Sólo quiero llorar hasta quedarme sin lágrimas.
Pero he de ser fuerte por Ali. Por mamá. Por la abuela.
He de transmitirles fuerza. Para que no terminen de derrumbarse.
Debo ser fuerte por él. Por mi abuelo. Es lo que él querría ¿verdad?
Aunque sí puedo llorar sin que me vean.
Te quiero, abuelito. Te quiero. Te quiero.
Te quiero...
Tanto o más que cuando de pequeña os decía, a ti y a la abuela, 'tus besos me saben a fresa'
Te quiero tanto... por eso lloro. Entiéndelo. No es que sea débil.
Es porque te quiero.
Vale, quizás no sea tan fuerte como debería. Pero es que te voy a extrañar. Mucho.
Te quiero, lo sabes ¿no? Quizás últimamente no lo dije lo suficiente. Pero te quiero. Muchomuchomucho.
¿Recuerdas cuando se me hacía esa pregunta de pequeña y abría mucho los brazos, me ponía de puntillas y abría mucho los ojos, diciendo, con la boca muy abierta, 'ASÍ!'?
O decía: 'de aquí a la luna. Y vuelta.
Tus besos me saben a fresa, lo recuerdo.
Y ahora... he de ser fuerte por mamá, por la abuela. Por ti.
Te quiero. Siento no haberlo dicho más amenudo. Lo siento. Por favor, ¿podrás perdonarme algún día? ¿Podrás hacerlo? No me excusaré diciendo que me es muy difícil hacerlo. A los seres queridos hay que decirle cuánto les quieres. Nunca es demasiado.
Por favor. Perdóname por no preguntarte más cosas. Perdóname por cualquier cosa que haya hecho mal.
Sabes que te quiero.
Eso SIEMPRE.
Adiós. De tu primera nieta. De tu niña. De Ainhoa. No, de "Inhoa", como tú me decías.
De esa niña traviesa pero obediente que siempre disfrutó
contigo.
Adéus, da túa mociña, que se vai facendo grande, pero que, en realidade, aínda precisaba da túa presenza. Adéus.
domingo, 23 de diciembre de 2012
sábado, 22 de diciembre de 2012
(...)
Mira.
:(
Sabes qué es esto?
Como me siento hoy.
Y, aunque no lo creas, no es culpa tuya.
Aunque has ayudado.
Hoy desearía salud para todos.
Hoy sólo deseo que nadie llore por el estado de otro ser querido.
Hoy sólo quiero estar con mis seres queridos y olvidarme de todo.
Quiero volver al pasado, cuando éramos niños.
Y nada iba mal.
Porque seguimos siendo niños, aunque no lo reconozcamos.
Pero hemos crecido.
Y ahora...
Sólo deseo que me abraces sin importar lo qué pasará después.
Y sólo quiero aprender a decir "te quiero".
Sin que sea tarde.
(Te quiero)
:(
Sabes qué es esto?
Como me siento hoy.
Y, aunque no lo creas, no es culpa tuya.
Aunque has ayudado.
Hoy desearía salud para todos.
Hoy sólo deseo que nadie llore por el estado de otro ser querido.
Hoy sólo quiero estar con mis seres queridos y olvidarme de todo.
Quiero volver al pasado, cuando éramos niños.
Y nada iba mal.
Porque seguimos siendo niños, aunque no lo reconozcamos.
Pero hemos crecido.
Y ahora...
Sólo deseo que me abraces sin importar lo qué pasará después.
Y sólo quiero aprender a decir "te quiero".
Sin que sea tarde.
martes, 18 de diciembre de 2012
Want you want-Made of stone (evanescence)
Entró, derribando la puerya, aunque eso no consiguió despertarlo, si no la descarga eléctruca que recibió al momento. Había perdido la cuenta de las que llevaba ya. Gritó, incapaz de moverse, atado de pies y manos a aquella mesa infernal. Escuchó golpes y gritos. Pero él sólo sentía dolor. Y una mano en su hombro, en el otro. Una voz.
-Leo, ¿qué pasa? Oh, no. Espera, Leo. Aguanta.
Un ruido sordo y primero la descarga se detuvo. Después dejó de gritar y cayó al suelo, liberado de sus atarudas. Le levantó y le movió.
-Tengo que sacarte de aquí.
Él fue recuperando la lucidez, y empezó a correr sin su ayuda. Pero ellacaminaba sin fijarse, impaciente por sacarlo de allí. Viocómo se acercaba al cruce de pasillos en el que los guardas tenían sus despachos. La sujetó antes de que firase la esquina y la puso entre él y la pared.
Pudo verla entonces. Después de aquellas angustiosas semanas... ¿o habían sido meses? Ella, seria y atenta, no dejó de mirarlo con ternura. A la mente de Leo acudieron preguntas, pero entonces escucharon gritos.
-¡Buscadlos! El chico da igual si le quitáis la vida, pero la chica tiene que estar intacta.
Empezaron a correr y se adentraron en el laberinto de pasillos. Tras un rato moviéndose a hurtadillas, llegaron a un callejón sin salida. Dieron la vuelta, pero una vez en el cruce de cuatro pasillos se vieron acorralados.
Y él se quedó con la boca abierta al verla luchar. Sus movimientos no eran para nada profesionales, pero dejaba a aquellos hombres tumbados de un puñetazo. Las preguntas siguieron apelotonándose en su mente. Pero tuvo que centrarse en defenderse de sus atacantes.
Todo ocurrió muy rápido.
Uno de los pasillos estaba a sus espaldas. Escuchó un grit.
-¡Disparad!
Y disparos junto a un grito, mientras se daba la vuelta. Zoe se puso delante de él, que gritó su nombre mientras cinco balas impacyaban en su estómafo y su pecho.
Pero no se desplomó. Corrió contra ellos y los dejó KO uno a uno. No quedaban más guardas. Le sonrió, con la camiseta empapada en su propia sangre, y, esta vez sí, cayó.
-Leo, ¿qué pasa? Oh, no. Espera, Leo. Aguanta.
Un ruido sordo y primero la descarga se detuvo. Después dejó de gritar y cayó al suelo, liberado de sus atarudas. Le levantó y le movió.
-Tengo que sacarte de aquí.
Él fue recuperando la lucidez, y empezó a correr sin su ayuda. Pero ellacaminaba sin fijarse, impaciente por sacarlo de allí. Viocómo se acercaba al cruce de pasillos en el que los guardas tenían sus despachos. La sujetó antes de que firase la esquina y la puso entre él y la pared.
Pudo verla entonces. Después de aquellas angustiosas semanas... ¿o habían sido meses? Ella, seria y atenta, no dejó de mirarlo con ternura. A la mente de Leo acudieron preguntas, pero entonces escucharon gritos.
-¡Buscadlos! El chico da igual si le quitáis la vida, pero la chica tiene que estar intacta.
Empezaron a correr y se adentraron en el laberinto de pasillos. Tras un rato moviéndose a hurtadillas, llegaron a un callejón sin salida. Dieron la vuelta, pero una vez en el cruce de cuatro pasillos se vieron acorralados.
Y él se quedó con la boca abierta al verla luchar. Sus movimientos no eran para nada profesionales, pero dejaba a aquellos hombres tumbados de un puñetazo. Las preguntas siguieron apelotonándose en su mente. Pero tuvo que centrarse en defenderse de sus atacantes.
Todo ocurrió muy rápido.
Uno de los pasillos estaba a sus espaldas. Escuchó un grit.
-¡Disparad!
Y disparos junto a un grito, mientras se daba la vuelta. Zoe se puso delante de él, que gritó su nombre mientras cinco balas impacyaban en su estómafo y su pecho.
Pero no se desplomó. Corrió contra ellos y los dejó KO uno a uno. No quedaban más guardas. Le sonrió, con la camiseta empapada en su propia sangre, y, esta vez sí, cayó.
domingo, 16 de diciembre de 2012
A estas alturas reconozco... que te extraño.
A estas alturas reconozco que estoy perdida.
No puedo negarlo más y seguir escondida.
Guantes, gorros y bufandas me esconden por el día.
En la noche me refugio en mi guarida.
La gente lo ignora todo mientras camina.
A cada paso que dan cae sobre ellos una pesadilla:
Nunca la perciben hasta que se convierte en su vida.
Gotas en el mar, eso es lo que somos,
En la eterna calma tras nuestros ojos,
Luego de que tras tantos lloros
A nuestros labios les sepa un beso a poco.
Intenté buscarte, por la noche, en algún sitio de mi alma.
No pude encontrarte hasta después del alba.
Hoy te has ido con una palabra.
Olas en la bañera se llevaban tus miradas.
Antes de volver a verte, en el nuevo año.
Inútilmente intento no hacerme daño.
Necesito tenerte a mi lado.
-Hola ¿qué tal? -Bien, ¿tú?
Aunque no lo creas, te extraño.
No puedo negarlo más y seguir escondida.
Guantes, gorros y bufandas me esconden por el día.
En la noche me refugio en mi guarida.
La gente lo ignora todo mientras camina.
A cada paso que dan cae sobre ellos una pesadilla:
Nunca la perciben hasta que se convierte en su vida.
Gotas en el mar, eso es lo que somos,
En la eterna calma tras nuestros ojos,
Luego de que tras tantos lloros
A nuestros labios les sepa un beso a poco.
Intenté buscarte, por la noche, en algún sitio de mi alma.
No pude encontrarte hasta después del alba.
Hoy te has ido con una palabra.
Olas en la bañera se llevaban tus miradas.
Antes de volver a verte, en el nuevo año.
Inútilmente intento no hacerme daño.
Necesito tenerte a mi lado.
-Hola ¿qué tal? -Bien, ¿tú?
Aunque no lo creas, te extraño.
sábado, 15 de diciembre de 2012
Crónica de una experiencia por vivir.
Me siento en la silla en el centro del escenario. Sonrío, nerviosa, a Oro, y respiro hondo, mientras se abre el telón y todos aplauden. Tiemblo. Carraspeo un poco. Pronto los gritos de apoyo se desvanecen junto al resto de sonidos.
Estoy sola.
Coloco los dedos en su posición correspondiente. Cierro los ojos. Sé que me están gravando varias cámaras. Le dedico un pensamiento.
Toco la primera nota. La segunda. La tercera... Mis dedos empiezan a bailar solos. Poco a poco me tranquilizo.
Y empiezo a cantar.
Al principio me tiembla la voz. Luego voy subiendo el volumen hasta que sé que todos pueden oirme. Y me olvido de todo.
Cierro los ojos, inclinándome hacia atrás. Marco el ritmo con el pié. Y al echar una mirada al público, veo manos levantadas. Sonrisas.
Sonrío y sigo cantando. Una sensación electrizante me recorre el cuerpo. Como si sólo estubiesemos mi guitarra y yo, en otra dimensión. Como si nadie me estuviese mirando.
Y cuando acabo, todos se levantan. Todos aplauden.
Y me siento... Siento que...
La música sigue sonando.
¿No la oyes? No, no está en mi cabeza.
Abrazo a Oro.
Suena en mí.
¿Sabes?
No hay nada como esto.
miércoles, 12 de diciembre de 2012
Una razón para creer.
Hace años que dejé de creer en Dios, tambien llamado 'el de arriba', el 'señor' o, como yo le llamaba de pequeña: 'padre', porque nos habían enseñado que era padre de todos.
¿La razón?
Estaba en misa, creo recordar que en Semana Santa aunque no estoy segura, con mi familia, pero entre mi abuela y mi tía. Estabamos situados alante de todo, con el altar hacia la izquierda.
Entonces una mujer quiso hablar. Dijo, emocionada, que un año antes había perdido a la virgen de aquella iglesia que su marido se curara, y tras mucho rezar, ahora estaba perfectamente. Que ella no creía mucho en Dios antes, pero que entonces le estaba muy agradecida.
Mi abuela le susurró a mi tía:
-Mira,¿Escoitaches? A ela curóuselle!-Parecía esperanzada.
Mi tía no parecía convencida. Es más, estaba muy abatida.
Y yo no sé si tenia diez años u ocho. Pero nadie me había contado nada. Sin embargo, yo había escuchado a mi madre hablar de que mi tío estaba muy mal.
Y pensé, seria, comprometida conmigo misma y hacia mi tía, mitío y familiares, que yo rezaría cada noche para que se pusiera bien.
Y así lo hice. Me pasé casi un año rezando cada noche media hora o más, repitiendo las escasas oraciones que sabía y pidiendo la salud de mi tío.
Un tiempo después, antes de que muriera, supe que tenía cáncer.
No duró mucho. Y mi tía lloró y lloró. Y mi primo, de mis años, intentaba consolarla. (Era su abuelo)
¿Y yo? Yo no fui al entierro porque mis padres pensaron que si había llorado en casa, allí más. Y querían ahorrarme esa experiencia.
Ni quería ir.
Estaba confundida, frustrada. Estaba segura de que había deseado de corazón que se curara. Estaba segura de que había encendido suficientes velas en la iglesia. Estaba segura de que había cerrado los ojos lo suficientemente fuerte al rezar para no distraerme de nada.
Estaba segura de haberlo hechjo todo bien. ¿Y había fallado?
¿Les había fallado?
No. En ese momento dejé de creer en Dios. Dejé de creer en los rezos. Dejé de creer en ir a la iglesia los domingos, en la propia iglesia.
Me sentí engañada y traicionada. Me sentí idiota.
Y hoy... mi abuelo. Mi único abuelo, está en el hospital. Tiene cáncer, también. Está fatal. Si en estos días no se recupera, no volveré a hablar con él.
Y ahora, despues de tantos años, que en realidad no son tantos,pero que en mi corta vida representan mucho, necesito una razón para creer. Necesito tener añguien a quien pedir por favor. Que por favor se ponga bien.
Que no se vaya. Que se recupere. Que pueda seguir disfrutando de él unos años más : todavía no es muy viejo. Que mis primos pequeños puedan crecer con él.
Ahora, de nuevo, necesito una razón para creer que hay alguien ahí, que puede ayudarle.
Necesito volver a creer, aunque tropiece de nuevo con la misma piedra.
Porque necesito un milagro.
¿La razón?
Estaba en misa, creo recordar que en Semana Santa aunque no estoy segura, con mi familia, pero entre mi abuela y mi tía. Estabamos situados alante de todo, con el altar hacia la izquierda.
Entonces una mujer quiso hablar. Dijo, emocionada, que un año antes había perdido a la virgen de aquella iglesia que su marido se curara, y tras mucho rezar, ahora estaba perfectamente. Que ella no creía mucho en Dios antes, pero que entonces le estaba muy agradecida.
Mi abuela le susurró a mi tía:
-Mira,¿Escoitaches? A ela curóuselle!-Parecía esperanzada.
Mi tía no parecía convencida. Es más, estaba muy abatida.
Y yo no sé si tenia diez años u ocho. Pero nadie me había contado nada. Sin embargo, yo había escuchado a mi madre hablar de que mi tío estaba muy mal.
Y pensé, seria, comprometida conmigo misma y hacia mi tía, mitío y familiares, que yo rezaría cada noche para que se pusiera bien.
Y así lo hice. Me pasé casi un año rezando cada noche media hora o más, repitiendo las escasas oraciones que sabía y pidiendo la salud de mi tío.
Un tiempo después, antes de que muriera, supe que tenía cáncer.
No duró mucho. Y mi tía lloró y lloró. Y mi primo, de mis años, intentaba consolarla. (Era su abuelo)
¿Y yo? Yo no fui al entierro porque mis padres pensaron que si había llorado en casa, allí más. Y querían ahorrarme esa experiencia.
Ni quería ir.
Estaba confundida, frustrada. Estaba segura de que había deseado de corazón que se curara. Estaba segura de que había encendido suficientes velas en la iglesia. Estaba segura de que había cerrado los ojos lo suficientemente fuerte al rezar para no distraerme de nada.
Estaba segura de haberlo hechjo todo bien. ¿Y había fallado?
¿Les había fallado?
No. En ese momento dejé de creer en Dios. Dejé de creer en los rezos. Dejé de creer en ir a la iglesia los domingos, en la propia iglesia.
Me sentí engañada y traicionada. Me sentí idiota.
Y hoy... mi abuelo. Mi único abuelo, está en el hospital. Tiene cáncer, también. Está fatal. Si en estos días no se recupera, no volveré a hablar con él.
Y ahora, despues de tantos años, que en realidad no son tantos,pero que en mi corta vida representan mucho, necesito una razón para creer. Necesito tener añguien a quien pedir por favor. Que por favor se ponga bien.
Que no se vaya. Que se recupere. Que pueda seguir disfrutando de él unos años más : todavía no es muy viejo. Que mis primos pequeños puedan crecer con él.
Ahora, de nuevo, necesito una razón para creer que hay alguien ahí, que puede ayudarle.
Necesito volver a creer, aunque tropiece de nuevo con la misma piedra.
Porque necesito un milagro.
domingo, 9 de diciembre de 2012
Lo reconozco.
Me he perdido, sí. ¿Pasa algo?
¿Que ahora no puedo salir?
Vale.
Ya lo sabía y me metí igual en este callejón sin salida, en el que reina tu presencia.
Y sí. Sabía que era una trampa de veneno.
Pero soy adicta a tu veneno.
Y me has emborrachado.
¿Que ahora no puedo salir?
Vale.
Ya lo sabía y me metí igual en este callejón sin salida, en el que reina tu presencia.
Y sí. Sabía que era una trampa de veneno.
Pero soy adicta a tu veneno.
Y me has emborrachado.
jueves, 6 de diciembre de 2012
Se busca. CAP 12
Nathan llama a la puerta, que aun no he abierto. Miro las llaves las cojo.
-Marcus...-susurro, él está intranquilo-tengo que colgar. Ya... mañana hablamos.
-Princesa... está ahí ¿verdad?- es la primera vez que noto en su voz algo parecido a los celos.
-Sí, P.A, no tenía otro modo de alejarlo de ti-respondo con dulzura.
-No te fíes de él, princesa. Ten cuidado
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
