Quizás algún día descubra cómo escribir mi vida. Por ahora, me entretengo inventando vidas enteras en cuestión de minutos.
En el bus, en la parada, escuchando música, cenando envuelta en la manta...
Mientras que mi vida sigue siendo un libro con dos páginas escritas, y muchas más en blanco, me dedico a escribir ciento cincuenta vidas diferentes, en el tiempo que tardo en darme cuenta de que la canción ha terminado, el bus ha llegado, o que tengo frío, porque se acerca el invierno.