jueves, 13 de septiembre de 2012

Se busca. CAP 1


    Levanto la vista y veo cómo la sheriff entra en la comisaría. En sentido contrario va  el chico que llegó a principios de verano. No parece arrepentido ni fastidiado por la bronca que acaba de recibir.

    Me llevo la mano, aun agarrando el paño sucio que estoy usando para limpiar el coche de mis padres, a la frente para secarme el sudor. Uso el brazo a modo de visera y miro al cielo entrecerrando los ojos. Ni una sola nube. A decir verdad, aquí estamos acostumbrados a eso. En días como este, siempre llegamos a los cuarenta y cinco grados. Hoy solo hace treinta y tres, no podemos quejarnos.


    Tras un rato frotando lo que es el ultimo cristal del coche que me queda por limpiar, noto una mirada y me giro. Ahí está, apoyado en la verja del seco jardín, mirándome. Dejo el trapo en el cubo de agua y me apoyo en el coche. Mis petos cortos ya están sucios, así que no pasa nada.

-Hola, ¿querías algo?

    Él sonríe. Por alguna razón pienso que es diferente. A decir verdad, aun no le conozco, tan solo hemos intercambiado algún "buenos días" en el súper, y apenas. No encuentro nada en esa sonrisa a parte de eso: ganas de sonreír.

-Me gustaría saber cómo te llamas.

    Y sonríe de nuevo. Agarro el paño y lo escurro. Lo dejo en el borde del cubo y levanto este. Me acerco a donde él está y me paro. Le miro a los ojos y descubro que son verdes. Le sonrío tendiéndole la mano.

-Soy Emma.

   Él me estrecha la mano con naturalidad y no deja de sonreír.

-Y yo soy el príncipe azul.

   Le miro fijamente a los ojos y como no ha cambiado la expresión, me entra la risa. Él me guiña un ojo y me besa la mano. Dejo de reírme y observo cómo se aleja. Se gira un segundo y se despide.

-Hasta la vista, princesa.

    No sé que me pasa. Me quedo embobada mirando como se aleja. De pronto me espabilo y me doy unos golpes en la cara. Vierto el agua en la maceta que tengo al lado y me meto en casa. Tengo que ducharme antes de ir con la panda.

    Nuestro pueblo no es muy grande y está en medio de la nada. El siguiente pueblo está a diez kilómetros y la ciudad a setenta, lo que equivale a casi una hora de viaje. Es un paraje desértico, que fortuítamente estás cruzado por un río no muy caudaloso, pero lo suficiente para no secarse en la época de sequías. Al rededor del río hay un pequeño bosque donde a algún alcalde se le ocurrió hacer un parque. El pueblo está construído al estilo del oeste, con una gran calle en el centro y las callejuelas por los lados.

    Nosotros solemos reunirnos a partir de las diez de la noche, cuando la temperatura baja unos cuantos grados. Siempre vamos al otro lado del río, dónde tenemos tranquilidad la mayoría de las veces. Digamos que esta es la última salida de las vacaciones y  promete bastante.

    Mis pensamientos son interrumpidos por el móvil. Dejo el secador y contesto.

-¿Sí?

-Emma, ¿Qué tal? Soy July.

-Hola July ¿Qué pasa?

-Bueeeno... Esque ¿recuerdas que prometí llevar yo una botella de vodka?

-July, no me digas que no puedes...

-Mis padres se lo olieron y no sé dónde han metido el alcohol. ¿Crees que podrías tu?

-July, seamos realistas, por una botella no va a pasar nada ¿no?

-Vamos, porfavor, hoy es el fin de vacaciones, las tiendas estás cerradas, porfis...

-De acuerdo, lo intentaré, pero no te prometo nada ¿ok?

-¡Muchísimas gracias Emma! Cómo te quiero, de verdad, no sé qué haría sin ti...

-Y yo sin ti. Besos, me tengo que secar el pelo.

    Cuelgo y termino de prepararme. Me aliso el pelo. Soy rubia y mi pelo siempre se empeña en hacer tirabuzones y rizos, y con el pelo largo me queda mucho mejor liso. O eso me han dicho mis amigas. Me pongo unos shorts blancos y una blusa naranja claro, me maquillo y recuerdo la botella de vodka.

    Lanzo una maldición y me acerco al mueble-bar. Mis padres aun están trabajando, pero no me gusta hacer esto. Agarro una botella de vodka y la meto en el bolso. Si, mi bolso es bastante amplio. Salgo de casa y me dirijo al bosque.

    Cuando voy a girar la esquina de la peluquería alguien que debería correr menos choca conmigo. Me caigo al suelo y el bolso a mi lado. Me froto la espalda y miro arriba.

-Lo, ¡lo siento! No te vi. Vaya, eres tu, princesa... Deja que te ayude.

    Me tiende la mano y yo no dejo de quitarle lastre al asunto.

-Se te ha caído el bolso, ya...

    La botella está asomando y la ve. Me da el bolso y sonríe. Aunque esta vez lo noto forzado. Es como si activara un resorte.

-He quedado con los demás. ¿Te apetece venir?

    Por un momento no dice nada. Noto algo raro en su mirada, fija en mis ojos. Ha dejado de sonreír. Me doy cuenta de la extraña combinación entre sus ojos y su pelo: Ojos verdes claro y pelo marrón oscuro. Antes de que me de tiempo a pensar nada, me contesta.

-Bueno...Si no te molesta.

-¡Claro que no! ¿Por qué iba a molestarme? Cuantos más mejor.

    Sonríe y vamos hacia el bosque. Justo antes de llegar, cuando vemos a los demás, se frena y me llama.

-Puedes llamarme P-A, princesa.

    Me hace gracia y me río. July me ve y se acerca.

-Hey, ¿Qué tal? ¿Lo has conseguido?

-Misión cumplida- respondo, dándole la botella.

-Muchas gracias, ahora está todo. Habría sido la única que fallaba.-Se calla y mira a PA, colocando en el acto un mechón de pelo detrás de la oreja. Me pongo tiesa, conozco bien a July, y sé lo que eso significa.-¿Tú quién eres?

-Puedes llamarme P-A.

-Ok, PA, yo soy Julia, pero puedes llamarme July.

    Entonces se dan dos besos y por alguna razón noto pesadez en la garganta. Sonrío y observo el panorama. July y PA empiezan a hablar y me siento desplazada. Cruzamos el puente y observo cómo la hoguera ya está encendida. No se ve mucho ya, y hay algunos chulos que ya han bebido demasiado. Yo nunca me he pasado. Un vaso para acompañar a los demás me es más que suficiente. Nos sentamos en nuestro tronco.

    De pronto, July me da un toque en el hombro. Parece que quiere decirme algo, aunque con la música de los móviles y las carcajadas de los demás, y que estaba en mi propio mundo, no le he oído.

-Que mires quién se acerca por ahí-Guiña un ojo y me indica, señalando hacia el puente.

    Oh, dios. Ya empezamos. Ahí está Nathan. De pronto me pongo nerviosa. No puedo apartar la vista de su pelo rubio, de sus ojos negros. De ese cuerpazo que tiene. Es casi dos años mayor que yo. Se acerca a nosotros y no sé hacia dónde mirar.

-Hola hermanita-Le dice a July.

    Sí. El hermano de mi mejor amiga. Cómo disfruta July vacilándome con eso. Aunque tiene sus ventajas.

-Genial, aunque aún no ha empezado la fiesta.-Me mira, y Nathan me habla a mí.

-¿Y tú Emma?

-G-genial, t-todo bien.- Seré estúpida. Su sonrisa es hechizante.

-¿Tú no eres el nuevo?-Le dice a PA. Él asiente.-Soy Nathan, ten cuidado con estas chicas que son peligrosas.

    Guiña un ojo y se marcha riendo tras despedirse de nosotras. Cómo le quiero. Caigo de nuevo a la tierra cuando me hechan algo en el vaso. Es un chico tres años mayor. Ha repetido, es lo máximo que sé de él.

-Tranquila, es vodka con lima-me guiña un ojo y sonrío. Tampoco importa mucho.

    Él y otros cuantos van sirviendo a los demás. Es la primera vez que hacen eso. Tomo un trago de la bebida y miro a PA. July se ha ido a no sé dónde. PA parece desorientado, y aun asi tengo la sensación de que está en su salsa. Me mira y sonríe. No, no es forzado.

-¿Te gusta?-le pregunto.

-Os lo montáis bien, la verdad.-Da un trago a su bebida, que debe ser con cola, y me mira.-Aunque falta algo.

-¿El qué?

-Música. Música de verdad, no veite móviles sonando cada uno con una cosa.

-Bueno, a veces traemos una cadena grande, pero no sé por qué hoy no.

    Se hacerca una pareja y le dice algo a PA, que se me arrima y ellos se sientan dónde él estaba. Ya han entrado en materia. Noto la cercanía de PA, y la verdad, es agradable. No sé qué me pasa. Bebo otro trago y  PA también.

-¿Nos levantamos? esto es violento.-Señala a la parejita. Me río y asiento.

    Caminamos hasta un árbol que está solo y nos apoyamos contra él. Él tira su vaso con más de la mitad de la bebida. Yo me pregunto por qué y tomo otro trago. Dios, sólo me falta un trago. Qué rápido se me está acabando esta vez. Noto los ojos pesados y estoy mareada, De pie se nota más. Miro a PA y él me mira preocupado. Tengo la garganta seca, voy a beber más, pero él me quita el vaso y prueba un sorbo. Lo tira al instante y me mira alterado.

-¿Por qué has hecho eso?.Le pregunto. Dios, mi voz es rara. ¿Estoy borracha?

-Princesa, eso no es sólo alcohol, no bebas más ¿de acuerdo? han puesto algo en la bebida

-Tengo sed...-Y es verdad, estoy sudando y tengo mucho calor. Parece que mi lengua es de trapo. PA me da la mano  y empezamos a caminar. Bueno, él, porque yo me siento como si todo se moviera y me caigo. ¿o no? Estoy en sus brazos.

-Dios, ¿pero cómo se les ocurre hechar droga en las bebidas?-Exclama.-Princesa, despierta.

-Estoy despierta.-Digo, aunque dudo que por mucho tiempo. Ahora veo todo moverse. No siento las piernas. Ni los brazos. Es como si me hubieran anestesiado, y sé de lo que hablo, me he operado. ¿Cómo estoy avanzando entonces?

    Los pensamientos me bailan en la cabeza desordenados, y empieza a dolerme. Cierro los ojos un momento. Cuando los abro estoy en el suelo y PA se me acerca. Me dice que abra la boca y lo hago. Acerca las manos y me dice que beba. Lo hago.

-¡Agua!-Exclamo. Es cómo si fuera curativa.-¿Hay más?

-Toda la que quieras, princesa-exclama. En unos segundos vuelve con más pero esta vez en un vaso. Me la bebo toda y me siento renacer. Sólo me duele un poco la cabeza, pero ya estoy bien. Le miro, y no puedo contener el impulso.

-¡Muchas gracias PA!-Digo, abrazándolo.
   

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