sábado, 20 de abril de 2013
Se busca. CAP 16
Marcus... Marcus... no sé cómo encontrar las pruebas que necesita. Nathan ha inventado una buena historia y ya ha repartido la orden de busca y captura por cada casa. Y están colocando carteles por las calles. Y no puedo hacer nada. Y sigo acariciándole mientras me besa. Y sigo actuando. Y sigo pensando que Marcus está tan cerca, en el piso de arriba, mientras busco la manera de conseguir que a Nathan se le escape algo o confíe en mí y me cuente la verdad...
-Lo siento-murmura, besándome de nuevo apasionadamente, tras sonar su móbil- tengo que volver al trabajo.
-Claro-le disculpo, poniendo un puchero. Le acompaño a la salida y vuelve a besarme, tocándome el trasero. Una vez se va, cuento hasta diez en silencio y miro por la mirilla. Ya no está: cierro con llave.
No puedo evitar sentirme mal. Me gustaria alejarme de él. Estoy fingiendo. Es difícil. Corro al piso de arriba y abro la puerta del trastero. Marcus se levanta y le abrazo. Me acaricia el pelo y al separarme de él, me besa.
-No sé cómo lograrlo. No deja de mentirme...-le digo- tengo que buscar la forma...
-Ssssh- me susurra, y me abraza-tranquila. Mañana por la mañana iré al bosque: voy a buscar pistas. No creo que haya escondido nada en casa. Tiene que haber enterrado o tirado todo al río...
No sé cómo está tan tranquilo. Me gustaría tenerle aquí pero sin problemas.
Nos metemos en mi cuarto y vemos la tele, nos hacemos cosquillas...
-Te quiero princesa.-me dice, besándome la clavícula.
-Te quiero, príncipe.
Sé que esto se romperá en cualquier momento. Pero ahora mismo sus besos y sus caricias me van borrando la preocupación. Pienso en la ventaja de que mis padres no estén en casa. Sólo nos falta haber pensado en comprar protección... creo que tendré que encargarme de ello, aunque me da algo de vergüenza. De todas formas, hoy iré a la farmacia que abre todos los días. Sí. Se lo digo a Marcus y roza su nariz con la mía.
-Buena idea.-pone cara culpable y de quien va a decir algo sin estar seguro del efecto que provocará- Me es difícil evitar llevarte a la cama.
Me sonrojo y aparto la vista. Me mordisque una oreja y le abrazo.
-Voy ahora.-le digo, levantándome. Tira de mí cuando estoy de pie y caigo sobre él.
-Te quiero. Eres preciosa, Emma.
Una vez salgo me dirijo a la plaza en la que está la farmacia. Entro cuando veo que no hay nadie y espero a que llegue el dependiente. Estoy nerviosa.
-Buenas ¿qué desea?
Respiro hondo y digo, mientras me quedo tensa.
-Una caja de preservativos, por favor.
-¿pequeños, medianos, grandes, muy grandes o estándar?
Me quedo petrificada y creo ponerme colorada. Oh, dios. Tengo tanta vergüenza...
-esto... e... estándar.
-un minuto, por favor.
Se va al almacén y oigo la campana de la puerta. No me giro, y justo vuelve el vendedor. Los pone sobre
el mostador mientras dice:
-Son diez setenta.
Le doy el billete y noto una mano en el hombro. Me sobresalto y se me para el corazón, la respiración y todo yo.
-Traviesa-me susurra Nathan al oído-¿me preparas una sorpresa para cuando capture a ese capullo?
-Esto...-no, por favor. No puede ser que justo él haya venido ahora. Estoy nerviosa. Cojo las vueltas y Nathan entrega una receta.
-Es para July, su inhalador.-Explica. Salimos juntos de la farmacia y me rodea con un brazo mientras caminamos.-tranquila, haré como que no he visto nada, y podrás sorprenderme.-guiña un ojo- pero no tenías por qué haber pasado el mal rato, podría haber ido yo.
-Pero lo sabrías... da igual. Tú ahora, hazte el tonto-le digo, señalándole.
-Descuida. Pero estoy deseando 'ver' la sorpresa.-sonríe con la misma sonrisa que apenas hace una semana
me enamoraba-ahora tengo que irme.
-chao, Nat.
-hasta luego, Emmi.
Voy hasta casa y al atravesar la puerta me aseguro de dar dos vueltas a la llave, y las dejo puestas. No sé
por qué. Es como si... quiero estar lo más lejos posible de Nathan.
Me tomo mi tiempo para respirar y tranquilizarme. Y decido no contarle nada a Marcus. Y sonrío, apretando la bolsa contra mí, aún apoyada en la puerta. El corazón empieza a latirme muy rápido y me arden las mejillas. Estoy temblando. Marcus y yo vamos a... ¡Aiaiaiaiaiai! Cierro los ojos con fuerza sacudiendo la cabeza. Tranquila. Debo estar tranquila. Ya está, así. Respiro hondo y la agitación desaparece poco a poco.
Subo las escaleras y miro el reloj: son las seis menos diez. Me muerdo el labio inferior y corro hasta el piso de arriba.
-Princesa, qué rápido has vuelto-Me dice, besándome. Me rodea con los brazos por detrás y giro la cabeza para volver a besarle.
-Mi príncipe-le digo. Me viene un flash de esos libros que hablan de la manía de las chicas de pensar en un príncipe azul que venga a rescatarlas. Las aparto al momento. Sólo es una muestra de cariño llamarle así.
-Estás temblando. ¿Pasa algo?-me abraza más fuerte.
-No, es que me puse muy nerviosa...-Digo, al enseñarle el paquete.
-Recuérdame cuando acabe todo esto que pague la mitad-me dice, y me besa acariciando mi cara.
Las películas siempre te enseñan las escenas en las que se hace el amor a oscuras. Siempre que me lo imaginé, fue así. Y sin embargo, ¿qué puede haber más bonito que poder mirarse a los ojos el uno al otro?
Me estremezco con cada caricia y beso. Con cada vez que sus labios rozan mi cuerpo. Con cada suspiro. Mi piel se derrite bajo la suya. Y él sigue tan temeroso de que yo sólo sea un sueño como siempre. Le muerdo ligeramente el cuello.
-Vampira-me susurra. Sonríe y me muerde un labio, mientras me acaricia los costados. Respiro su aroma. Ya estamos en mi cama, desnudos del todo. Mi pelo se desliza por su pecho, y me olvido de todo lo que hay fuera de este cuarto.
Me asusto un poco al llegar al punto en el que nos habíamos quedado la última vez. Me acaricia el cabello.
-¿Estás bien? Si no estás segura...
-Sssh-le silencio, y sonrío. Noto tanta tensión en mi cuerpo burbujeando...
Oh, dios mío. Me besa, y yo muerdo sus labios, en un intento de retener unos segundos esta tensión. Empiezo a temblar. Le rodeo con mis brazos y entonces todo se desborda. Me ruedan lágrimas por las mejillas mientras me abrazo a él con fuerza y sale de mi garganta un sonido que nunca pensé que podría emitir. Y él hace lo mismo segundos después.
-Increíble-suspiramos a la vez.
¿Por qué lloramos? Yo lloro porque tengo miedo de que esto sea un sueño... es como si hiciera siglos que le conozco. Pero... ¿por qué llora él?
Me besa el cuello, con los ojos cerrados y tumbado sobre mí. Se gira para quedarse a mi lado y respiramos hondo. Ya no queda rastro de lágrimas en su cara, y juraría que en la mía tampoco
-Eres... Emma. Te quiero.-me besa de nuevo- eres increíble.
-Tú eres increíble. Nunca habría imaginado algo así...
-Yo tampoco, mi princesa.
Nos abrazamos y me acaricia el pelo. Yo tengo mi cabeza sobre su pecho. La sábana beis no evita que el sol que entra por la ventana acaricie nuestra piel.
Me duermo en sus brazos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
No te vayas sin comentar! :D