Es un día ventoso en Cedeira (Ferrol). La primera vez que vengo a ver el mar desde unos acantilados. Observo el paisaje y no dejo de sacar fotos a las marabillas que veo: Playas con agua azul, olas rompiendo en las rocas, árboles que besan el agua... Y aparte también encuentro cosas de montaña: grandes bosques de pinos y eucaliptos, caballos salvajes, ganado... También hay un campo eólico, es increíble ponerse debajo de uno de esos gigantescos molinos, mientras el viento de da en la cara, lo escuchas y los caballos trotan al rededor. Subo con los demás miembros de la excursión a la
cima del acantilado (los más altos de la Europa continental, por cierto). Sigo sacando fotos de las flores raras que veo ( yo soy de interior, y me encanta el mar), del agua, del cielo más azul... Y de pronto miro al mar y veo la línea del horizonte. Esa lineas que me acompaña a todas partes. Le dedico una foto y sonrío. Es una foto simple que lo dice todo. Al menos para mí. Volvemos al bus y media hora después nos vamos a otros acantilados más pequeños, y allí noto la falta de algo. Me pongo a buscar y lo encuentro: La línea del horizonte ha desaparecido. De pronto, siento que acabo de hacer un gran descubrimiento: Los límites sólo los pongo yo. El horizonte está ahí para que nos guiemos, no para que nos pongamos barreras. Esa frontera mágica y frágil también se puede romper. Se puede atravesar. Eso es lo que me enseñó el mar.
miércoles, 21 de marzo de 2012
sábado, 17 de marzo de 2012
1ª historia.
Un ciruelo en flor. El horizonte dándole la bienvenida al sol. Aunque no se aprecie, una mimosa al fondo. Tras la cámara, una chica de 15 años capturando una imagen que lleva viendo desde que tiene uso de conciencia. Modificada, claro está: los árboles crecen, y los jardines, sobre todo los grandes, sufren modificaciones. Un día caluroso de invierno. (Sí, 2012, ese año en el que el verano parece haberse adelantado demasiado). Seis gatos deambulando por ese mismo jardín. Abejorros aprobechando los últimos rayos de sol para polinizar las flores de este ciruelo y de su compañero (y de otras muchas plantas). La cámara se desvía un momento, para fotografiar a los gatos y de paso acariciarlos. Coger a uno en brazos y enseñarle la foto, que ignora. Sin embargo no me ignora a mi, y me lame la mano. Observo el paisaje y dejo descansar mi cámara. Observo el colorido del jardín ante las últimas luces del día. El lento pero constante trayecto del sol hasta su cuna. Uno pájaros nuevos picoteando en los árboles. Y otros pájaros que nos visitan todos los años cantandoa pleno pulmón. Cierro los ojos y dejo que me de el sol. Al abrirlos veo como este es besado por el horizonte y me coloco. Fotografío, por casualidad, la misma rama y las mismas flores. El viento empieza a soplar suavemente y una estrella luce en el cielo. Me quedo hasta que sólo se percibe el ajetreo de la gente a lo lejos y el despertar de los animales nocturnos y entro en casa con un escalofrío, mientras que mis gatos me observan astutos, leyendo mi mente.
viernes, 16 de marzo de 2012
Rápido despierta!
Respirar hondo y mirar.
"Ánimo!" te dices, solo debes avanzar.
Pero tienes miedo, y das un paso atrás.
Intentas seguir, y te hacen tropezar.
Durante la caída lo ves avanzar.
Ocultas tu mirada para esconder la verdad.
Dices ser humilde, para poder escapar.
Entiendes que se mienta en favor de la verdad.
Sientes la traición de tu corazón al amar.
Piensas que es la razón quien debe mandar.
Inmersa en lo malo no puedes disfrutar.
Esperar no es una opción, debes salir a buscar.
¡Rápido! ¡lucha! no te dejes avasallar.
Tienes que abrir los ojos, debes despertar.
A veces la vida es como un sueño:
"Ánimo!" te dices, solo debes avanzar.
Pero tienes miedo, y das un paso atrás.
Intentas seguir, y te hacen tropezar.
Durante la caída lo ves avanzar.
Ocultas tu mirada para esconder la verdad.
Dices ser humilde, para poder escapar.
Entiendes que se mienta en favor de la verdad.
Sientes la traición de tu corazón al amar.
Piensas que es la razón quien debe mandar.
Inmersa en lo malo no puedes disfrutar.
Esperar no es una opción, debes salir a buscar.
¡Rápido! ¡lucha! no te dejes avasallar.
Tienes que abrir los ojos, debes despertar.
A veces la vida es como un sueño:
Tiene un principio,
y un final.
Casi siempre son lo mismo
si se hace realidad.
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