Cuando adoras hacer algo que piensas que no haces mal. Te encuentras con personas alrededor que tienen un talento natural para ello y son mucho mejores que tú.
Antes lo hacías delante de todos. Disfrutabas simplemente por el mero hecho de estar haciendo lo que te gusta.
Ahora te da vergüenza siquiera intentarlo delante de alguien, porque el listón está muy alto, porque eres perfectamente consciente de que lo que hagas va a ser comparado e infravalorado, aunque te suponga más esfuerzo que a los demás.
Y de pronto... alguien que nunca dijo nada sobre eso y no conoce esa situación, te dice que le encanta, que lo haces bien. Que pese a mostrarle el nivel de los demás, sigue diciéndote que estás al nivel de esas personas. Que no eres peor.
Eso me pasó con el canto. Y esa persona... cuando me lo dijo con tanta seguridad...
Nunca había llorado de emoción.
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