-¿Por qué?
Lo detengo cuando sale del trastero. Vuelve a tener su sudadera marrón y sus baqueros. Y sus deportivas blancas. Tiene en la cara rastros de lágrimas y los ojos rojos. Baja la mirada y le corto el paso con el brazo.
-¿Por qué?-repito, aguantando las ganas que tengo de abrazarle y descubrir que esto es un mal sueño.
-Emma... no quiero usar ninguna excusa. Te he mentido. Ya está. Te he mentido en lo más importante de todo, y no puedo dar marcha atrás. Incluso aunque me perdonaras, cosa que no merezco, he cometido un crimen y sin darme casi cuenta, te he convencido de que lo había cometido otra persona. -Me mira-no tengo perdón ¿entiendes?
-Lo único que entiendo es que merezco una explicación. Al menos eso.
Baja la mirada de nuevo y da un paso hacia adelante. Vuelvo a poner el brazo, y esta vez le rodeo con los dos para detenerle. Él se queda inmóvil, con sus brazos pegados al tronco, inmovilizado. Cierro los ojos con fuerza para no llorar de nuevo. Me fallan las fuerzas y caigo a sus pies, rodeando sus piernas, sentada en el suelo. Coloco mi cabeza entre sus rodillas mirando hacia abajo, buscando un punto de apoyo. Él respira y se agacha, separando mis manos y sujetándolas entre las suyas, contra su pecho.
-Henry y yo estamos solos en este pueblo. Nuestra madre trabaja en Díncenis, y no puede venir a vernos. Ella quería que estudiásemos aquí porque pensaba que necesitábamos independencia, y que el campo nos ayudaría a cambiar de ambiente tras la muerte de nuestro padre. Ya sé que este sitio no es precisamente campo, pero es lo que más se parece en la zona, y la casa era herencia familiar...-aprieta mis manos- Yo sé que en realidad nos alejó de ella para que no veamos que trabaja día y noche para poder pagar las medicinas de Henry y nuestra abuela. Aún así, hice lo que dijo, y vinimos aquí. Supongo que mi hermano también lo sospecha. Lo que no sabe es que cuando hace dos semanas fue al médico, nuestra madre llamó para hablar conmigo. Estaba derrotada y necesitaba contárselo a alguien. A él aún no quería preocuparle y a la abuela menos, con sus problemas de corazón. Henry necesita una operación. Por ahora no es urgente, y puede esperar unos dos años. Pero es recomendable hacerla cuanto antes. El problema es que es demasiado cara.-Hace una pausa y yo tiemblo. No podía imaginar algo así... Henry... ¿de verdad está tan mal?- Le pregunté qué haría, y dijo que buscaría otro trabajo por horas para aumentar los ingresos. Le dije que yo podía trabajar, que no habría problema en encontrar trabajo... Ella me lo prohibió, me dijo que debería estudiar y no preocuparme de nada más. Que ella se las apañaría.-Aprieta la mandíbula y apoya sus labios en mis nudillos.- Hablé con unos chicos de los que había oído que solían cometer robos, y en mi cabeza empezó a maquinarse una idea. Me daba miedo, pero necesitaba el dinero, así que hablé con ellos y cuando supe que estaban planeando robar una tienda, les pedí ir con ellos. Se rieron, pero aceptaron. Esa noche fui con ellos y nos llevamos todo lo que pudimos. A mí me tocaron dos mil euros. No es suficiente, pero es lo que mi madre gana en casi tres meses de trabajo continuo. Casi no me arrepentí al momento, pensaba que esto nos facilitaría la cosas. Luego... bueno. Cuando todo se arreglara con la operación y medicinas, trabajaría y devolvería el dinero. Pero los otros me dijeron que con las grabaciones de las cámaras de seguridad, nos pillarían, y que o me encargaba de ocultarlas o no me darían nada, y me acusarían de cabecilla, o cualquier cosa que me sumase culpas. Hice lo que dijeron: fui a comisaría, y cuando estaba cogiendo los documentos, grabaciones y demás pruebas, Nathan me pilló. No sé por qué te mentí en ese momento. La verdad es que su reacción contra mí tampoco me pareció normal, como si de verdad estuviese encontrando pruebas en su contra de algo. Fue lo primero que se me ocurrió. Necesitaba ayuda, y no podía imaginar tu reacción al decirte lo ocurrido. En ese momento necesitaba un apoyo. Y te mentí.- Esas frases me hieren, pero no consigo reprocharle más que eso. Lo demás... incluso creo que en su lugar podría haber llegado a actuar igual. Pero no digo nada y dejo que continúe-Y cuando llamaste a Nathan para alejarlo de mí...-cierra los ojos con fuerza y a continuación me mira fijamente- Supe desde el principio que había pasado algo. Y me sentí culpable cuando fuiste a buscarme a la iglesia abandonada esta mañana. A partir de ahí... a partir de ahí sólo he intentado decirte esto. No podía aguantarlo más. Sabía que cuanto más lo atrasara más daño te haría. A ti y a mí. Pero estaba tan bien a tu lado... me dijiste que ibas a dejar a Nathan. Y entonces... sentí que me he metido en medio de algo en lo que nunca debí haber entrado. Tengo que irme, Emma. Sólo te pido que hagas como que no sabes nada. Es lo último que te pido. No puedo dejar que mi hermano lo sepa, ni mi madre. Limpiaré el dinero y conseguiremos pagar la operación. Y luego lo devolveré. Es lo único que puedo intentar ahora. Tengo que irme, princesa. No merezco estar a tu lado. Y tú te mereces a alguien mejor que yo. Te deseo que puedas... ser feliz.
Se levanta y se va, tras besar mis manos con los ojos cerrados. Yo no me muevo. Oigo la puerta de fuera cerrarse, y no sé cuánto tiempo a partir de ahí paso en este estado de semi consciencia. Finalmente me voy a mi cuarto y cierro la puerta. Voy a acostarme cuando veo en la mesilla la caja de preservativos que compré. La meto en el cajón antes de ponerme a llorar. Miro la cama y me tiro en el colchón, llorando. Me duermo en algún momento indefinido, pero mi mente no me regala un sueño tranquilo, si no pesadillas en las que caigo y caigo continuamente, en un vacío en el que flotan la mirada de Nathan y la de Marcus, sin poder esquivarlas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
No te vayas sin comentar! :D