domingo, 31 de marzo de 2013

Una serie de incoherentes sentimientos y sensaciones.

    A veces sólo siento una tormenta en mi interior.
    Y por la noche hay dos leones peleando detrás de mi. No quiero girarme para verlos. Pero sus rugidos forman parte de mi ser. No puedo hacer otra cosa que cerrar los ojos y seguir escuchándolos. No puedo hacer otra cosa que intentar ignorarlos para no alimentarlos.
    Entonces se transforman en certeros arqueros que disparan flechas envenenadas que me atraviesan el pecho y me duelen.
    'Un meteorito pasó anoche frente a mis ojos, una brillante y duradera estrella fugaz que me premitió pensar en mi deseo.'
    La música me llama. Me dice que siga adelante.
    Pero... ¿por dónde? Me he perdido. ¿Qué hago? No me encuentro.
    Me duele el corazón. Y ninguna de las curas ha funcionado.
    He tomado un elixir que me ha vuelto pequeña, como Alicia en aquella casa desconocida de un país de maravillas incimprensibles para ella. Estoy desorientada. A mi alrededor se celebran 'no cumpleaños' que no entiendo, y hay horarios que no consigo seguir de forma natural... prefiero llegar tarde. La reina de corazones me quiere cortar la cabeza. Pero no puede, porque se ha escondido tras un corazón herido y rebelde, que no olvida.
    El mundo está loco. Y yo cada vez me siento más como un oasis de cordura.
    Con una grieta por amor.

jueves, 28 de marzo de 2013

Estoy...

En una nube de humo perfumado con su olor.
En un laberinto de rosas con espinas.
En un barco, en aguas fantásticas, sin brújula.
En una encrucijada cuyos caminos llevan al mismo sitio.
En un sueño agridulce.
En una pesadilla deliciosa.
En el país de las maravillas, atrapada como el sombrerero loco.
En un carrusel mágico que nunca se para.
En un deseo incompleto.
Bajo un cielo con eterna luna llena.
Al otro lado del espejo.
Empapada por una lluvia de verano, saliendo de la piscina.
En el ojo de un tornado.
A media altura entre mente y corazón.
Viendo una película 3D sin gafas.
Tomándome un helado a 7°C
Con una bufanda a 30°C
Preguntándome de nuevo si la marioneta que cuelga de mi lámpara desde siempre es una bruja o un hada.
Decidiendo si borrar el tacto de unos labios oníricos o esperar.
Pensando si vale la pena, mientras me doy cuenta de que no volveré a dormir hoy, tras tres horas despierta.
        Y que si lo hago, ya no soñaré.
Mirando a mi osito de peluche, para ver si me abraza.
        Pero no lo hace.
Sonriendo al mirar su foto mientras resbala una lágrima silenciosa.
Dándome cuenta.
            Vale la pena. Sí. Me da igual ahogarme en esa nube de humo perfumado, perderme y no encontrarme, pincharme, marearme, tener sueños contradictorios, acatarrarme o que me de un golpe de calor, bajar hasta el corazón, verlo todo al revés, tener medio deseo, sufrir los aullidos de lobos cada noche. Me doy cuenta de que la marioneta es un hada o una bruja según la ocasión. (O un hada mala... o una bruja buena) Que ese sueño me lo debo guardar, porque es mío, es mi ilusión. Que debo abrazar yo a mi peluche. Que no me importa las lágrimas que caigan mientras verle me siga haciendo sonreir.

martes, 26 de marzo de 2013

Se busca. CAP 14


    Bajo hasta el primer piso y abro la puerta. Casi se me para el corazón. Suspiro.

-¡Emma! ¿Por qué no contestas al móvil?

-Julia, tranquila. Lo apagué porque tenía un poco de fiebre... ¿qué pasa? Entra.

-¿No te lo ha contado Nathan?-me dice, sorprendida. Cierro la puerta y subimos al primer piso. Marcus está escondido en mi cuarto. Supongo que entenderá que no es buen momento para salir de ahí. Me encojo de hombros y se sienta en el sofá suspirando.-Es muy fuerte. ¡Han pillado a Marcus robando en comisaría! ¡Ha robado documentos, pruebas del robo de la tienda de móviles, las cintas de las cámaras de vigilancia y las llaves maestras! Y para colmo se ha escapado. Se están imprimiendo unos carteles de busqueda y captura. Pero creen que ya se ha ido...

-Espera, espera, espera... Para. ¿Cómo que ha hecho eso? ¿Qué pruebas hay?

    July me mira en silencio, y parpadea. Mira al tejado y suspira. Vuelve a mirarme.

-Lo pilló Nathan. Es el único testigo. Bueno, eso y una huellas dactilares en la fotocopiadora, porque las demás pruebas las robó...

-¡No es posible!-exclamo. Sé que no ha hecho eso. Sin embargo, aunque Nathan cada vez me parece más un cerdo, no creía que fuera capaz de inculpar a alguien de algo así... Creo que ahora sí me creo que Nathan haya robado la tienda de móviles...

-Al principio yo tampoco me lo creía, pero no cabe lugar a dudas. Aunque podría haber sido su hermano gemelo...

    Me quedo paralizada. Es cierto. Con Marcus escondido, ¡puede que Henry reciba todas las culpas!

-Van a hacerle una prueba, a ver si coinciden las huellas. Pero Henry está tan aturdido que no parece el culpable.

    Dios... no sé qué hacer ¿debería contarle a Julia lo que ha pasado? No, ella es mi mejor amiga, pero no creería nada que inculpara a su hermano en algo así. Y si descubre que le he estado poniendo los cuernos con el que ahora parece ser un ladrón a ojos de todos en este pueblo, y que si es capturado por Nathan, este será un héroe, creo que me matará. No, definitivamente, no es buena idea contárselo.

-¿Emma? ¿Me escuchas?

-¡Sí! claro, es que me he quedado...

-Lo sé, pero si lo piensas bien, casi no lo conocemos. No sabíamos cómo es, así que... Bueno, supongo que Nathan vendrá a decírtelo en breve. Dijiste que tenías fiebre ¿estás mejor? Si necesitas algo... -me guiña un ojo- le diré que venga a cuidarte y le deje este trabajito a la sheriff.

-¡No! No hace falta. Estoy bien, y además, esto es... importante para él.

-Bueno, pero un descansito no hace daño- me da un beso en la mejilla y  me revuelve el pelo-y no te pongas enferma, chica. Ya le llamaré para que venga en cuanto pueda.

-July, no hace...-me guiña un ojo y se va-tengo que ayudar a mi madre.-Se para y añade-qué suerte tienes, casa vacía siempre.

    Y se va. Yo me quedo allí, derrotada. Lo último que quiero es vérmelas con Nathan. Marcuas baja y se sienta a mi lado.

-No tienes buena cara, princesa. Creo que no me lo has contado todo. No es sólo que él te ignorase cuando le dijiste que paraseis, ¿verdad? Hizo algo más.

    Niego con la cabeza, sin mirarle. Me acaricia el pelo. Me agarra una mano y besa cada dedo despacio, acariciando la palma dibujando círculos con un dedo.

-Si yo te hiciera algo malo alguna vez, no me perdones. No vuelvas a hablarme. Si alguna vez te hago daño, castígame alejándote de mí. Olvídame. Si pasa, me lo mereceré.

-¿Qué estás diciendo? Tú jamás me harás nada malo, P.A.

-Esa es mi idea.

    Le beso y me abraza.

-Pero quiero que confíes en mí. Al igual que yo confío en ti.

-¿Qué quieres decir?

-¿Qué te hizo? Necesito saberlo.-Respiro.

-Cuando le dije que parara... me agarró la manos con fuerza... me hacía daño... Y no podía moverme... Sólo paró al verme llorar... Pero no llegamos a...-Me escuecen los ojos. Revivo el miedo... Cierro los párpados.

-Ssshhh-me dice, silenciandome con un dedo en mis labios. Me abraza. Y me siento fuerte a su lado.-Juro que no va a salirse con la suya. Y no volverá a tocarte.

-Pero tienes que esconderte hasta que encontremos una forma de demostrar que eres inocente. No voy a permitir que te inculpen por algo que ha hecho él. Quédate aquí, conmigo.

-No puedo, te meterás en líos si me descubren.

-No tienen por qué. Mi madre no vendrá hasta dentro de unos días, y mi padre hasta dentro de una semana y pico. Sólo voy a estar yo. Contigo. No encuentro otra forma mejor de esconderte. Encontraremos alguna manera de demostrar tu inocencia para entonces.

-Es una tentación demasiado grande...-me susurra al oido. Sonrío.

-¿Quieres comer?

    Comemos pasta. Mi especialidad.

Y todo marcha bien. Sé que Nathan va a aparecer en cualquier momento. Que la tormenta está a punto de desatarse de verdad. Que a partir de ahora, se acaba la calma... y empieza la acción.


miércoles, 13 de marzo de 2013

Se busca. CAP 13


   Al despertarme todo da vueltas. Miro el reloj. Son las diez de la mañana. Suspiro. Recuerdo lo que ha pasado y cierro los ojos. Un zumbido me invade la cabeza. La imagen de Nathan no deja de bailar en mi mente, junto a lo que le oí gritarle a Marcus. No puedo creerlo.

    Me levanto y me apoyo en la pared. Estoy mareada. Voy a por el termómetro. Cómo no. Tengo fiebre. Me tomo una pastilla, hago la cama y me visto. Desayuno. Cojo el móvil y llamo a Marcus. Tras dos toques, responde.

-¿Emma?-parece cansado. Me muerdo el labio y sonrío nada más escuchar su voz. Cierro los ojos.

martes, 12 de marzo de 2013

Una 'pequeña' crónica de pensamientos semiordenados.

No sé qué escribir. La verdad es que estoy en uno de esos momentos en que, no diré cientos, pero sí muchos sentimientos se me remueven aquí dentro, en el cuerpo. Algunos contradictorios. Es uno de esos momentos en los qué más necesito desahogarme y escribir, cantar, tocar la guitarra... Pero siempre sucede igual: Las palabras se van de vacaciones y sólo me sirven para hacer los exámenes. La creatividad se ve en una sala de espera. Y la verdad, tal y como tengo la garganta, lo de cantar no me parece buena idea.
En fin. Lo dicho. Que me quedo en crisis creativa. Porque a mi cerebro le da por bloquearse. "SÓLO DISPONIBLE PARA LOS ESTUDIOS" Debe poner en algún sitio. Claro. Para lo demás el corazón. Pero con los nervios que tengo me va a ser difícil. Es decir, me encanta (y de hecho es lo que hago casi siempre) dejarme guiar por mis corazonadas y eso. Pero me gusta llevar mi cerebro conmigo. Por si acaso. Luego ya se sabe: a arrepentirse toca.
Ese es mi problema ahora mismo. Intuyo que no voy a estar con la razón a tope hasta un tiempo despues de terminar los exámenes ( lo que se reduce a tres días nada más), y eso es un problema. Sí. Luego viajecito a Roma y mucha responsabilidad. Ya lo tengo interiorizado. No me preocupa. Me fastidia más que mis padres me paguen una excursión así. Sé que les supone un esfuerzo considerable. Pero así estoy. Lo que me preocupa es saber llevar las cosas bien. Me veo preparada. Pero no sé exáctamente para qué.
Avisto algo al gira la esquina. Pero no lo reconozco. Intuyo lo que es. Da igual. Ya llegaré. Ahora he de centrarme. Para eso estoy aquí ¿no?
Luego está la estación de descanso. Claro que podré descansar al volver de Italia. Faltaría más. Ventajas de tener una festividad cristiana aquí en medio del primer semestre del año. Pero... ¿cómo? Creo que hay dos o tres personas que lo saben mejor que yo. Yo ya ni sé qué voy a hacer. Aunque eso es mentira, sí lo sé: voy a dejarme llevar. Me da igual, sé que no tendré razón alguna de arrepentimiento. Sin embargo preferiría estar lista. Por eso quería saber qué me espera. Para prepararme.
Pero bueno. Así es la vida. Hay que aprender a colocar espejos en las esquinas de la calle a lo largo de ella. Nos ahorraríamos muchos dolores de cabeza. Pero tampoco en todas. Si no ¿dónde está la emoción?

viernes, 8 de marzo de 2013

Falta poco...

Sábado: madrugar por clases de acordeón y saxo. Estudiar. Leer el libro. Practicar guitarra.
Domingo: dormir, estudiar y practicar la coreografía. Leer.
Lunes: Dos exámenes. Clases hasta las seis de la tarde. Estudiar.
Martes: Tres exámenes. Teatro. Solfeo. Estudiar.
Miércoles: Sin exámenes. Clases. Guitarra. Solfeo. Estudiar.
Jueves: Clases. Un examen. Piano. Estudiar.
Viernes: Dos exámenes. Darse cuenta de que he terminado esta fase.
Sábado: Madrugar por clases de acordeón y saxo. Preparar la maleta.
Domingo: Madrugar para coger el bus a Madrid. Seis horas de viaje. Aeropuerto. Avión. Dos horas y pico. Roma.
Lunes, martes, miércoles, jueves, viernes: Roma. El último día por la tarde, avión.
Sábado: Llegada (inaugura asi el día) a Madrid. Seis o siete horas de viaje. Llegada a casa. Ni idea de qué más una vez aquí.
Sábado(el mismo) a lunes siguiente: Última estación de repostaje antes de la recta final.
Se termina esta etapa. Falta muy poco. Sólo 15 días para el periodo de descanso... y luego dos meses y medio corriendo, acelerando, cogiendo la carrerilla sificiente para saltar el muro y empezar una nueva etapa. Espero no tropezar.

domingo, 3 de marzo de 2013

Hola:

¿Qué tal? Yo me siento extraña. El
mundo en toda su amplitud parece haberse vuelto loco. El tiempo no pasa como siempre. Cada segundo es más lento que el anterior.
Y me dices que bien. Me alegro. Tenía ganas de hablar contigo. ¿Cuánto tiempo hace que se terminaron aquellos sueños? Fue tan de repente...
Ahora mismo debería estar durmiendo. Y mañana tengo que estudiar en serio. Porque parece que hoy mi cerebro se ha ido de huelga. No he conseguido aprovechar el estudio.
Y en realidad tan sólo tengo que meter datos en la cabeza: cinco páginas de música, tres autores de gallego, cláusulas en castellano, conjugaciones en francés, práctica en inglés, historia y declinaciones en latín, etc...
No es tan difícil. Pero la tensión juega malas pasadas y me traicionan los nervios.
Tanto en tan poco tiempo...
Y ya está... luego pasa.
Sólo eso.