Abro los ojos y lo primero que sé es que no hay luz. Lo segundo, que estoy en brazos de Marcus. Lo tercero, que me está acariciando el pelo.
-Te has despertado.-murmura. Me aprieto contra él y respiro su olor.
-¿Qué hora es?-pregunto.
-Las once menos veinte.-responde. Levanto la cabeza de su pecho para mirarle y besa mi frente.-Nunca había dormido tan bien.
-Ni yo, Marcus.
Lo hacemos de nuevo. Al terminar, mi cuerpo se rinde.
-Marcus, yo... nunca había pensado... dios... eres... eres... dios... increíble. Ha sido... maravilloso.
-Emma, tú eres... dios mío... eres...- sonríe y me abraza-no te había imaginado tan juguetona... ni tan... experta. ¿Soy el primero?
-Claro que sí.-murmuro.- ¿Y yo soy la primera?
-Dios, sí.
Me acaricia, y finalmente nos levantamos y nos vestimos. Bueno, yo con un pijama, y él se pone una camiseta de mi padre que le he dado, y un pantalón de pijama. Le quedan enormes, pero incluso le favorecen. Bajamos hasta la cocina y nos tomamos unos tazones de cacao con leche, y galletas. Qué paradoja. Volvemos a mi cuarto, nuestro fuerte, y me abraza fuerte sentándome en su regazo, por detrás. Nos quedamos en silencio. Apoya su mejilla en mi hombro, entre mi pelo. Yo giro la cabeza y apoyo mi frente en su pelo.
Su respiración de pronto se entrecorta unos segundos y abro mis ojos. Me aprieta fuerte y unde su cara en mi pelo.
-P.A... ¿estás bien?-le pregunto, apretando sus manos. No me contesta.- Marcus...
-Lo siento-dice, y abro mucho los ojos, al notar la voz nasal que intenta disfrazar.
-¿Por qué? Marcus... ¿estás llorando?
Me separo de él y me pongo de rodillas a su lado. Está intentando no llorar. Le abrazo pero me aparta.
-Marcus...
-Lo siento. Debía habértelo dicho. Ahora voy a perderte. No vas a perdonarme... y es lo que me merezco. Pero quiero que sepas que...-levanta la mirada y veo cómo le brillan los ojos. Me quedo petrificada-lo siento de corazón, Emma...
-¿Por qué?¿Qué pasa?
-Me voy de aquí. No puedo seguir a tu lado después de haber hecho esto...
-Marcus, me estás asustando, por favor, dime qué ha pasado. ¿Qué has hecho? no creo que sea tan grave, tranquilo...-Pongo una mano en su hombro y lo atraigo hacia mí. Por un instante me rodea fuerte con sus brazos, y me besa fuerte, sin movernos ninguno, como si el tiempo se detuviera. Luego se separa y se separa de mí.-Marcus...
-Te he mentido.-Se me para el corazón y una sospecha asoma a mi mente. Tiemblo. Por favor... que no sea... no puede ser eso...-Nathan es inocente. Yo sí participé en el robo de la tienda.
Me están callendo lágrimas por la cara, pero la respiración no varía. No puedo apartar la vista de él. Siento que algo se ha roto en mi interior. No...
-No... Marcus... es una broma ¿no?-Me mira dubitativo y baja la mirada. Hay olas dentro de mí. Cada vez son más altas.-Marcus...
-Me tengo que ir. Voy a hacerte la vida imposible si me quedo aquí. Y ya no soy bienvenido.-Coje su ropa-me cambiaré en el trastero...-Avanza hacia la puerta y se desborda el mar entero.
-¡¿Cuánto de lo que me has dicho era verdad?!-Le grito, cuando va a salir. Se detiene.
-Es verdad que me llamo Marcus, que Henry es mi hermano gemelo, que tenemos diecisiete años.-Se gira hacia mí mirando mis pies-Que le dieron una paliza a mi hermano a principios de verano e intenté defenderlo. Que quiero ser psicólogo, que me gusta la silla de la esquina de tu cocina.-Tiemblo al oir eso y cierro los ojos. Oigo un paso hacia mí-que me gusta cómo te quedan los petos. Que eres preciosa e increíble. Que eres la primera.- Le miro y me tropiezo con sus ojos. Dejo de llorar.
-P.A...-susurro.
Niega con la cabeza. Su mirada se ensombrece y acaricia mi mejilla. Nunca había visto a alguien tan triste.
-No es verdad que sea el Príncipe Azul, ni morado, ni verde, ni uno del montón. Pero sí es verdad que tú eres una Princesa. Que eres mi princesa, aunque yo sólo sea un pirata, ladrón, o plebeyo.
-Marcus...-susurro. Me besa la frente, con su mano en mi nuca, y me susurra al oído la última frase.
-Es verdad que te quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
No te vayas sin comentar! :D