domingo, 27 de enero de 2013

Un talento que no tengo.

Este martes nevó. No tuve clases. Y la nieve me hizo sonreir como cuando era una chiquilla. La chiquilla que sigo siendo.
 
Pero no es eso lo que quería decir, maldita sea. No sé a qué vino. O sí. Lo sé. Vino a que aunque quiera hablar sobre lo malo, mi cerebro ha seleccionado primero lo bueno. Esas cosas buenas que muchas veces se ven eclipsadas por las malas.

Me siento atravesada. Como si una espada se hubiera clavado en mi pecho. O como si estuviera debajo de 100 colchones, al revés de la princesa que estoy tan lejos de ser. Todo lo que escribo me parece sincero. "Pero no es bueno" me digo. Nada de lo que hago se me da realmente bien. No sé dibujar sin un patrón a seguir: si lo intento, sólo consigo imitar un dibujo de cando tenía cinco años. No soy capaz de componer una canción bonita u original. No puedo cantar como antes: ya no llego a notas agudas fácilmente. Ya no sé si es acertado seguir escribiendo. Ya no sé si debería seguir haciendo lo que hago.

Porque hay que ser buena en ello para poder seguir haciéndolo a largo plazo. Y cada vez veo más gente a mi alrededor que hace todo lo que a mí me llena con una facilidad y una calidad asombrosas, sin importarle realmente a la mayoría, o sin aprocechar eso que hace tan bien.

Y me planteo si debería dejarlo.

Porque, a fin de cuentas... si no valgo... ¿Cómo me voy a dedicar a ello en el futuro?

No sé qué pensar. Me duele dejarlo. Y me llena de angustia ver que no soy capaz de mejorar.
   

jueves, 17 de enero de 2013

Te extraño.

Echo de menos tu aroma.
Tu sonrisa bacilona.
Tus cosquillas.
Tu timbre de voz.
Tu pelo.
Tus ojos.
Tus bromas.
Tus momentos jugando a la PSP y desconectando del mundo.
Tus locuras.
Tu mechero asustándome.
Tu ropa.
Tus toques para avisarme de que ya llegas.
Tus miradas cómplices.
Tu timidez ante la cámara.
Tus momentos de silencio.
(Esos en los que me dejas ver, sólo a mí, tu interior.)
Tus faroles.
Tus mentiras.
Tus verdades.
Todo tu ser.


Extraño tus presencia a través del chat.
Tus "holaa" y tuS "bn y tuu?".
Ver que siempre tendrás un "jaja" o un "xd" a punto.
Que siempre te pararás a preguntarme "Qué te pasa?" cuando ves que algo va mal.
Tus salidas impredecibles.
Tus chistes.
Tus hobbies.
Tu mundo, tan desconocido para mí.

Extraño estar cerca de ti.

Pero no puedo ser yo la que intente acercarse.
 
Porque no podemos. No debemos
Tenemos prohibido estar juntos
por una sola palabra
un significado,
una tontería de cinco dígitos.
Y si yo me acerco y tú mantienes la cordura,
la cordura de no atravesar la línea que yo ya he pisado...
Me dolerá más.
Ya he luchado y avanzado.
Ahora simplemente me quedo parada.
Si quieres tú, da el paso.
Si no, dilo antes de Semana Santa.
Yo tan sólo voy
a tachar días en el calendario
y a esperar
a que me des contestado.
 
Y SÍ... TE EXTRAÑO.
 





sábado, 12 de enero de 2013

Hao.

Hoy me inunda tanta felicidad como nunca recuerdo. Nada me preocupa. Llevaba demasiado tiempo desbordada con cosas malas y ahora... me despierto sonriendo y con todas mis energías.
Y esta palabrita en chino: 'Hao'
Así, sin emocionarse y con optimismo, es cómo me van las cosas, cómo me siento, cómo me has hecho sonreir tanto desde hace tres días...
Me has devuelto la sonrisa. La motivación. El optimismo. La energía. Mi 'hao' al '¿qué tal?'
Todo.
Gracias.

jueves, 10 de enero de 2013

Pensando en ti.

Hola. ¿Qué tal?
Sí, aquí estoy: observando el atardecer. ¿Adivinas desde dónde?
Es nuestra roca. Nuestro balcón. Nuestro rincón.
Pasamos tan buenos momentos aquí...
Jugabamos a vivir en un mundo diferente.
Yo con mis "¡Tenemos que salvarnos!" O "¡Vayamos igual!", y tú con tus "Me quiero morir" o tus "Escondámonos".
Y tú me picabas. Me bacilabas. Y yo te perseguía por todo el camino, o bosque, o cuadra... gritándote. Y tú te reías de que fuera tan niña.
También tú lo eras.
Sí estoy aquí, borracha de melancolía. Y... ¿sabes? Me gustaría que cuando vuelvas, fuéramos a nuestra roca. Nuestras alpacas. Nuestros silos. Nuestro camino.
Volvamos a cuando éramos niños y no nos dábamos cuenta de que el tiempo pasaba y nos tendríamos que separar cuando todo se volviera más interesante, o descubriéramos otro sitio para explorar, y cada día duraba una pequeña eternidad.
Volvamos a pensar que podemos escondernos tras una roca y reírnos porque todos nos buscan.

O simplemente, ven e intentémoslo. Escondámonos tras una roca y riámosnos.
Y desaparezcamos por un día, consiguiendo lo que de niños ansiábamos, pero no podíamos hacer; y que ahora podemos lograr, pero al parecer ya no deseamos. O no lo recordamos.

miércoles, 2 de enero de 2013

Impensable fantasía.

Sólo puedo pensar en ti.
En tus labios sobre los mios, suavemente.
No puedo sacarte de mi mente.
Sacar la sensación de electricidad,
al pasar tus manos por mi espalda,
y lamer tu labio si sangra.
Morderte como un felino salvaje.
Clavar en tu piel mi mirada ardiente.
Que ese momento dure siempre.
Respirar tu aliento cálido
y voler a dormirme con tu olor,
que me estremece el corazón.
Sentirte cerca, oir tu voz,
morder tu oreja, ver tu mirada.
Que fuera no haya nada.
Quiero abrazarte sin palabras.
Probarte, saborearte,
decirte esto cuando te hable.
Atreverme a arañar
tu ardiente piel con mis uñas
para que no escapes nunca.
Subir contigo, juntos,
al espacio.
Espera, tienes razón, vayamos más despacio.

Susurra mi nombre.
Acaricia mi cara.
Abrázame fuerte,
no te haré nada.
Mira mis ojos
dejaron de llorar.
Sólo porque tú
me empezaste a hablar.

martes, 1 de enero de 2013

Año nuevo, 2013.

Porque...
Empieza 2013. Dicen que el 13 da mala suerte. Y yo en buena medida, he estado pensando que este iba a ser mi año. Aunque ahora pienso que espero tener muchos "años mios".

He puesto en un vaso con sal una piedra, para atraer la suerte. Este ritual me lo dijo mi abuela.
He sujetado con la mano de las uvas un paquetito con una cosa dentro que me dio tambien mi abuela para atraer la abundancia.
He empezado con el pie derecho.
He sujetado una moneda para atraer el dinero, y, según mi abuela, mañana tendré que dársela a alguien
He escrito mi lista de propósitos. En vez de 10, como todos los años, sólo ocho. Porque quiero menos cosas, pero las considero más importantes que las de hace un año.
Y he pensado en él.
Y aún así... No se debe empezar con melancolía ¿no?

Ahora me vienen a la cabeza letras mezcladas de canciones que me sé de memoria, y recuerdo una frase que leí en alguna página web:

"Hay una canción para cada momento de nuestras vidas"

Cuánta razón...

Ahora mismo sólo puedo pensar en dos cosas con claridad.

Mi abuelo, que se fue el día de la lotería. 

En él. Porque no tengo (y menos, tiene) nada claro. Porque no sé qué va a pasar, pero sí lo que no puede pasar.

Y por eso siento que empecé el año nuevo con mal pie. O mejor, acabé el viejo con mal pie.

No sé cómo sentirme. Si bajar ahora con mis amigas a aburrirme, porque sé que no tengo el humor para divertirme, pero estar con ellas y distraerme; o quedarme en casa, con mi orgullo, por qué no decirlo. 

Porque si fuera otro tipo de chica saldría ahí, y simplemente me soltaría la melena. 

Y eso me pesa, no poder olvidar. No consigo olvidar mis responsabilidades.

Ni dejar de pensar en lo que me gustaría hacer, sin pensar en los demás.

Si fuera otro tipo de chica, en vez de bajar la cabeza y decir "no pasa nada, está bien" ante un proyecto anulado por mis padres, me pondría histérica y les exigiría que a última hora no está bien cambiar esas cosas, y que me da igual lo que digan, que ahora no se cancela.

Pero no soy ese tipo de chica. Soy como soy. Aunque esa Ainhoa estúpida me grite a veces que le deje salir.

No puedo dejarla porque sé que no volveré a encerrarla.

Así que me  quedo aquí.

Esperando.

Aguantando las lágrimas. Porque eso sí se me da bien. Aguantar, y aguantar, hasta que lo aguanto por inercia. Y en algún momento, sola, exploto.

Porque no quiero estar rodeada de gente feliz cuando yo no me siento así. No quiero sentir envidia. Así que...

Me voy. Porque voy a explotar. Y espero que 2013 sea diferente, aunque ¿qué vas a pedirle a un año nuevo?

Si lo piensas bien, es una noche como otra cualquiera, que decidieron poner como puente entre un año y otro.

Y entonces, puede que mañana pueda empezar con buen pie?

Sólo pido un deseo, que no está en mi lista, pero que tendría el número 9.

    9- Que me abrace aunque sólo sea una vez, estando solos.

Con eso llegaría.