jueves, 27 de septiembre de 2012

Se busca. CAP 7


    Estamos tumbados sobre el césped, junto al río. Marcus acaricia mi pelo mientras miro el cielo, manchado con las copas de los árboles. Después del beso no dijimos nada. Y ya hace más de tres semanas que venimos a vernos aquí todas las tardes, para quedarnos tumbados hablando. Pero no puedo apartar de mí la voz de la conciencia. Hay que aclarar las cosas. Aunque me pregunto: ¿Cómo podemos aclarar las cosas si ni yo las tengo claras? Sólo tengo claro que Nathan me gusta desde hace años y que me sigue gustando. Y que Marcus me enloquece. Son completamente distintos, y me gustan de maneras diferentes. Hay una cosa que sé: Que no puedo resistirme a Marcus. Que cuando estoy con él me olvido de Nathan. Y que con Nathan me siento feliz y cómoda, mientras que con Marcus siento complicidad y... no lo sé explicar. Me siento dividida. Giro mi cabeza hacia Marcus y me encuentro con una mirada tierna que me observa y una sonrisa. Dios...


-Marcus... necesito aclarar las cosas- susurro.

    Su sonrisa se desvanece y parece dispuesto a escuchar. Veo entendimiento en sus ojos.

-Creo que sé lo que quieres decir...-No digo nada y continúa, dejando mi pelo- No puedes estar conmigo sin pensar en Nathan ¿es eso? Creo que lo entiendo... más o menos. Él es mayor y realmente creo que lo conoces mejor que a mí...

    Le pongo un dedo en los labios y se caya. Me mira extrañado y le sonrío, aunque más por consolarle. No sabe lo lejos que está de lo que quería decirle... Aunque al principio casi da en el clavo.

-Marcus... no es eso. La verdad es que Nathan me gusta. Mucho. Y sí, le conozco desde siempre y él a mí. Pero tú... -me cayo, intentando traducir mis sentimientos en palabras. No soy capaz- tú eres distinto. Con él me siento cómoda. Contigo siento... complicidad. Es como si nos conociéramos de toda la vida, cuando sólo hace un mes que empezamos a hablar. Con él me siento segura y a salvo de todo. Contigo...-Me quedo en silencio y le miro. Creo que he encontrado lo que quería decir.-Contigo no me siento a salvo de mí misma. Es como si fuésemos imanes.-Le sonrío alegre de haber entendido lo que siento y haber encontrado aquella metáfora- Es como si contigo sólo pudiera haber dos cosas: alejarme de ti para no atraernos, o acercarme demasiado y chocar contigo. Y me doy cuenta de que no quiero alejarme de ti.

    Él me mira en silencio. Parece que me esté viendo por dentro. Finalmente suspira y sonríe con escepticismo. Me toma la mano.

-Princesa, creo que te entiendo.-Me besa la mano suavemente- Pero si es así, nos vamos a meter en un lío.

-¿Nos?

-¿No esperarías que te dejara sola, no? Emma-Se levanta y me tiende la mano para que haga lo mismo. Una vez de pie, toma mis manos entre las suyas y nos quedamos el uno frente al otro, muy cerca. Me ira a los ojos mientras habla-Te juro que siento lo mismo que tú. Emma... No puedo ni quiero alejarme de ti.-me aparta un mechón de pelo de la cara. El corazón me late muy rápido.- Estoy dispuesto a hacerlo si tú me lo pides, pero has hecho lo contario: me has dado una razón más para permanecer a tu lado.-Deja mi manos en sus costados y sujeta mi cabeza entre las suyas- Te quiero princesa.-Me besa y cierro los ojos. Dios, ¿es real? ¿Acaba de pasar lo que acaba de pasar? Me siento muy extraña. Estoy feliz. De veras, estoy pensando seguir así. Marcus acaba de hacerme sentir especial.

    Me separo de él y le miro a los ojos sonriendo. Vuelvo a darle un beso breve y de nuevo me separo.

-Te quiero, PA.

    ¿Acabo de decir eso? No puede ser. Acabo de decirle que le quiero. No. No puede ser. ¿Es eso lo que siento por él? ¿Le quiero? Dios... sí que le quiero. Le quiero mucho. Por fin entiendo lo que siento.

    Nos abrazamos. Al mirarnos de nuevo, ya nos hay barreras. Ya compartimos un secreto. Ya está. Una duda me asalta. Pero él es más rápido.

-Supongo que no quieres que Nathan sepa esto ¿no?-Me pregunta. Asiento.- Tampoco a mí me haría mucha ilusión, no hemos empezado con buen pie...

-Esto significa que en público...

-Amigos- decimos a la vez. Nos reímos.

-Dios mío, no me creo lo que estoy haciendo- le confieso.

-Yo sí, aunque no es algo muy...

-No lo digas. No quiero pensar en ello. De verdad, Marcus. Sigo sintiéndome culpable, y no sólo por Nathan, si no por ti.

-¿Por mí?

-¿De verdad estás seguro de esto?

    Me da un empujón "amistoso" y retrocedo. Riéndo me persigue y freno al llegar al borde del río. Es una zona en calma, de charcas poco profundas. Me doy la vuelta para verle y él me arrastra hasta el agua, y nos caemos dentro. Nos ponemos de pie, empapados. El pelo me gotea y la ropa también. Pero él está igual. Me aparta el pelo de la cara y sonríe. Dios, me siento como la protagonista de una película. Me mira a los ojos y me rodea la cintura mientras me besa. Al separarnos me susurra al oído, mientras tiemblo de... ¿alegría?

-Nunca he estado tan seguro de algo.

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