lunes, 20 de abril de 2015

De nuevo, la recta final.

De nuevo estoy en la recta final de una etapa de mi vida. De nuevo algo está por terminar y algo nuevo y desconocido, está por empezar.

De nuevo debo correr hasta quedarme sin aliento, para alcanzar la meta. De nuevo llegaré agotada, pero asegurándome de no tener nada de lo que arrepentirme.

Esta etapa ha sido realmente corta. Han sido apenas 2 años. 2 años en los que, de pronto, el mundo se ha hecho más grande, he conocido a gente increíble (y a otra no tan increíble), me he marcado nuevos retos, superado otros tantos, y reafirmado quién soy.

Ahora sólo queda darlo todo hasta el final. Y recordar cada cosa que he aprendido de estos 2 cortos pero intensos años, sin atarme a ellos, mientras avanzo sin miedo hacia el futuro.

18 años, una vida por delante todavía, y toda la vida que conozco detrás de mí, como una fina capa que se ha ido engrosando.

18 años, miles de sueños, mis propios principios e ideales, mi propia forma de ser, y una sonrisa dispuesta a ser mostrada siempre a los demás.

Todo esto, mientras recorro la recta final.