viernes, 23 de noviembre de 2012

Se busca. CAP 11


-¿Puedo pasar?

    Miro a Henry y asiento mientras me aparto. Cierro la puerta y me giro. Él tiene la mirada clabada en el suelo y aunque sus brazos están colgando, sus puños no dejan de cerrarse y abrirse.

-¿Quieres tomar algo?

    Niega con la cabeza. Le invito a ir a la sala de estar y nos sentamos en el sofá sin hablar. Le dejo tiempo.


-Siento lo de este mediodía. Yo...

-Tranquilo, Marcus me lo ha explicado. No pasa nada.

-Pero tenía que haberme controlado más...

-No podías ¿no? no te sientas mal por ello, ya lo he olvidado.-digo sonriendo. Él me mira a los ojos un instante como queriendo comprobar la sinceridad de mis palabras y sonríe también. Vuelvo a ver al mismo Henry que en clase de plástica.

-Gracias. Quería hablarte sobre... Marcus y tú. Llámame entrometido, pero me ha llamado mucho la atención.

-¿Te lo ha contado Marcus?-asiente.

-¿Crées que Nathan no se va a enterar?

-¿Por qué...?

-Perdona, me estoy metiendo en algo que no me concierne. Es sólo que... da igual. Déjalo.

-¿Qué querías decir?

    Se queda mirando la lámpara un rato, pensativo. Parece que no me haya oído. De repente me mira y se encoge de hombros.

-Me he precipitado al venir aquí. Lo siento. No debería andar diciendo o pensando cosas que no tienen fundamento.Siento haberte hecho perder el tiempo, Emma.

    Se levanta y no sé qué decir. Es como si hubiese plantado una semilla de duda en mí. ¿En qué piensa al decir eso? Una vez se ha ido, me tumbo en cama. Ya es muy tarde: las diez de la noche. Mi madre está durmiendo y yo debería acostarme ya.

    Cuando esta tarde Henry se fue tras susurrarme que me quería, llegó Nathan. Sonreía. Me invitó a subir al coche y fuimos a la comisaría.

-Me ha dicho la sheriff que recoja unas cosas... ¿quieres pasar?-me invitó.

    Una vez dentro, guiñándome un ojo, me mostró las pruebas que había encontrado en la tienda. Cristales rotos, fotos, un ladrillo, un CD...

-Es la gravación de la cámara de seguridad-explicó, emocionado. Me miró y me preguntó si me gustaría verla con él.

    Ahí estaban: tres, vestidos de negro, y las caras no se ven porque tienen las capuchas puestas y un pañuelo. Roban los móviles y las cámaras, el dinero de la caja, y se dan a la fuga. La pantalla está dividida en tres. Una tiene la perspectiva desde el tejado, otra desde el escaparate hacia adentro y otra debe ser desde el suelo.

    Me doy cuenta de cuál es la ventana que se ve al fondo. La calidad es muy mala, pero... Veo, en efecto, cómo el que está fuera desde el principio enfoca hacia ahí y aguanto la respiración. No se me ve en ningún momento. Al poco rato se marchan corriendo.

-Vaya-dice.-Va ser difícil... No hay huellas dactilares y llevan pasamontañas.

    En ese momento se me encendió una luz. Pero no pude atender a ella, porque Nathan me pasó un brazo por detrás de la espalda una vez recogió todo, y me besó.

-Siento lo de ayer cariño. No quería molestarte.

-No pasa nada. Sólo que no... no quería...

    Me besó, me sonrió y me dijo que tenía una sorpresa para mí. Subimos al coche y fuimos al otro lado del bosque: subiendo el río. Hay un claro donde se suelen hacer juegos en verano. Hay farolas  y merenderos. En uno, había un mantel y una cesta.

-Espero que esto compense mi metedura de pata.

    En respuesta le sonreí y le besé. Pasé el resto de la tarde con él y cenamos pronto, pues ya empezaba a refrescar a las ocho. a las nueve me dejó en casa y mamá me preguntó si era mi novio, al ver que me había dejado en casa. No me esperaba que me pillara, pero asentí. No pareció gustarle la idea, pues se quedó seria. Se encogió de hombros.

-¿Es el hermano de Julia?-preguntó. Asentí, resopló y se fue al salón.

    Antes de que se fuera a dormir, me hizo ir a la cocina y su expresión era grave. Me miraba con seriedad y al final volvió a la carga.

-¿No es mayor que tú?

-Casi dos años-¿para qué mentir? no es tanto...

-Cariño... a ver... ¿Sabes bien cómo... cómo tomar precauciones?

    Me quedé de piedra. Y luego empecé a reírme. Primero porque no me esperaba esa salida. Segundo porque nunca lo había pensado. Y tercero porque tenía que haberlo pensado, como mínimo ¿no?

-Mamá, no creo que... bueno, en todo caso... nos han dado muchas charlas en el instituto estos años. Tranquila.

    Pareció ponerse más tranquila y me di cuenta de lo cansada que estaba. Le recomendé que se fuera a dormir ya. Me dio un beso.

-Sé responsable amor mío ¿vale?

    Asentí sonriendo y fue cuando recibí la llamada de Henry.

    Ahora se me acabe de encender de nuevo aquella lucecita que se me había encencido en la comisaría. Pero no consigo entender a qué se refería... Me voy a dormir y a la mañana siguiente mamá ya no está.

    Y Marcus tampoco cuando entra el profesor tras sonar el segundo timbre. Miro a Henry, pero él parece estar en su propio mundo. July me da un pen drive diciéndome que tengo que escuchar esas canciones. Y yo me siento confusa durante toda la mañana. En la clase de biología, la profesora me pone de pareja con Henry.

-Tendréis que hacer un trabajo sobre uno de los temas del final del tema cuatro para este trimestre.

    Y sí: nos sentamos juntos. He de aclarar que la profesora es el primer día que viene. Empieza a explicarnos el tema uno, que creo que es de genética, y yo no consigo entender nada.

-¿Te pasa algo, Emma?- me pregunta Henry, al acabar la clase.

-No. Sólo estoy un poco cansada...¿por qué no ha venido Marcus?

-Dijo que se encontraba mal...-susurra. Vamos a la clase de informática a última hora.

    A la salida, Nathan se despide de mí con un movimiento de cabeza, porque tiene que ir a trabajar ya. July y yo quedamos para esta tarde en mi casa y Henry me acompaña.

-Saluda a Marcus de mi parte... podría ir a verle luego...

-¡No!-dice Henry. Le miro extrañada-quiero decir que nuestra madre le ha llevado al médico, me acaban de enviar un mensaje.

-Bueno... vale. Le llamaré esta noche para ver cómo está.

    Después de comer, llega July. Hacemos los deberes juntas, lo que conlleva buena parte de la tarde, pues entre los descansos para ver la tele, la charla y el picoteo se nos alargan hasta las ocho.

-Veamos... Nat y tú podríais haber ido al cine hoy, pero se ha ido a trabajar y te ha dejado conmigo... Yo no se lo perdonaría.

    Nos reímos y nos lo pasamos bien. Cuando se va me pongo a escuchar en la cama la música que me ha dado July hasta que me quedo dormida.

    El móvil me despierta a las once y veinticinco. Suena insistentemente. Descuelgo sin ver quién es.

-¿Princesa? Soy Marcus. Su voz suena nerviosa. Oigo ruido de fondo, como de máquina. Un momento y desaparece.

-Marcus... ¿qué pasa?-pregunto, medio dormida aún.

-Necesito contarte algo... no sé qué te ha dicho Henry, pero hoy he faltado  a clases porque me fui a la comisaría cuando no había nadie.

-¿Que has hecho qué?-exclamé, espabilándome.

    Se considera delito grave hacer eso. Es como allanamiento de morada.

-Lo que has oído. Ayer oí a Nathan hablar por teléfono en el baño del instituto. Decía que tenía que destruir algo antes de que lo viera la sheriff y conseguir un cabeza de turco. Así que fui allí y vi las gravaciones y las pruebas del robo.

-Marcus, qué me estás contando. ¿Te has vuelto loco? si te pillan...

-Déjame acabar Emma, por favor. El caso es que no había nada raro. Pero vi entonces que la gravación no estaba entera, pues todo empezaba directamente en el momento que entran en la tienda. No se ve cómo tiran el ladrillo.

-Marcus, porfavor, déjalo, no...

-Emma, ¿no ves que si resulta que él es el culpable del robo, acusará a alguien inocente?

    Me callo. No quiero escuchar esto. De pronto escucho un ruido y le llamo. Nadie contesta. Tras unos segundos eternos, oigo de nuevo voces, aunque no me hablan a mí.

-¿Qué haces tú aquí?-Es la voz de Nathan. Parece cabreado. -¿Eso es...?¡Hijo de puta! ¡Suelta eso!

    Un golpe y ruidos sordos. Tiemblo, hasta que oigo a Nathan gritar de nuevo que no huya, que le va a matar.

    Joder. Me quedo sentada sin apenas respirar, pero sólo se escucha ese silencio incomprensible.
Después de unos siete minutos escucho una respiarción agitada. No me atrevo a hablar.

-¡Tú hijo de puta! ¡Sal! Te vas a cagar cuando te pille.

    Paso a otra línea y llamo a Nathan. Descuelga tras un rato, y en su voz no aprecio nada de lo que he escuchado antes.

-¿Sí?

-¿Nathan? ¿Estás ocupado?-estoy temblando.

-¿Emma? bueno, esto... ¿qué pasa?

-Nada, me apetecía que vinieras. Pero si estás trabajando aun o no quieres...-trampa tendida. Aguanto la respiración

-Voy ahora mismo, cariño.

    Cuelga y vuelvo a cambiar de línea, mientras bajo a abrir la puerta. Marcus me habla.

-¿E-emma? ¡Has s-sido... tú?-jadea. debe de haber corrido mucho.

-Sí, Marcus. ¿Estás bien? ¿Dónde estás? ¿Qué ha pasado?

-Me ha pillado con las fotocopias de unos papeles. Quería buscar algo que estuviera en su contra. Se ha puesto hecho una furia y por poco me pilla. Estoy escondido en el bosque, no sé exactamente dónde.

-¿Qué vas a hacer?

-No lo sé, princesa. Me he metido en un lío.



   


No hay comentarios:

Publicar un comentario

No te vayas sin comentar! :D