Empieza 2013. Dicen que el 13 da mala suerte. Y yo en buena medida, he estado pensando que este iba a ser mi año. Aunque ahora pienso que espero tener muchos "años mios".
He puesto en un vaso con sal una piedra, para atraer la suerte. Este ritual me lo dijo mi abuela.
He sujetado con la mano de las uvas un paquetito con una cosa dentro que me dio tambien mi abuela para atraer la abundancia.
He empezado con el pie derecho.
He sujetado una moneda para atraer el dinero, y, según mi abuela, mañana tendré que dársela a alguien
He escrito mi lista de propósitos. En vez de 10, como todos los años, sólo ocho. Porque quiero menos cosas, pero las considero más importantes que las de hace un año.
Y he pensado en él.
Y aún así... No se debe empezar con melancolía ¿no?
Ahora me vienen a la cabeza letras mezcladas de canciones que me sé de memoria, y recuerdo una frase que leí en alguna página web:
"Hay una canción para cada momento de nuestras vidas"
Cuánta razón...
Ahora mismo sólo puedo pensar en dos cosas con claridad.
Mi abuelo, que se fue el día de la lotería.
En él. Porque no tengo (y menos, tiene) nada claro. Porque no sé qué va a pasar, pero sí lo que no puede pasar.
Y por eso siento que empecé el año nuevo con mal pie. O mejor, acabé el viejo con mal pie.
No sé cómo sentirme. Si bajar ahora con mis amigas a aburrirme, porque sé que no tengo el humor para divertirme, pero estar con ellas y distraerme; o quedarme en casa, con mi orgullo, por qué no decirlo.
Porque si fuera otro tipo de chica saldría ahí, y simplemente me soltaría la melena.
Y eso me pesa, no poder olvidar. No consigo olvidar mis responsabilidades.
Ni dejar de pensar en lo que me gustaría hacer, sin pensar en los demás.
Si fuera otro tipo de chica, en vez de bajar la cabeza y decir "no pasa nada, está bien" ante un proyecto anulado por mis padres, me pondría histérica y les exigiría que a última hora no está bien cambiar esas cosas, y que me da igual lo que digan, que ahora no se cancela.
Pero no soy ese tipo de chica. Soy como soy. Aunque esa Ainhoa estúpida me grite a veces que le deje salir.
No puedo dejarla porque sé que no volveré a encerrarla.
Así que me quedo aquí.
Esperando.
Aguantando las lágrimas. Porque eso sí se me da bien. Aguantar, y aguantar, hasta que lo aguanto por inercia. Y en algún momento, sola, exploto.
Porque no quiero estar rodeada de gente feliz cuando yo no me siento así. No quiero sentir envidia. Así que...
Me voy. Porque voy a explotar. Y espero que 2013 sea diferente, aunque ¿qué vas a pedirle a un año nuevo?
Si lo piensas bien, es una noche como otra cualquiera, que decidieron poner como puente entre un año y otro.
Y entonces, puede que mañana pueda empezar con buen pie?
Sólo pido un deseo, que no está en mi lista, pero que tendría el número 9.
9- Que me abrace aunque sólo sea una vez, estando solos.
Con eso llegaría.
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