lunes, 17 de septiembre de 2012

Se busca. CAP 2


    Él me sonríe cuando nos separamos y me revuelve el pelo. Me río y nos quedamos un instante mirándonos. Entonces oigo pasos por detrás y me giro.

-¡Nathan!

    No me contesta y se nos acerca. Se ríe y me mira con una expresión algo extraña. Levanta la mano y me indica que me acerque. Lo hago e intenta besarme. Me aparto al momento y me quedo a la altura de PA, aturdida.

-¿Por qué has hecho eso?-le pregunto nerviosa.

-Vamos, Emmi, ven conmigo, dame un beso.

    Dios, he esperado eso tanto tiempo, y ahora no me parece buena idea. Él se acerca y PA le frena.

-Espera, tío, estás borracho, no...

-Cállate, no te metas-le suelta apartándolo de un empujón.-Emmi, ven conmigo.

    Nathan me está asustando. PA se acerca cautelosamene, observándonos. Nathan se coloca frente a mi y me sujeta por un brazo. Dios, no sé qué me pasa, quiero pero no quiero estar con él ahora.
enta besarme de nuevo y me aparto, pero me agarra del otro brazo y entonces todo ocurre muy rápido.

    Yo chillo asustada. No es como lo había imaginado. Nathan tira de mí hacia él y PA le da un puñetazo que lo tumba en el suelo.

-¡Joder! ¿Por qué has hecho eso?-se queja Nathan desde el suelo.

-Para que la dejes en paz-reponde PA, con expresión muy seria. Me mira preocupado y sonríe-¿Estás bien, princesa?

    Asiento, aun demasiado confundida. Nathan se levanta y yo me alejo de él, pero se lanza a PA, que esquiba el puñetazo por poco y responde con uno que de nuevo lo tumba. PA debe tener mi edad, y desde luego no es igual de alto que Nathan. Éste se levanta y se lanza sobre PA, sujetándolo por el tronco, y cae sobre él. Grito cuando le da un puñetado en la cara y PA grita. Nathan le da otro. Y otro.

-Nathan, ¡para! ¡Déjale en paz!

    Me acerco y cuando levanta el puño de nuevo se lo agarro para detenerlo. Me mira asombrado. PA está en el suelo. Le sangra la nariz y un labio. Me duele de verlo.

-Nathan, déjale. Estás borracho. Te llevaré junto a tu hermana, ¿vale?

    Él asiente y se levanta. Le digo a PA que me espere y sujeto de un brazo a Nathan, que no camina en línea recta. Caminamos buscando a July, pero no la encuentro ni junto a la hogera ni en los troncos. Nathan me pasa el brazo por la cintura y me quedo congelada. Intento separame, pero me atrae hacia él y con la otra mano en mi nuca, me mira a los ojos. Por un momento pierdo todo el miedo que tengo, pero entonces me besa.

   Oh, Dios. Mi primer beso. Me pongo nerviosa, y aun asi el miedo se ha esfumado. Es un beso suave, lento. Dios, aun asi es  muy raro. No sé qué hacer. Me dejo llevar y entonces se estropea todo.

   Me apreta más contra él y me besa más fuerte. Parece que quiera comerme. Intento separarme y noto una mano en mi pecho. Me aparto de él y le doy una bofetada. Se queda pralizado y yo no sé qué hacer. July aparece con un tío y nada más verla le hablo.

-July, lleva a tu hermano a casa. Se ha pasado con el alcohol.

    Ella quiere decirme algo, pero yo me voy. Soy una idiota, tengo ganas de llorar. No entiendo que ha pasado. No lo entiendo. Quiero estar sola, pero recuerdo que PA está en el suelo con la cara llena de golpes.

-Por defenderme-Pienso. Joder.

    Vuelvo junto a PA, que se ha sentado, y veo que se le ha hinchado el labio, que aún le sangra, y un ojo se le está poniendo morado. Me saluda sonriendo, como ya me estoy acostumbrando, y me agacho para que no tenga que levantarse.

-Mierda, se te va a infectar-digo, señalando el labio.

-No pasa nada princesa-dice, apartándome la mano.

-Ven conmigo, te voy a curar eso.

-No hace falta, de verdad-se excusa. Le agarro la mano y tiro de él para que se levante. Se calla y me mira.

-Mira, eso te lo han hecho por mi culpa, así que hasta que haga algo para ayudarte no estaré tranquila.

    Él asiente y me hace caso. Cruzamos el puente y torcemos en dirección a mi casa. A mitad de camino me doy cuenta de que no he soltado su mano, y que ahora es él quien me la sujeta. Me pongo nerviosa, no sé por qué. Por suerte avisto mi casa a unos metros al girar la esquina y busco una excusa para soltarme.

-Voy a coger las llaves...

    Él me suelta de forma natural y algo en mí me dice que estaba mejor antes. Busco las llaves y abro. Aún son las doce y media, y no veo ningún coche en el garaje. Mis padres estarán de camino. Trabajan en la ciudad, mi padre es camionero, y a veces pasa meses fuera de casa. Mi madre es cirujana y suelen llamarla cuando hay urgencias.

    Abro la puerta y le invito a pasar. Cierro la puerta por detrás de nosotros y le indico que me siga, mientras empiezo a subir las escaleras. Al llegar al segundo piso, lo conduzco a la cocina.

-Espera un segundo, voy a por el botiquín.

    Voy al baño y lo cojo. Cuando vuelvo, sonríe al verme, aunque de una manera un tanto forzada. Dejo el botiquín en la mesa y lo abro. Observo cómo el ojo sigue adquiriendo color y el labio está hinchado. Saco una bolsa de hielo del congelador, la envuelvo en un paño, y me siento en una silla frente a él.

-Esto va a doler un poco-advierto, y coloco el hielo sobre el ojo, despacio. Él aprieta la mandíbula y suelta un pequeño quejido. Aparto la bolsa-Lo siento, si quieres hacerlo tú...

-No pasa nada-dice. Vuelvo a colocarle la bolsa de hielo y esta vez no dice nada.

    Me quedo mirando fijamente mi mano y tras unos instante le miro a él, y me encuentro con sus ojos verdes clavados en los míos. Nos quedamos así unos instantes, hasta que él pone su mano sobre la mía, en la bolsa de hielo, y aparto la vista.

-Ahora... ahora sujeta tú, por favor, voy a curarte ese labio-Musito, mientras busco algodón.

    Lo mojo con un poco de agua oxigenada y luego con agua normal para poder ponerlo en el labio. Me agacho un poco para ver bien y le pido que abra un poco la boca. Sujeto su barbilla con una mano y con la otra paso el algodón humedecido por la herida. Noto cómo se tensa para aguantar el dolor, pero no dice nada. Cuando la herida ya está limpia y el labio ya no está tan hinchado, me detengo sin moverme todavía. Miro su boca, ya entrecerrada, sin ser capaz de moverme. Oigo los latidos de mi corazón y noto su respiración.

    Su mano deja despacio el hielo en la mesa, me agarra la mano que tengo en su barbilla y la otro la dirige despacio a la mesa, donde suelto el algodón. No doy pensado bien, sé lo que quiere hacer y que yo debería reaccionar y apartarme, pero algo en mí parece querer ver qué pasa. Suelta esta última mano y suavemente me levanta la cabeza desde mi barbilla. Le miro a los ojos, verdes como el césped recién cortado. Su mirada está llena de ternura. Acerca su cara despacio, sin dejar de mirarme, hasta que noto su aliento en mi boca. Cierro lo ojos y me besa.

    Al principio tan solo posa sus labios en los míos, sin más. Tras unos segundos así, se separa un poco y me mira a los ojos. Dios, no entiendo qué me pasa. Vuelve a juntar su boca y la mía, y esta vez me acaricia la cara mientras movemos los labios.

    No sé cuánto tiempo ha pasado, y no lo doy descrito. PA se separa de mí y le miro a los ojos. Dios, no puedo creerlo. Me aparto despacio y bajo la mirada. Tengo la cabeza hecha un lío, y ese beso ha sido...

-Necesito... pensar-susurro.

    Él asiente y parece sentirse culpable. Se levanta y yo me levanto para guiarle. Al llegar a la salida, se da la vuelta.

-Princesa... lo siento. Si te ha molestado...

-Ése es el problema-digo, levantando la vista-que no me ha molestado. Me ha gustado-confieso. Él se calla un momento y me toma la mano. La besa suavemente con un ligero roce de labios y me mira.

-Muchas gracias.-y sonríe.-Buenas noches.

-Buenas noches, PA.

1 comentario:

  1. O.O se me han puesto los pelos de punta <3 ánimo, quiero que escribas maaas D:

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