dos kilómetros subida en mi tabla azul, y sonreír. Ponerme los cascos mientras bajo, y no ser conscienta de nada más que el suelo, el aire, la música, y yo.

    -Volando-

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