domingo, 21 de diciembre de 2014

Los sueños, sueños son.

Soñaba.

Con 12 años, soñaba con alguien de mi edad. Otro niño.

Hablábamos de todo tipo de cosas, siempre solos y en un lugar ideterminado. Era como si nos conociéramos desde siempre, como si fuera natural encontrarnos, y como si tuviésemos todo el tiempo del mundo.

Junto a él me sentía tranquila, segura. Era cálido estar con él y reir juntos.

Siempre nos sentábamls el uno frente al otro. Siempre a la misma distancia.

Era algo mágico. Eso es lo que pensé en aquel entonces.

Aunque no pasaba todas la noches, era algo habitual. Por eso un día, al despertar, me di cuenta de que algo iba mal.

No soñaba nada. No recordaba ningún sueño.

Con el tiempo tuve que resignarme. Incluso cuando volví a recordar los sueños.

Aquellos extraños encuentros se habían terminado. Aquella sensación de confianza con él.

Nunca pude recordar su rostro o su voz una vez despertaba. Nunca supe su nombre.

Y sin embargo, hace apenas un par de meses, tan cerca de los 18 años como estoy... ¿por qué lo primero que pensé al despertar en mitad de la noche fue en él, a pesar de llevar años sin recordarle?

No lo entiendo. Ni nunca lo entenderé posiblemente.

Solo sé una cosa: los sueños, sueños son. Por mucho que me vea tentada de averiguar el porqué de esto, sé que es algo sin sentido. Y que siemplemente, es algo que puedo guardar en la memoria con añoranza y cierto resentimiento injustificado hacia ese sueño.

Un sueño tan especial.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Siempre buscando la respuesta a una pregunta desconocida.

¿Por qué el ser humano se pasa toda su vida, su historia, su existencia... buscando la respuesta a preguntas que no se ha parado a entender?

domingo, 19 de octubre de 2014

"La vida es la infancia de nuestra inmortalidad"

Una pequeña oración llena de un significado en el que creo.

Algo tan simple y a la vez tan complejo como la vida. Algo tan breve en comparación con toda la eternidad.

Un suspiro en la historia.

Y sin embargo... ¿no has llegado a sentir que todo eso es sólo el principio?

Incluso aunque se llegue a la meta ansiada... ¿no sientes como si... acabara de comenzar algo mucho más grande?

No sé cuál es el secreto de todo esto.

Pero puedo notarlo en cada uno de nosotros.

En el fondo... ya tenemos la respuesta. Tan sólo nos falta comprenderla.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Llorar de emoción.

Cuando adoras hacer algo que piensas que no haces mal. Te encuentras con personas alrededor que tienen un talento natural para ello y son mucho mejores que tú.

Antes lo hacías delante de todos. Disfrutabas simplemente por el mero hecho de estar haciendo lo que te gusta.

Ahora te da vergüenza siquiera intentarlo delante de alguien, porque el listón está muy alto, porque eres perfectamente consciente de que lo que hagas va a ser comparado e infravalorado, aunque te suponga más esfuerzo que a los demás.

Y de pronto... alguien que nunca dijo nada sobre eso y no conoce esa situación, te dice que le encanta, que lo haces bien. Que pese a mostrarle el nivel de los demás, sigue diciéndote que estás al nivel de esas personas. Que no eres peor.

Eso me pasó con el canto. Y esa persona... cuando me lo dijo con tanta seguridad...

Nunca había llorado de emoción.

viernes, 3 de octubre de 2014

Una vida diferente.

Hace tiempo que mi poesía y mis relatos, tienen una esencia distinta a la que tenían antaño. Y la verdad es que ahora mi vida es diferente, y de hecho, he madurado.

A pesar de ello, leyendo lo ya escrito, sigo identificándome con esa niña poeta, música, y quién sabe cuántas cosas más. Ni siquiera ahora está definido qué soy.

A fin de cuentas, no soy capaz de abrazar sólo una disciplina, y no puedo evitar preguntar ante algo nuevo.

Sí, no he cambiado tanto como creía... pero aún así, no parezco la misma.

lunes, 6 de enero de 2014

En un batir de alas de colibrí.

En una ífima fracción de tiempo, en lo que dura un pestañeo, un latido acelerado, un reflejo innato o el batir de las alas de un colibrí, todo puede cambiar o seguir siendo como hasta ahora.

Pos una palabra mal dicha; por una mirada no debida; por un gesto innecesario; por un suceso inesperado...

Todo puede truncarse o seguir su camino.

Todo puede continuar o precipitarse al vacío.

Todo puede girar 180° y volver se irreconocible.

O simplemente, avanzar sin interrupción.