martes, 23 de abril de 2013

Se busca. CAP 19

-->¡Esto es lo que sucede antes de lo que vas a leer!<--

Antes de leer el capítulo, está el prólogo con el que empecé a escribir esta historia.
Quien no lo recuerde, puede refrescarse la memoria volviendo a leerlo, como señalo en el enlace de arriba :3
Y eso, ¡espero que os guste!
Poned algún comentario, porfabolis, que los echo de menos jajaja
¡Disfrutad! (Dentro de lo posible xD)




-¿Lo has visto?-Pregunto, cogiendo la toalla del suelo. Me giro hacia él, y se la doy.

-Sí, le vi salir del bosque y lo perdí por este barrio. Pobre idiota, salir a la calle, en pleno día. No sé que pretende hacer, pero con esta lluvia le va a ser difícil. Dicen que el viento va a superar los ciento treinta kilómetros por hora, y que va a ser tormenta eléctrica a partir de las tres de la tarde, aunque se calmará sobre las cinco... Casi seis horas de temporal. Si es algo listo, se entregará para que no le mate la naturaleza.

-Vete al baño y sécate, vas a resfriarte-le digo, guiándole. Me viene a la cabeza que quizás Marcus haya entrado para refugiarse de la tormenta, pero sin avisar, para no hacerme más daño... o que no le echara.-Te prestaré algo de ropa de mi padre.

-Gracias cariño-dice, besándome-¿tú estás mejor?

-Sí, cuando me levanté aún estaba pachucha, pero ahora estoy perfectamente.-sonrío-gracias.

-Me alegro. Y gracias a ti, rubia.

    Se mete en el baño y le busco una camisa y unos baqueros de mi padre. Y unos calzoncillos, claro. Y unas zapatillas. Sonrío, al dejarle las cosas en la mesa fuera del baño. Entonces cojo un papel y un bolígrafo de mi escritorio, y escribo "Si estás ahí, rompe una esquina y devuélvemela. Y deshazte del resto. Quiero saber que eres tú." y lo meto bajo la puerta del trastero. Tras unos segundos vuelve una esquina del papel, y noto cómo el ruido de la lluvia mezclado con el de la ducha no ocultan los latidos de mi corazón. Me levanto y miro por la ventana, ordenando mis sentimientos. Sigo pensando en él... no voy a delatarle. Pero tampoco puedo perdonarle ¿no? No, me ha mentido en algo tan... ha hecho que pensara en Nathan como un monstruo, cuando es la única persona inocente de todo lo que ha pasado... Nathan... Ahora vuelvo a recordar por qué me gustaba, y me gusta. Me muerdo el labio. 

-Emmi, cariño, ya que esto no tiene pinta de parar-me dice, a mis espaldas acariciándome el cuello. Me estremezco, pero tiene una voz tan dulce... y siento que le debo una disculpa, aunque sea para perdonarme a mí misma.-¿Qué te parece si me 'enseñas' la sorpresa? Celebremos que mi primer caso está cerrado.-ya lo da por hecho... Silencio estos pensamientos y me giro, sonriéndole. Tan sólo tiene la toalla al rededor de su cintura. Sus músculos parecen brillar y el pelo, todo lo seco que puede estar con una toalla, me llama para que se lo revuelva. Sonrío y le rodeo el cuello, besándole.

-Claro, Nat. 

    Él me abraza, y me acaricia la espalda. Yo acaricio su piel, su torso desnudo. Me besa tan apasionadamente que me contagia el hambre y las ganas de pedirle perdón a través de este 'regalo'. Vamos hasta la cama y me quita la bata casi con impaciencia, tocando cada centímetro de mi cuerpo. Me hace temblar y gemir, y él jadea con cada caricia brusca. Le clavo la uñas en la espalda, ante tanta tensión que sube vertiginosamente. Entonces le digo:

-En el cajón.

    Él me besa mordiéndome los labios y sonríe. Abre el cajón y entonces todo se vuelve... la peor pesadilla de mi vida.

-¿Qué es esto?-dice, con una expresión dura. Le miro extrañada y aún respirando entrecortadamente. Me muestra la caja y me quedo sin respiración. Juraría que mi cara se ha puesto blanca.-Faltan dos.

    No doy articulado palabra. Para el instante en que le miro a la cara, ya es tarde. Ninguna excusa vale ya. Le pido perdón cuando la lanza lejos y me mira con odio. Mi corazón late tan fuerte que se me va a salir del pecho. Recuerdo lo sucedido el sábado antes del comienzo de las clases, cuando estaba borracho, el viernes por la noche, cuando lo llamé para salvar a Marcus, y lo ocurrido en la iglesia hace un tiempo. Y me entra el pánico. 

-¿Conque divirtiéndote con otro, perrita?-dice, apretándome las mejillas.-te voy a dar yo diversión de la buena. No te van a quedar ganas de divertirte nunca más.

-Nathan... lo siento... no...-ruego. Me da una bofetada y se ríe. Le miro con ojos llorosos. No puedo moverme bajo su peso.

-¿Y puede saberse quién es el hijo de puta? ¿O son varios?-me dice empujando mi cabeza hacia atrás, haciéndome daño. Me araña el vientre y me manosea los pechos como quiere, ignorando mis gemidos de dolor ante sus movimientos bruscos y sus apretones. Me muerde el hombro, y con una mano me aprieta el cuello.- Da igual. Ya que los compraste para usar con otra persona, yo no puedo usarlos ¿no?-ríe. Y me susurra al oído, apretando los dientes y mi cuello, dificultándome la respiración.

-Por favor... para...

-¿Que pare?-dice. Me da con la rodilla en el vientre, provocándome un chillido de dolor. Cambia la mano del cuello al pelo y tira de él, haciéndome llorar con gemidos y súplicas.-Zorra, acabo de empezar.

    Me da otra bofetada y no dejo de llorar mientras él se sacia con mi cuerpo. Me golpea y no se preocupa por las palabras de súplica que apenas consigo pronunciar entre quejidos y llantos.

-Nathan... para... ¡Para! ¡Aaaah!¡No!... por favor...-Lloriqueo. Él me insulta y hace lo que le parece conmigo. Intento moverme y zafarme de su cuerpo, pero me sujeta fuertemente las muñecas sobre mi cabeza, y sus golpes y su peso me dejan sin fuerzas.-Por favor...-susurro.

-¿Le decías eso a otro? ¿Quién es, putita? Dímelo-susurra a mi oído, deteniendo los golpes unos instantes. Respiro entrecortadamente y soy consciente de todo el dolor de mi cuerpo. Cierro lo ojos con fuerza.-No será el marica ese, ¿verdad?-Tiemblo, y lloro con más fuerza, al sentirme tan atrapada.-¡¿Es Marcus?! ¿Te tiras a un bulgar ladrón?-Me da otra bofetada, y noto como el corazón parece estar en  mi cara.

-¿¡Crees que me voy a quedar callada!?-Le grito con todas mis fuerzas, dándome cuenta de que hasta el momento habíamos estado hablando casi a susurros. El miedo que tengo parece hacer que todos los ruidos sean más fuertes, así que sigo gritando, aferrándome a la única resistencia que puedo ofrecer.-¡Todos sabrán que me has hecho esto, Nathan! 

    Se ríe a carcajadas y vuelve a envestirme, provocándome un grito de dolor. Cierro los ojos y lloro de impotencia, dolor y pánico. Las fuerzas me fallan. Ya no consigo oponer ninguna resistencia. 

-¡Déjala, cerdo cabrón! ¡Ven a por mí si eres tan hombre como intentas demostrarte a ti mismo!-Grita Marcus.

    Nathan se ríe cerrando los ojos y deteniéndose. Me mira fijamente a la cara y me escupe.

-Conque sí es él ¿eh? Puta barata, veo.-me da un puñetazo en el estómago y se levanta. Yo no puedo moverme. Él se pone no sé que ropa, me parece ver. ¿Un pantalón? Cierro los ojos de dolor. Me limito a escuchar, temblando.

-No la mereces, Nathan. No puedo creer que le hayas hecho esto. ¿La violas porque te ha puesto los cuernos conmigo? No tienes derecho a tocarla. Nadie tiene ese derecho.

-Cállate, ladrón. Te voy a meter entre rejas. Un delito de robo con violencia y esto-dice. Supongo que me señala-Te va a dar para años.-Se ríe.

-¡Covarde!-escupe Marcus, simplemente. Oigo un golpe y abro los ojos. Están en el suelo, cerca de la puerta. Marcus le da un puñetazo en la cara y Nathan se lo intenta devolver, pero en vez de dar, recibe otro. Está cansado después de lo que me ha hecho, al parecer. Cierro de nuevo los ojos, por las punzadas de dolor. Me cuesta respirar bien, y enseguida me doy cuenta de que me sangra la nariz. Intento moverme, y ahogo un grito. Abro los ojos de nuevo y veo con horror a Nathan zurrando a Marcus con el mismo odio que a mí. Lloro de nuevo y me encojo cuando Nathan se levanta y vuelve a mi lado.

-¡Levántate!-me ordena. No me muevo. Sé que no tengo fuerzas.-¡Arriba zorra!-grita, empujándome. Me levanto despacio, ahogando los quejidos, para que no me haga más daño. Una vez frente a él, me siento completamente indefensa, más que en la cama. Recuerdo la tormenta y me salen lágrimas de los ojos. Miro de reojo el reloj de mi pared: La una menos cuarto.-Vete al baño a lavarte-sonríe tras ver mi cara de horror y empiezo a caminar para salir. Recuerdo la bata y me detengo.

    Me doy la vuelta y la cojo, poniéndomela al instante. Él me grita que qué estoy haciendo.

-Tengo frío-tartamudeo.

-Vete ya al baño.

    Paso junto a Marcus, que está tirado en el suelo. Un ojo morado, labio sangrando. Nariz sangrando. Y a saber cuántos golpes para haberse quedado así. Me apresuro y me encierro con llave. Me agacho y lloro en silencio, intentando pensar en algo claramente. Palpo el bolsillo y me quedo muy quieta. Mi móvil no está

    Pero el cuchillo sí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

No te vayas sin comentar! :D