miércoles, 1 de agosto de 2012
Tengo la respuesta, pero no quiero escuchar la pregunta.
Todo empezó así:
Los dos juntos, viendo la película que no volví a ver. Todo iba bien. Perfecto. Y de pronto soy consciente de la oscuridad. De que estamos solos. De que estamos el uno justo al lado del otro, rozando las manos. Y siento las ganas de apoyar mi cabeza en tu hombro.
Así de simple. Dejar caer mi cabeza hacia la izquierda, sobre tu hombro. Me resisto. NO puedo. NO, me repito.
Ahora ya ha pasado tiempo de aquello, y lo recuerdo tal cual. Y aún siento dentro de mi esas ganas de apoyar mi cabeza en tu hombro.
Ahora ya no solo es eso. Quiero verte, pero a la vez tengo miedo de no saber aguantar esta vez. Ahora es oir tu voz o hablarte y mirar tus labios. Deseo tanto morderlo, descubrir a qué saben.
Meneo la cabeza.
¿Me estoy volviendo loca? Tú no. NO contigo. ¡NUNCA!
Por dios, ni siquiera puedo pedir consejo. NO puedo decir en alto lo que pienso, solo dar rodeos como este. Si lo digo será cierto.
Y si es cierto, no hay vuelta atrás. NO esta vez.
Me imagino tumbada a tu lado. A poder ser sobre la hierba. Y de pronto, me giro y te beso.
NO! Ese recuerdo no es así. Sólo nos quedamos mirando las nubes. NO hubo nada de eso.
¡Te quiero AHORA aquí! Pero no puedo decirlo. Jamás lo diré. Seguiré sonriendo. Seguiré bromeando. Pero jamás eso. Nunca.
NO
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