martes, 25 de septiembre de 2012
Se busca. CAP 6
-¿Cómo te fue con mi hermano?
Aquí estoy, a las tres del mediodía, tirada en mi sofá como una tonta enamorada, abrazando un cojín mientras recuerdo la cita del día anterior. July está en el sillón de enfrente, comiendo las patatas fritas que puse en la mesa. Me mira con sonrisa pícara pero está impaciente.
-Maravillosamente-Le digo.
Pone cara de "no me vaciles y confiesa" mientras me tira una patata. Y es que comprendo que esté tan impaciente. Mi madre ya no estaba cuando volvimos al pueblo a las diez de la noche. seis horas dan para mucho más que para ir al cine.
-Suéltalo ya, lo estás deseando.-me dice, echándose en el sillón. Coge otra patata y me señala con ella guiñando un ojo.-¿Qué te ha hecho el casanova de mi hermano? ¿Te ha comido la lengua con tanto beso?
Sonrío y le miro. Se está impacientando de verdad. Pero es que aún vivo en el día de ayer. No puede culparme ¿no? Decido empezar a hablar.
-Fuimos al cine.-Se ríe y pregunta.
-No me digas, eso es lo único que sé que hicisteis. ¿Qué tal la peli? ¿Cuál visteis?
-Vimos Entre nosotros... creo.-Digo. Entonces me quito de rodeos.-No me fijé mucho, la verdad. Estuvimos besándonos toda la peli...
-¡Lo sabía!-Exclama, comiéndose la patata. Sonrío.-¿Y luego qué hicisteis?
-Nos fuimos a un bar a tomar algo. Estuvimos hablando y hablando, y luego fuimos a pasear al parque. A eso de las...nueve, decidimos volver, y...
-¿Y...?
-Nada, estuvimos besándonos en el coche hasta casi las diez, y nos volvimos.
-Qué bien, así que no...-me mira y me pongo colorada.
-¡Claro que no!
Nos reímos a carcajadas y cuando nos tranquilizamos hablamos de cómo han sido las clases, o de los nuevos profesores. El de sociales tiene cara de mosca, según July, aunque no sé muy bien a qué se refiere.
-En fin, ya son las cinco y cuarto. Tengo que irme a casa, que vamos a ir a la ciudad a comprar. Nos vemos mañana ¿ok?
-Ok, July. Hasta mañana.
Se va y yo recojo las cosas. Pienso qué puedo hacer, pero no se me ocurre nada. No me apetece estar en el ordenador, y los demás han ido todos a comprar cosas a la ciudad. Suspiro. Salgo de casa y cierro la puerta con llave. Me voy a dar un paseo.
Al cruzar la esquina, me freno a tiempo de chocar con alguien.
-¡Marcus!-exclamo.
-¡Princesa!-sonríe-menos mal que frenamos, o acabábamos en el suelo.
Nos reímos.
-¿Qué tal?
-Muy bien, princesa. ¿Qué estás haciendo?
-Nada, dar un paseo. ¿Y tú?
-Lo mismo-responde, encogiéndose de hombros.-¿Te apetece que te acompañe.
Noto un calor agradable en la cara. Asiento y caminamos juntos. Nos dirigimos al bosque, el único sitio fresco, en realidad. Vamos hablando sin hablar de nada. Me hace reír constantemente, y cada vez me siento más cómoda. ¿Quién dijo que un chico y una chica no pueden ser amigos? Al llegar, nos sentamos en un merendero.
-¿Y tú que vas a hacer cuando acabes el instituto?-me pregunta.
-Quiero estudiar medicina, para ser cirujana como mi madre. Me encantaría salvar vidas, como hace ella. ¿Y tú?
-Yo quiero estudiar psicología. Me gustaría entender la mente humana, lo que la gente piensa... y entenderme un poco más a mí mismo.
-No parece que te entiendas mal-bromeo.
-Pues tengo unos líos mentales que no puedes imaginar. Hago tantas cosas que no quiero hacer, o digo tantas cosas que no quiero decir...-Me mira a los ojos y se me forma un nudo en el pecho. Oigo latir mi corazón y dejo de respirar. Es como si me hubiera atrapado con la mirada. No me atrevo a decir nada, me siento extraña. Alarga una mano sobre la mesa del merendero, pues estamos enfrente el uno del otro, y la pone sobre la mía. Me quedo paralizada del todo. No puedo evitar hundirme en esos ojos verde pradera. Entonces habla-Por ejemplo lo que te dije el domingo, que me gustaría que fuésemos amigos. Sé que estás con Nathan, pero tenía que decírtelo, Emma.
No digo nada. Sigo atrapada en sus ojos. Sólo que ahora no quiero irme. No lo entiendo, de nuevo. Cuando dijo eso, el corazón me dio un vuelco de alegría. No puede ser. Estoy con Nathan. Y lo importante, lo lioso, es que estoy bien con Nathan. Es lo que quiero. Entonces ¿por qué no puedo evitar hacer lo que estoy haciendo?
Estoy adelantándome hacia Marcus sobre la mesa. Arrastro la otra mano hasta encontrarme con la suya. Entrelazamos los dedos. No hemos dejado de mirarnos un segundo. Él también ha avanzado. Nuestras caras están tan cerca... Noto un tirón en el estómago. No puedo hacer esto. Pero lo estoy haciendo igual. La angustia me muerde por dentro. Miro sus labios mientras digo lo siguiente.
-No tenías que haber dicho eso.-Cierro los ojos y le beso. Un contacto suave, para enviar un mensaje.
Algo que me confirma que me estoy metiendo en un lío del que no puedo ni quiero salir.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
No te vayas sin comentar! :D