Hola. ¿Qué tal?
Sí, aquí estoy: observando el atardecer. ¿Adivinas desde dónde?
Es nuestra roca. Nuestro balcón. Nuestro rincón.
Pasamos tan buenos momentos aquí...
Jugabamos a vivir en un mundo diferente.
Yo con mis "¡Tenemos que salvarnos!" O "¡Vayamos igual!", y tú con tus "Me quiero morir" o tus "Escondámonos".
Y tú me picabas. Me bacilabas. Y yo te perseguía por todo el camino, o bosque, o cuadra... gritándote. Y tú te reías de que fuera tan niña.
También tú lo eras.
Sí estoy aquí, borracha de melancolía. Y... ¿sabes? Me gustaría que cuando vuelvas, fuéramos a nuestra roca. Nuestras alpacas. Nuestros silos. Nuestro camino.
Volvamos a cuando éramos niños y no nos dábamos cuenta de que el tiempo pasaba y nos tendríamos que separar cuando todo se volviera más interesante, o descubriéramos otro sitio para explorar, y cada día duraba una pequeña eternidad.
Volvamos a pensar que podemos escondernos tras una roca y reírnos porque todos nos buscan.
O simplemente, ven e intentémoslo. Escondámonos tras una roca y riámosnos.
Y desaparezcamos por un día, consiguiendo lo que de niños ansiábamos, pero no podíamos hacer; y que ahora podemos lograr, pero al parecer ya no deseamos. O no lo recordamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
No te vayas sin comentar! :D