jueves, 25 de abril de 2013

Es bonito tener alguien a quien contarle tus preocupaciones.

Es bonito tener alguien que te alegre el día sólo por el detalle de saludarte y preguntarte cómo estás sin que tú inicies la conversación.

Es bonito tener a alguien que te calme cuando te estás ahogando en tus sentimientos sin saber si gritar, llorar, o seguir asfixiandote ¿verdad?

    Me gustaría saber este último. Me gustaría dejar de notar el corazón salírseme del pecho y los ojos a punto de desbordar, sin razón aparente, y ocultarlo.

    No me duele que pase, en realidad. Me duele ocultarlo. Me gustaría llorar y llorar en el hombro de alguien que pudiera, simplemente, escucharme.

    Pero no puedo explicar qué me pasa si ni yo consigo saberlo. No entiendo por qué un día estoy muy contenta y siento que nada puede hundirme, y al siguiente todo se me viene encima, incluso aunqur haya tenido un buen día.

     O los días como hoy: empiezo muy contenta. Y termino desanimada, triste, nerviosa... sin saber por qué.

     Y eso que ha sido un buen día. No ha pasado absolutamente nada que pudiera alterar mi estado de ánimo ni ponerme nerviosa.

    ¿No?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

No te vayas sin comentar! :D