domingo, 23 de septiembre de 2012

Se busca. CAP 4


-Hola.-Respondo. Estoy mareada. El corazón me late a cien por hora. Es cómo si el tenerlo cerca me provocara electricidad en la piel. Y sólo me está mirando...

-¿Puedo pasar?-Me pregunta sonriendo. Asiento y me aparto. Cierro la puerta y tengo una extraña sensación de "deja' vu". Normal, se están repitiendo demasiadas cosas. Levanto la vista y PA no me está mirando fijamente, si no que me echa ojeadas y observa su alrededor, como intentando conocer la casa. Finalmente le hablo


-¿Qué pasa?-Me mira y sonríe.

-Nada, me apetecía verte.-me mira y rebaja un poco la sonrisa.-Mira, creo que tenemos que hablar de lo de ayer. No sé...

-No pasa nada.-Le corto. Me acerco y le miro bien.-Creo que has comprobado que soy buena enfermera ¿no?-Pregunto, y rozo la zona de la mejilla que anoche estaba morada. Ahora ya tiene su color. Y me sujeta la mano, sin apretarla, aun en su mejilla, y me mira a los ojos. Noto la sangre hervirme en las venas. Estamos quietos, mirándonos, tan sólo en contacto por nuestras manos, y aun así no doy pensado.

-Princesa...-Susurra. Da un paso adelante, y nos quedamos rozándonos. Somos casi de la misma altura.
   
    Agacha un poco más la cabeza y noto algo extraño, como si vacilara. Baja poco a poco mi mano hasta sus labios y la besa despacio, haciendo que cierre los ojos. No lo entiendo. Es como si una enorme tensión se guardara en mi y burbujeara, intentando salir. Va avanzando, desde mi mano hasta el antebrazo. Me pego a él y levanta la mirada un segundo, mientras suavemente retira un poco la sisa de mi camiseta y me besa el hombro. Tiemblo. Sigue sosteniendome la mano encima de su hombro, pero solo puedo atender a los besos en el cuello.

    Oh, dios, pone su otra mano en mi espalda y es entonces cuando hago lo mismo y lo atraigo hacia mí. Nos besamos y nos abrazamos. Dios, la tensión que sentía aumenta, y tengo calor. Tengo la sensación de que sabe exactamente qué hacer. Me empuja un poco y noto la pared detrás de mi. Se apoya en mí y jadeo. Tiene sus manos en mi espalda, debajo de la camiseta. Y yo igual. Nos miramos y me sonrie.

-Princesa... ¿dónde has estado toda mi vida?

-No me he movido de aquí.-respondo.

-Tengo la sensación de conocerte de siempre, no sé de qué...

    Me da otro beso y se vuelve más serio, aunque aun sonriendo. Entonces recuerdo a Nathan. Mierda. ¿Qué estoy haciendo?

-PA, yo...

    Me mira y su sonrisa se apaga. Se aleja un poco de mí, para darme espacio. Yo sigo contra la pared, pero porque necesito apoyarme en algo. Me siento fatal, lo que acabo de hacer no está bien. No puedo hacer esto.

-Verás... No puedo... no podemos...-Seré covarde. Él me mira y creo que lo ha entendido. Pero tengo que decirlo.-Nathan...

-Lo sabía-dice. Me sonríe tristemente, pero no se mueve. No he detectado celos en su tono, ni reproche. Sólo pena. -Al fin de cuentas, nos hemos conocido ayer, ¿no? Lo siento.-Baja la mirada y se gira hacia la puerta.

    Ahora me siento peor. ¿Por qué se me ha formado un nudo en la garganta? Lo que ha dicho es cierto, nos hemos conocido ayer. Nathan, en cambio, lo conozco bien y desde siempre. Y ahora es mi novio, me digo.

-Yo lo siento, de verdad, no sé qué...-Intento decir, pero me interrumpe, levantando la mano. Abre la puerta y me mira.

-¿Podemos ser amigos igualmente?

    No puedo seguir mirando sus ojos. No me culpan, y eso es lo que me hace mas daño. Dios, no entiendo cómo he podido hacer esto. Si no hubiera hecho nada...

-Sí, claro.-Intento sonreír.-Por favor-añado.

    Asiente y se va. Yo me quedo ahí de pie. Incapaz de pensar con claridad. Cierro la puerta con llave al rato y me voy a mi cuarto. Me tumbo boca arriba en la cama, con la luz apagada, y me quedo mirando mi póster de Linkin Park del techo. No pienso en nada. Tan sólo intento que amaine esta tormenta interior.

    En algún momento me despierto, aunque no recuerdo haber dormido, porque estoy en la misma posición y todo el rato he mirado la P de mi póster. Me levanto y voy hasta el salón. Dos llamadas perdidas de July, de nuevo. Son las tres de la tarde. Creo que sí me dormí, al fin de cuentas.

    Estoy más tranquila, pero algo me pesa en el pecho. Salgo de casa y llamo a July.

-¿Sí?

-July, ven al parque, porfavor.

-¿Qué ha pasado?-Me pregunta, aunque no parece preocupada.

-Creo que lo sabes.-aventuro.

-Ok, voy ahora.

    Cuelgo y me siento en un banco junto al río. No hay nadie, es mediodía y hace mucho calor. Espero, y cuando oigo pasos, levanto la vista. Ahí está mi amiga. Está sonriendo y como no me levanto, se agacha delante de mí y me da una palmada en el hombro.

-Bueno, Emmi, supongo que estarás contenta ¿no?

    La miro. Vuelvo a sentir tensión, pero muy distinta. Y más fuerte. July deja de sonreir y se sienta a mi lado. Me pasa el brazo por la espalda y la otra mano sobre el hombro.

-Emma, ¿qué ha pasado?

-Yo...-La miro y me resbalan las lágrimas. Mierda, soy una llorona. Ella me abraza y lloro más fuerte. Me avergüenzo de mí misma. Llorar por esto... Es tan estúpido.

    July me da palmadas en la espalda y me susurra que esté tranquila, pero en nigún momento dice que deje de llorar. Deja que me desahogue.

    Tras un rato de llanto, empiezo a sentirme mejor y con ideas más claras. Dejo de llorar y me separo de ella. Me aparta el pelo de la cara y me sonríe comprensiva.

-¿Vas a contarme que ha pasado?

    Asiento, y le explico lo que pasó anoche. Se sorprende sólo con lo de PA, al parecer ya sabía lo de Nathan. Y continúo explicándole lo de esta mañana. Al principio me sonríe y me vacila un poco, pero cuando le explico lo sucedido con PA, se pone seria.

-Y ahora no sé por qué me siento fatal. He engañado a Nathan, y le he echo daño a PA...

-Tranquila, no ha sido nada. Te prometo que no se lo diré a mi hermano ¿OK? Olvídate de lo que ha pasado. Es normal.

-No sé si es normal o no, pero tenía que contártelo. Me sentía...

-Lo sé. Tranquila. Ya pasó. Ahora piensa en lo bueno.

    La miro y sonrío. Me invade una sensación de paz. Pienso en Nathan y que ahora es como si mi sueño se hubiera hecho realidad. July me da un beso en la mejilla y se levanta.

-Salgamos de aquí y vayamos a un sitio más fresco, como por ejemplo, tu casa libre-dice, guiñando un ojo.-Podemos hacer una sesión cine ¿qué te parece?

-Me parece la mejor idea que has tenido hoy.

-A mi la segunda mejor-me corrige.-Venga, que es el último día de vacaciones, aprovechemos.

    Nos reimos y cogemos camino a mi casa. Ahora sí me siento bien. Aunque aun tengo una sensación extraña...



No hay comentarios:

Publicar un comentario

No te vayas sin comentar! :D