martes, 25 de septiembre de 2012
Se busca. CAP 5
Me siento al lado de July en la segunda fila, junto a la pared. Los demás también buscan el mejor sitio para sentarse. Dejo el archivador sobre la mesa y observo mi alrededor. Se oye mucho ruido por los pasillos. Después de la charla de presentación, siempre es lo mismo: Irse a la clase, el tutor nos explica unas cuantas cosas... Aunque este año hay más cambios que el año pasado.
-Buenos días.-Dice la tutora al entrar. No cierra la puerta porque aún hay algunos rezagados que están entrando. Somos bastantes porque vienen muchos chicos a estudiar de los pueblos de alrededor. Una vez están todos, se hace el silencio mientras la tutora mira unos papeles.
Hago un barrido rápido con la mirada, y localizo a PA, que se acaba de levantar para hablar con la profesora. Le dice algo que no consigo entender, ella asiente y PA vuelve a su sitio, dos puestos en diagonal desde donde estoy. Entonces me mira y me saluda sonriente. Aparto la mirada. Oímos un carraspeo.
-Me llamo Lucía y voy a ser vuestra tutora este año. Los de ciencias vais a verme más que los de letras, pues también os daré física y química, pero estaremos todos juntos en las tutorías y las horas de estudio.-Nos mira uno a uno y continúa- Ya vais en primero de bachillerato, así que presupongo que sois lo suficientemente responsables como para saber comportaros y no meteros en problemas. Sois un grupo numeroso, veintinueve... no, treinta, y espero que seáis respetuosos los unos con los otros. Las clases comunes se impartirán aquí en su mayoría, y las demás están indicadas en los horarios que os daré a continuación. Pero primero voy a pasar lista.
Oigo que me llaman y me giro. PA me lanza una nota. La pillo en el aire y le miro. Él me sonríe y miro hacia adelante. Desdoblo el papel y leo: "Por cierto, prefiero que lo sepas por mí, me llamo Marcus, princesa".
-Marcus-dice en ese momento Lucía. PA... Digo, Marcus levanta la mano. Me quedo mirando mi puño, con el papel dentro, arrugado. No me había parado a pensar que no me había dicho su nombre. Sonrío sin poder evitarlo.
-Emma-Me llama la tutora, tras nombrar a otros tantos. Levanto la mano y cuando se acaba de pasar lista, nos reparte los horarios.
-Qué mierda, tenemos educación física a primera hora los martes y los jueves.-Me dice July. Entonces sonríe-Pero el resto del horario me gusta, al final sí que tengo cultura clásica. ¿A ti que te parece?
Miro mi horario, al que no le había hecho mucho caso. Me gusta, salvo por lo que mencionó antes. Y además tengo dibujo en vez de tecnología, como quería.
-Está bien-respondo.
Y miro a P... Marcus. ¿Irá en ciencias o en letras? Observo cómo habla con Jorge, un compañero de toda la vida. Lucía nos va hablando de la clases. Por ahora me cae bien, veamos cómo explica la física y la química.
Cuando suena el timbre, a las dos, salimos. July me pregunta si vamos a comer juntas. Le digo que prefiero comer con mi madre, para un día que está. Asiente y entonces me da un codazo y me giro.
-Hola Emma, ¿qué tal?-Me dice Marcus.
-Muy bien ¿y tu?-Le pregunto. Dios, siento tan forzadas estas palabras.
-Muy bien. ¿Tú a qué clases vas?
-Soy de ciencias. Voy a dibujo en vez de tecnología.-Le respondo.
-Yo también, sólo que voy a tecnología en vez de dibujo-sonríe.- ¿Y tú, Julia?
-Llámame July. Yo voy por letras.
-¡Ah!-me mira a los ojos unos instantes, en los que se me tiene que haber parado el corazón por fuerza, y entonces hace un gesto de despedida-Ya nos veremos.
Me despido también, y mientras se aleja, veo venir a Nathan, que mira mal a Marcus. Se me acerca y me da un beso en la mejilla.
-¿Qué tal Emma?-Pregunta. Me cuesta un poco mirarle a los ojos. Pero me digo que no pasa nada, que fue un error que no volverá a pasar.
-Muy bien ¿y tu?
-Muy bien, ahora que te he visto. ¿Y tú hermanita?-le dice a July.
-Muy bien, casanova-bromea.
-¿Estás libre esta tarde?-pregunta, dirigiéndose de nuevo a mí.
-Creo que sí. Ya compré todo lo que necesito. Aunque hoy mi madre va a pasar todo el día en casa y es algo que no suele pasar...
-Tranquila- sonríe y le observo. Si es que me siento genial. El chico del que llevo enamorada desde los doce años es ahora mi novio. -Cuando estés libre y te apetezca salir a dar un vuelta avísame ¿ok? Yo estaré disponible. -Me guiña un ojo y sonrío. Le doy un beso en la mejilla y se van juntos a casa.
Desde luego, no es por poco caballerismo: hace un calor horrible y no hay ni una sombra, pues es mediodía. Y nuestras casas están cada una en los extremos contrarios del pueblo. No es plan de quedarse mucho rato en la calle. Voy caminando, y veo a Marcus entrar en su casa, que está a dos calles de la mía. No es tan lejos como la de July y Nathan. Entro en la mía y mi madre me recibe con un abrazo.
-Cariño ¿qué tal el primer día?
-Muy bien mamá. ¿Y tú ayer? ¿Cómo es que te quedaste?-Mamá hace un puchero y me revuelve el pelo, despeinándome.
-Hubo una urgencia y la chica a la que sustituí era su primer día de trabajo. Preferían que hubiese alguien con más experiencia.
-Bueno, pero así, sin avisar...
-¡Llamé a casa!-se defiende-Á eso de las doce, pero no contestabas. ¿Qué hacías?
-Salí con mis amigos, era el último sábado de vacaciones...
-Bueno... supongo que eres responsable para controlarte, cariño.-Me da un beso en la frente y se separa de mí.-¡Vamos a comer! He hecho tu plato favorito.
¡Esos son espaguetis con carne picada y salsa de tomate! Nos vamos a comer juntas. Cuando cocino yo suelo hacer pastas, arroces o sopas, o tortillas... Aunque no me salen tan bien como las de mi madre, claro está.
A las tres acabamos de comer y mi madre se va a dormir la siesta. Está cansada por llevar casi dos días sin dormir. Yo me meto en mi cuarto y cojo el móvil. Miro la lista de teléfonos. Mi dedo baila sobre el nombre de Nathan, hasta que no aguanto más y le llamo.
-¿Sí?-Responde.
-¿Nathan? Soy Emma. ¿Te apetece ir a dar una vuelta?
-Claro que sí. Podemos ir al cine.
-Me encantaría.-sonrío.- ¿A qué hora?
-Ahora mismo si quieres paso a recogerte.
Es verdad. Nathan tiene coche. Claro, cumplió los dieciocho a principios de verano. El corazón me late deprisa cuando le digo que sí.
El cine no está en nuestro pueblo, si no en el de al lado. Ya dije que no está demasiado cerca, pero en coche son solo diez minutos.
Miro la ropa que llevo puesta y hago una mueca. No es muy adecuada para la primera cita ¿no? Me pongo unos tejanos cortos y una camisola blanca, y unas converse azules. Por cierto, tengo los ojos azul marino. Voy a salir cuando me veo en el espejo. Me paro y decido maquillarme. Un poco. Me hago la raya, me pongo rímel y me pinto los labios de un color neutro. Ya está, me digo. Lista.
Le dejo una nota a mamá de que voy al cine y salgo cuando Nathan timbra. Al verme, me abre la puerta y me siento.
-Estás muy guapa-me dice, besándome en la mejilla.
-Muchas gracias-le digo. Él también se ha cambiado de ropa, y la camiseta que lleva le marca los abdominales. Me muerdo el labio y dejo escapar una sonrisa.-¿Qué película vamos a ver?
-Escoge tú, me da igual si estoy contigo.
Estoy yendo al cine en mi primera cita con el chico de que llevo colada desde los doce años, en su coche, y acaba de decirme que lo único que quiere es estar conmigo. Le doy un beso en la mejilla.
Definitivamente: soy feliz.
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